La fiesta


Durante toda la noche, las miradas indiscretas se cruzan, unos ligeros roces, unas caricias escondidas, besos casi robados. La música nos mece, buscando cumplir su misión de ir cansando al personal. El calorcito del verano en Alicante va sacudiendo a la gente y eso anima a beber. Si bien nuestra aventura secreta debe continuar oculta, al ritmo que aumenta el alcohol en nuestras venas, nuestra osadía llega mas allá. Cuando por fin nuestros amigos empiezan a desfilar, camino de casa, nosotros vemos la oportunidad de conseguir nuestro objetivo.

Salimos a toda prisa del bar, buscamos mi coche y conduzco hasta una zona en obras, apenas tenemos un par de horas antes de que lleguen los obreros. Mis manos recorren sus piernas. Mi boca ansiosa busca la suya. Nuestras lenguas se lanzan a abrazarse freneticamente, mientras tus medias empiezan a caer por tus piernas. Mis manos buscan sus pechos, buscando ese pezón rebelde que cuando lo pellizcas hace que todo su cuerpo tiemble. Sus dedos juegan ya con mi hombría, buscando endurecerla todavía mas, recorriendo lentamente cada pliegue de su piel, mientras nuestros gemidos se ahogan en la boca del otro.

Por fin la llevo a la parte superior del asiento y mi boca entra en contacto con su coñito, que húmedo recibe las primeras caricias de mi lengua, deseoso de mas, de mejores caricias, de que mis dedos exploren su interior, de que la noche no acabe, de sentirse llena de mi.

Sus jugos llenan la entrepierna, corren por sus muslos, por el valle de su culito. Mi piel sabe a ella, mis manos están repletas de ella, mi
cara huele a ella. Un olor que me encanta, que me hace enloquecer, que me hace lamer con mas fuerza, buscando mas profundidad, mas gemidos, mas placer. Por fin su orgasmo, calma mi sed, sed de placer, sed de verla gritar, sed de gozarla, sed de cansarla.

Estoy inflamado de deseo, tanto que apenas le pregunto cuando llega el momento de ocupar mi sitio en su coñito, apunto mi glande a la entrada y entonces de un solo empujón busco llegarle a la garganta, quiero que me sienta lo mas adentro posible, quisiera llegar donde nadie mas ha llegado, quiero entrar entero en ella. Todo el calor del universo esta dentro de su cuerpo, siento como quiere fundir el falo de carne que le entra dentro.

Toda su humedad resbala ahora por mis testículos, cayendo sobre el asiento del coche, un recuerdo de esta noche tan particular. El orgasmo me pilla por sorpresa, lleno su interior con mi simiente, quiero ahogarla en mi amor, quiero llenarla de placer, quiero sentir como su ultima corrida acompaña a mi boca en el camino hacia su cuello.