Cornudo y consentido

Nos trasladamos a alguna ciudad cercana a la vuestra, donde no os conozcan. Al llegar allí tu marido pasa a un segundo termino, eres toda mía, para hacer cuanto yo quiera y desee, para hacerte sentir una autentica zorra, que no es ni mas ni menos que lo que deseas. Nos vamos a cenar, allí tu marido ocupa una mesa cercana a la nuestra desde donde puede observar como durante la cena, mi mano se pierde por debajo de tu falda, como mis dedos empiezan a explorar tu coñito, como las punzadas de placer te hacen cerrar los ojos y morderte los labios para no gemir. Como saboreo tus jugos pegados a mis dedos sin disimulo, y como de vez en cuando te ofrezco mis dedos para que los limpies de tus fluidos y puedas degustar tu excitación.

Después de la cena, vamos a tomar una copa, a algún sitio tranquilo, donde aprovechando el baile mis manos pueden recorrer tu cuerpo, notando como tus pezones se hinchan al contacto con mis dedos, tu cintura es recorrida por mis manos y mi boca se entretiene en tu cuello mientras te susurro al oído lo zorra que puedes llegar a ser. Disfruto de cada una de tus curvas, siguiendo la senda de tu ropa interior. A continuación cuando tu excitación sea tal que tus braguitas estén mojadas, te enviare al cuarto de baño a quitártelas y a que se las des a tu marido para que disfrute de la excitación de su putita.

Buscare un hombre adecuado al que ofrecerte para que te follara en el cuarto de baño. Eso si estando yo presente, te ordenaría que le sacaras la polla y se la chuparas como solo tu sabes hacerlo, que degustaras esa polla totalmente desconocida, que disfrutaras de su calor y su dureza, provocada en gran parte por lo cerda que puedes llegar a ser. Cuando se hubiera corrido entonces se la limpiarías y se la prepararías para que te follara salvajemente mientras que tú chuparías la mía, te follaría la boca hasta el límite de mi corrida, por que todavía no seria el momento de darte mi corrida. Al llegar su corrida le diría que te la echara sobre tu vulva palpitante y húmeda por la follada recibida, por la excitación de saberte poseída por un desconocido total que únicamente pensara en el pedazo de zorrita que se acaba de follar, te diría que restregaras tu coño con tu mano esparciendo bien su lechada por todo tu coñito y por tu mano para que al salir le pasaras la mano por la cara a tu marido, y que de esta manera sepa sin lugar a dudas lo mucho que disfrutaste de esa corrida, diciéndole lo mucho que disfrutara de las fotos del momento. Y así podíamos terminar el viaje a esta ciudad.

De vuelta a casa tú irías sentada detrás conmigo, primero te follaría el coñito juguetón que tienes con mis dedos, fuertemente, para que el cornudo pudiera oír perfectamente los chapoteos de tus jugos. Después de una corrida acompañada de un montón de palabras fuertes como las que a ti te gustan, me sacaría la polla y te la daría para que la pusieras dura con tu boca de mamona, como a ti te gustan, disfrutar de la acogida de tu boca, notar como tu lengua recorre mis pelotas preparándolas para la descarga que se avecina, cuando estuviera en su punto haría que el consentidor parara en un lugar apartado para poder follarte a gusto mientras le dices a el lo cornudo que puede llegar a ser y lo mucho que estas disfrutando de la follada, al tiempo lo tendríamos haciendo fotos para que no se perdiera ningún detalle de cómo mi polla entra salvajemente en tu chochito, de cómo tus jugos resbalan por tus muslos, de cómo gritas de placer ante cada embestida de mi tranca dentro de tu coño, palmearía tu culo para marcarte el ritmo de mis acometidas y dejar bien visible mi huella en tus nalgas, apretaría tus pechos para aumentar tu placer y así llevarte hasta el orgasmo que compartiríamos mientras pringo tu espalda con mi corrida, para que tu esposo, limpiara a continuación esta con su lengua.

Carta a SS MM los Reyes Magos.

Estimados Reyes Magos:

Ya sé que esta es mi primera carta, cosa extraña, pero por motivos que vosotros de sobra conocéis nada inusual. No os preocupéis, mi petición es muy sencilla, solo quiero SEXO, pero no un encuentro sexual cualquiera, quiero uno muy especial, que a continuación os detallo.

Al entrar por la puerta del piso, me encantaría encontrar mi regalo, perfectamente ataviado, con mi corsé favorito, un tanguita negro bien minúsculo y como todo regalo que se precie una cinta de regalo rojo con nudo en la parte delantera. Al verme, me cojeria de la mano y me llevaría hasta el salón, donde una silla en el centro del salón estaría esperándonos. Nos pararíamos junto a ella y en ese momento me susurraría al oído:

- “No te muevas, que tu regalo se encargara de todo.”.

Me besaría dulcemente mientras va desnudándome, quitándome la camisa mientras va besando cada porcion de torso que aperece ante sus ojos, con especial atenciona mis pezones, que seguro que agradecen esa caricia de sus labios como deben, continuaría con los pantalones y con la ropa interior hasta dejarme totalmente desnudo y como no excitado, con mi miembro apuntando a su vientre y con ganas de fiesta.

- “Siéntate en la silla y pon las manos por detrás.”. Ordenaría.

Como no queda otra, pues los regalos son para respetarlos, cumpliria su mandato, dejaria que atara mis manos por detrás del respaldo de la silla. Se alejaría apenas medio metro de mí. Pondría algo de música sugerente y comenzaría con un baile sensual, con su mirada de niña buena y esa expresion de perversa que pone cuando se introduce un dedo en su linda boquita, enseñándome sus encantos, mostrándome todo cuanto mi regalo me ofrece y cuanto por esta vez no voy a poder disfrutar. Pondría uno de los finales del nudo de regalo en mi boca y separándose lentamente de mí lo desataría. El baile se transforma en un strip-tease, me va calentando, mi miembro empieza a demostrar sus intenciones, vibra al ritmo de sus movimientos y su dureza es ya total. Mi corazón no puede más que brincar dentro de mi pecho, mi mente maquinar como conseguir poseerla y mi cuerpo tensarse buscando romper las ataduras.
Su corsé resbala por los hombros dejando aparecer sus pechos, magníficos, con los pezones ya inhiestos por la excitación compartida, sus manos guían al corsé por el resto de su anatomía y me permiten disfrutar de todo su torso desnudo, de las lineas de su silueta, de su piel tersa y clara, de la vista de su ombligo. Con un ligero movimiento se gira y empieza a deslizar su tanga por sus nalgas, apenas a unos centímetros de mi cara, de hecho si pudiera estirar la lengua lo necesario, podría apreciar su suavidad, su calor, su sabor, pero ella consciente de este detalle se separa lo justo para evitarlo.

Cuando por fin esta tan desnuda como yo, coge una silla y se sienta frente a mí. Moja sus dedos en mi boca y empieza a juguetear con sus pezones, aplicándoles una pequeña presión, paseando la yema de sus dedos por su torso, llegando hasta la parte inferior de sus pechos y volviendo sobre sus pezones. Los pellizaca levemente como para despertarlos y su espalda se arquea cuando por fin los hace correr por el espacio entre sus falanges. Cuando su nivel de excitación lo permite se acaricia la entrepierna, recogiendo parte de su esencia, caliente, humeda, sabrosa, en sus dedos y ofreciéndome a continuación la posibilidad de saborearlos. Los paseqa por mis labios, no dejandome chuparlos, ni lamerlos, hasta que ella lo diga. Por fin los puedo limpiar de sus jugos, y su olor queda prendado en mi, en mis labios, en mi perilla y me hace enloquecer.

Pero mi “tortura” no acaba aquí. Desde su silla, separa las piernas y como si yo no estuviera allí, empieza a masturbarse, disfrutando de su cuerpo delante de mi, mostrándome cada uno de sus avances, y lo peor de todo, contándome con todo lujo de detalles cada uno de los movimientos, cada una de las sensaciones que se esta provocando a si misma. Mi excitación no conoce límites y no me puedo resistir a intentar aliviarme la tensión del momento, pero me es imposible, me ato a conciencia.

El ritmo de sus caricias aumenta al tiempo que sus movimientos adquieren mas objetivos. Primero son ligeros toques en el clitoris que acompasa con suaves caricias sobre su vulva, para lubricar sus dedos y volver de nuevo sobre el botoncito encapuchado que debido a su placer ya asoma. Despues sus dedos se reparten entre la union de sus labios vaginales y la entrada de su cueva, puedo observar lo que ella me cuenta, como de un dedo jugando en su interior, pasamos a dos, como llega a ese punto interior que hace que se derrita. empieza a gemir, a resoplar, a temblar, su orgasmo esta muy cerca y yo puedo hacer nada, que mala es.
Cuando por fin su orgasmo llega yo ya no puedo mas que desear que se acerque a mi y me desate, pero no es eso lo que tiene planeado, previsto para mi. Durante unos momentos permanece sentada en la silla con la cabeza echada para atras, con los ojos cerrados y con sus piernas aprisionando la mano que tanto placer acaba de darle. Cuando por fin se recupera de su gozo, se acerca a mí como una gata en celo, de rodillas, contoneándose, mirándome como solo ella sabe. Al llegar a mi, empieza a jugar con mi sexo, lo acaricia suavemente, lo masturba freneticamente, lo besa, todo ello sin orden ni concierto, esta poniendome a mil, y por fin, después de lo que parece un siglo, lo introduce en su boca, iniciando una felación suave y lenta.
Mi miembro me transmite todas las sensaciones que su boca y su lengua le están provocando, la humedad y la temperatura de su cavidad bucal, la dureza de sus dientes sobre mi glande, el dulce roce de su lengua en el talle de mí verga, la aceitosa caricia de su saliva resbalando por mi polla. Y asi continua dandome todo cuanto sabe que me pone cardiaco, pero manteniendome arriba, sin dejarme caer, bajar o terminar, cuando por fin estoy a punto de terminar, cuando mi corrida esta en las puertas, me abandona, es mala, me hace sufrir de una forma muy sensual y eso todavía me enciende mas.

Y como no conoce otra forma de calmar mi fuego mejor, pues el lugar que ocupaba su boca lo ocupa su coñito, que lubricado con la corrida de su masturbación acoge a la primera mi pene, y empieza a cabalgarme, salvaje, fuerte, hinca sus uñas en mi espalda, me gime en el oído, me cuenta como disfruta de poder apoderarse de mi, de manejarme a su antojo, de jugar con mi placer y así sigue, jugando con mi placer, llevándome hasta la cima y cuando estoy a punto de venirme, me hace salir de ella, se mueve lo justo para que mi polla quede rozando su clitoris que noto hinchado, sensible, y comienza de nuevo. Su placer es cada vez mayor, como el mió y así estamos hasta que su orgasmo llega de nuevo, pero esta vez encima de mi. su espalda se tensa, su boca se abre todo cuanto puede diciendome que se corre y se deja caer sobre mi pecho, momento que aprovecho para dar unos cuantos empujones mas, que en el momento justo consiguen que mi regalo clave sus dientes en mi pecho, dejandome marcado la profundidad de su orgasmo.

Cuando termina de disfrutar de su orgasmo y pienso que por fin me va a soltar ella, despiadada como es, vuelve a chuparme la polla, pero esta vez ya no para, no tengo un respiro, esta buscando que me derrame en su boca, saborear mi esperma y lo consigue, calido y en gran cantidad lo proyecto dentro de su garganta, mientras de la mía solo puede salir un grito de

- “GRACIAS”.

Viaje al placer

Imagínate tú y yo circulando por una carretera solitaria, el coche se para de repente. No sabemos que le pasa, cuando estamos a punto de llamar a la asistencia, un coche para detrás de nosotros, esperamos a ver si nos pueden ayudar, del coche se baja una mujer y se acerca hasta mi ventanilla, nos pregunta si tenemos algún problema, si nos puede echar una mano, al tiempo que observo como te mira con deseo, me imagino que el escote que anuncia el nacimiento de tus pechos ayuda o a lo mejor es tu minifalda ligeramente enrollada sobre tus piernas mostrando casi la unión de tus piernas, y lo mejor de todo, tú le correspondes.

Ella de repente se acerca a mí y empieza a hablarme al oído, tú comienzas a ponerte nerviosa, por que una desconocida me cuchichea al oído y encima parece que me gusta lo que me dice. Me reduce y me deja esposado al volante del coche, se dirige hacia ti, rodeando el coche, la lascivia brilla en sus ojos, llega a la altura de tu puerta, la abre y sin esperar mas te saca las tetas al aire libre y te sube la minifalda. No llevas ropa interior, el coño empieza a destilar sus jugos, los pezones se inflaman de deseo por lo que sabes que esta por venir, yo cada vez estoy mas excitado por la situación, cosa que se nota en como se me ha puesto la polla, que a través del pantalón marca su tamaño.

Empieza a besarte al tiempo que masajea tus pechos, se entretiene en tus pezones, los roza suavemente con la punta de sus dedos, mientras empieza a pasear sus labios por tu cuello. Al mismo tiempo empieza a excitarse ella también. Se nota sobre todo en la respiración entrecortada que escuchas a escasos centímetros de tu oreja, y el suave contoneo de sus caderas. Te saca del coche y te lleva hasta mi puerta donde después de abrirla y sacar mi miembro te arrodilla delante de ella y te obliga a chuparme la polla, te folla la boca con ella, primero lentamente y después rápido, no para de hacer entrar mi pene en tu boca, tus labios no dan mas de si, te agarra la cabeza y empieza entonces una verdadera follada bucal salvaje, las arcadas vienen y van pero nunca muy profundas, cuando estoy a punto de correrme, te la saca de la boca y te riega con mi corrida en tu cara, notas como mi leche, caliente y espesa corre por tu cuello en dirección a tu pecho.

Te esta diciendo lo bien que la has chupado, como le ha gustado cruzarse con una pervertida sumisa como tu, con una tragapollas de tu nivel. Entonces te echa sobre el capo del coche, abre tus piernas y empieza a tocarte el coñito, dulcemente con un ligero vaivén por encima de todo tu chochito, esparciendo tus incipientes líquidos por toda tu vulva, cuando ve que estas lo suficientemente lubricada, de golpe introduce en ti tres dedos, por un momento el dolor se refleja en tus ojos mientras me miras pidiendo auxilio, pero es solo un instante, a la tercera inserción tu gesto cambia y empiezas a morderte el labio inferior, mientras tu lengua remoja tus labios y empiezas a gemir. Los líquidos salen despedidos con la fuerza de sus dedos entrando y saliendo de tu coño, el placer empieza a venir a oleadas. Mezcla sus empujones con frases fuertes, palabras fuertes, ha descubierto la zorrita que llevas dentro y lo va explotar al máximo.
Te termina de tumbar sobre el coche y empieza a comerte el coño. Las corridas vienen y van, tus piernas tiemblan con cada nuevo orgasmo. Aprovechando esta postura, se sube al capo del coche y te ofrece su coñito para que lo lamas y mientras estas degustando ese coñito jugoso y calentito, me suelto de mi prisión y sigilosamente salgo del coche, ocupando la posición de antemano acordada, mi miembro duro y en su plenitud apunta hacia tu coñito ya dilatado por la follada que la desconocida te ha prodigado y cuando estoy a punto y tu mas absorta en tu trabajo oral te la meto hasta el fondo sin piedad, de un solo golpe y comienzo una follada salvaje, mis empujones son fuertes y pausados, después de cada uno de ellos la dejo unos segundos dentro de tu chocho, mientras ella te obliga a lamer todos los jugos que salen de su chochito.
Tus gemidos vienen y van, tus jugos corren por el interior de tus muslos, entonces te la saco y te doy la vuelta, te obligo a chuparme la polla mientras ella sigue lamiendo tu coñito y así estamos hasta que estoy a punto de correrme, cuando os digo que me voy a correr os ponéis de rodillas delante mía y reparto mi corrida entre vuestras bocas. Una corrida que vosotras os encargáis de compartir mientras os besáis y ya a dúo me limpiáis la polla de todo resto de semen.

Pero las sorpresas no han acabado ahí. Aprovechando la situación te coloco sobre el capo del coche, sujetando tus manos y aplastando tus pechos sobre el frió metal, ella por detrás te abre las piernas, y empieza a jugar con tu ano, primero un dedo se encarga de repartir una sustancia oleosa por el, después un segundo dedo acompaña al anterior y empiezan una follada acompasada con su otra mano que no hace mas que presionar sobre tu botoncito, que debido a la excitación del momento ya asoma de su capuchón protector, buscando su nivel de atención adecuado y transmitiendo unas suaves descargas eléctricas sobre toda tu espalda. Como has empezado a gemir mi boca se acerca a la tuya pues no hay mayor alimento para mí que tus gemidos directamente en mi garganta.

En ese momento nuestra desconocida cambia sus deditos juguetones por un consolador de tamaño pequeño que enciende y hace entrar y salir completamente de tu culito. Cuando tu placer esta centrado en tu esfínter y en el trozo de plástico que esta entrando y saliendo de él, en un movimiento inesperado lo introduce entero en tu ano, no te lo esperas y te quejas, pero como sigo besándote te es imposible. Un segundo después una nueva polla ocupa tu coñito, tu mente esta perdida, de donde ha salido un hombre, pero un segundo después, tu duda es aclarada por un pequeño zumbido que llega de tu vagina. Es ella con un consolador con arnés atado a su cintura quien empieza a follarte con una fuerza inusitada, sus empujones hacen que tus pezones se restrieguen por la chapa del coche, produciendo una sensación extraña entre placer y dolor por la tirantez de la piel de tus perlitas.

Empiezas a gemir, a jadear, a gritar de placer, mi boca ya no puede contener tus labios y te dejo expresarte en libertad, mientras comienzo a comentarte lo que veo desde mi ángulo, como ella entra en ti cada vez mas rápido y mas fuerte, como tus nalgas amortiguan sus embestidas, como tu espalda se arquea buscando una profundidad mayor en las penetraciones, como sus ojos se entrecierran y como su cara adquiere una mueca de sadismo al follarte como una bestia. Empiezas a pedir mas, a querer más y a chillar que te corres, que ya te vienes, que no pare y no lo hace. Tu cuerpo empieza a temblar, empiezas a desmadejarte al ritmo de sus embestidas, y a correrte como una loca, tus chillidos son enormes, tus piernas empiezan a fallarte.

Cuando te recuperas no queda ningún rastro de nuestra desconocida, no has tenido tiempo de despedirte de ella, de agradecerle su participación, pero todavía queda una sorpresa, dentro de ti, en tu culito, esta todavía su consolador.

Trabajando

Es una tarde tranquila, ya se ha marchado todo el personal, tengo la radio encendida y suena una música dulce. Aunque tengo mucho trabajo por hacer todavía, la música me transporta a otro mundo, ya no soy de nadie y me dejo llevar como poseída. Estoy caliente y mojada pensando en mi “galán”, cuando por detrás sin darme cuenta, me tocan el hombro con una suave caricia que baja por mi espalda.

Un escalofrió recorre todo mi cuerpo, la mano sigue hasta llegar al borde de la falda y me la intenta subir. Cuando me giro, allí aparece "él", fuerte, seguro de si mismo, dominador, como siempre, y poniendo sus labios en los míos deja entrar su lengua en mi boca, nuestras salivas se mezclan, parecemos dos locos. Me sube encima de la mesa y arrancándome las braguitas de un tirón se baja hasta mi cuevita, ya demasiado mojada.
En verdad tiene una lengua bien entrenada, sube y baja con ella siguiendo los contornos de mi sexo, dibujando cada uno de mis labios, rozando apenas el caperuchon de carne que anuncia donde esta mi centro de placer, haciéndome gozar de lo lindo, al tiempo que coge mis senos. Intercala los lengüetazos en mi almejita con suaves mordiscos en mis pezones y baja otra vez. Ya estoy a punto de terminar pero me hace sufrir un poco, se para, para que recobre la cordura, el aliento y la consciencia de la situación, pero solo un momento. Luego sigue como si nada ocurriera, hasta llevarme de nuevo a las puertas del orgasmo.
Me gira, obligándome a darle la espalda y me penetra desde atrás con un empujón fuerte, los jugos vaginales son tan abundantes que su pene entra sin obstáculos, el placer que me hace sentir es inhumano, no puedo dejar de chorrear fluidos, mi coñito es una fuente que destila flujos por mis piernas y placer por mi espalda. Sin quererlo los jadeos se confunden, no podemos gritar, alguien podría escucharnos, pero creo que ya es imposible aguantar más los gritos, estos salen solos.
Me doy la vuelta de nuevo, lo quiero tener frente a mí y ver su cara cuando sea yo quien se mete en la boca su potente polla, entra y sale, sale y entra. Gime, grita, no puede más, pero ahora la que domina soy yo. Cojo sus testículos con mi lengua, "el " sujeta mi cabeza para que no pare, se que le gusta tenerme así sometida a su voluntad y a mi me enciende saberme obligada de esa manera, y le arranco otro gemido de su garganta, parece no solo que es una primera vez sino que es la ultima, en cualquier momento puede entrar alguien y pillarnos allí sobre la mesa de preparación de pedidos y eso nos gusta, nos da morbo.
Me penetra otra vez desde atrás, le encanta hacerlo así pues me sabe a su merced, le gusta ver como mis nalgas amortiguan sus embestidas, cogerme de los riñones para imprimir mas fuerza a sus penetraciones, los movimientos son cada vez mas fuertes y salvajes, ya ni nos damos cuenta de la canción que esta sonando, pero de repente allí hay alguien mas, alguien que no duda lo mas mínimo en unirse al espectáculo ofrecido, ya somos tres.
Nuestro nuevo “amigo” agarra mis senos y coloca su polla a la altura de mis labios, mientras mi galán sigue follándome sin tregua y agarrando la polla de nuestro nuevo "amigo" me la trago hasta el fondo, la introduzco dentro de mi boca hasta la garganta, hasta que me roza las amígdalas, gozando de esta nueva situación. Estoy siendo poseída por dos hombres al mismo tiempo. El nuevo "amigo" se une a nosotros con los placeres proporcionados por mi mamada, gime y empieza un ligero movimiento de vaivén en mi boca, como una suave follada. Mi galán se encuentra ya a punto de correrse, gimiendo, temblando, sus manos se crispen en mis caderas y noto como sus dedos se van marcando en mi piel, ya sin miedo sus movimientos se aceleran, ya no puede mas y termina la faena, con un grito de triunfo, con un sonoro cachete en mi nalga derecha que se enrojece y me transmite el calor de su mano, al tiempo que su corrida entra en mi, calida, profunda, abundante, con los últimos estertores de su miembro consigue proporcionarme el mayor orgasmos recibido hasta ahora de el.
El nuevo "amigo" también quiere su parte y me penetra de un solo empujón ayudado por los flujos de mi corrida y los de mi “galán”. Empujando su cintura una y otra vez, llegando hasta el fondo de mí ser, entrando y saliendo de mí a un ritmo endiablado hasta llegar al clímax. Un clímax que me sorprende, y que hace temblar mis piernas, no tanto por la intensidad del mismo sino por el morbo de ser un autentico desconocido.
Descansamos un segundo y recobramos el aliento que hasta ese momento parecía faltarnos. Hay que seguir con el trabajo, los dos hombres se despiden con un beso largísimo y quedando al término de la jornada para poder seguir disfrutando de una velada de gozos y jadeos hasta el amanecer.

15 minutos.

Apenas eran las 8 de la noche cuando el pequeño utilitario blanco, abandono la autopista para entrar en el área de descanso. La noche ya cerrada de diciembre era perfecta para mis planes y al comprobar que la misma se hallaba vacía me termine de decidir a despedirme aquí de ti.

Tenemos la “fea” costumbre de comentar todos nuestros encuentros, nuestras sensaciones, nuestros placeres. Rememorando los momentos más placenteros que puedo imaginar. Digo “fea” por que evidentemente recordar estos hechos estando apenas separados 30 centímetros es peligroso para la salud, pues el resultado normal de la rememoración no es otro que una nueva excitación, que el deseo aumente en mi, que las ganas de disfrutar de tu cuerpo y de hacerte gozar florezcan, y mi mano derecha ociosa durante la conducción toma la única dirección posible, tu pierna, apretando suavemente tu muslo, sintiendo el calor de tu piel a través del pantalón del chándal, no queriendo llegar a la unión de tus piernas por los motivos que de sobra conoces. Pero no puedo evitarlo. Además hay otra tradición que deseo seguir manteniendo y es un ultimo encuentro sexual una hora antes de separarnos.

Cuando el coche se detuvo en la parte derecha de aquella remota área, tu ya sabias perfectamente lo que venia a continuación, es cierto que al igual que yo una parte de ti, la mas lógica, la mas sensata, te decía que no era buena idea forzar mas aquella divina zona que te había estado pasando la factura del fin de semana en forma de ligero malestar, pero me imagino que como yo, la parte mas salvaje, mas ilógica, mas animal estaba gritadote que te dejaras llevar, que deseabas volver a sentirme dentro, que deseabas volver a gozar de mi, conmigo. Y esa parte de tu ser fue la que venció, la que decidió que si disfrutaríamos de una ultima experiencia, que nuestros cuerpos disfrutarían una vez mas de su sensualidad.

Como no puedo confirmar lo que tú sentiste, voy a expresar solamente lo que yo pude disfrutar, espero que entiendas este punto de vista, y quien sabe a lo mejor me regalas tu detallado relato de lo que significaron para ti aquellos 15 minutos.

Cuando por fin detuve el coche mi corazón estaba ya a mil, notaba como la sangre se iba acumulando en mi miembro, esperando el momento de poder enterrarme en ti. Mi piel ardía del deseo contenido, mi cabeza no podía pensar en otra cosa que no fuera en la suavidad de tu sexo, en la dureza de tus pechos, en la suave sensación de acariciar tus pezones. Pero al mismo tiempo tenia que pensar en no hacerte demasiado daño, en no provocar mas escozor en tu dulce entrepierna, lo que me enloquecía por que lo único que deseaba era partirte en dos con mi ariete, en follarte como nunca lo he hecho, en penetrarte como un loco. Tumbe tu asiento mientras tú salías a buscar una toalla, para evitar manchar el asiento, un ligero inconveniente de esa semanita que tenéis de ciclo biológico. Cuando entraste en el coche ya estábamos decididos a dejarnos llevar, mientras te quitabas los pantalones me fui preparando, pues en los coches pequeñitos tengo que tener cierta previsión a la hora de tener sexo. Cuando por fin estabas preparada pase mis piernas por encima del salpicadero, y me coloque entre tus piernas.

Con cuidado apoye mi glande entre tus labios y ligeramente presione, solo unos centímetros penetre en ti y tu mueca me indico que no iba todo bien, la impaciencia me había traicionado, pero era un pequeño error subsanable. Una pequeña porción de saliva en mi mano y un ligero masaje en tus labios mayores y menores ayudaran a la penetración, de paso aprovecho para rozarte apenas el clítoris y conseguir por fin tu primer gemido.

Cuando de nuevo vuelvo a la carga, tu coñito se va abriendo poco a poco ante el envite de mi miembro, tus jugos mezclados con mi saliva ayudan en la penetración, proporcionando un suave rozamiento que aumenta mi excitación y la tuya, pues cada vez el camino es menos angosto, menos estrecho y más calido y húmedo. Noto como la cabeza de mi polla va rozando cada poro de tu interior, como tu néctar va mojando mi piel, impregnándola de tu aroma, de tu esencia, de tu placer. El acoplamiento es total, estoy completamente dentro de ti, tu cuerpo tiembla al compás de los movimientos de mi pene dentro de ti. Apoyas tus pies en el salpicadero del coche y giras las caderas lo justo para que mi pelvis golpee tu clítoris, inflamado por el deseo de correrse, y de esta manera empiezo a follarte.

Primero es muy lento y suave, quiero disfrutar de cada empujón, de cómo tu rajita va empapando mis testículos de ti, de cómo cada vez que entro completamente aguantas la respiración un momento, de cómo gimes en mi oreja, apenas un murmullo, cuando empezamos a besarnos cambio de estrategia y comienzo a taladrarte fuertemente, de un solo envite hasta el fondo, disfruto de tenerte a mi merced, mis manos se acuerdan de tus pechos y les dedico la delicada atención que merecen, observando con sumo placer como tus pezones se oscurecen y se hinchan al ritmo de mis caricias, los saboreo dulcemente, solamente para que aprecien la diferencia de caricia entre mis labios y mis dientes que muerden la punta de estos y consiguen tus primeros respingos.

Así estamos cuando tu primer orgasmo me pilla por sorpresa, no lo esperaba, tu cuerpo se crispa, tus brazos rodean mi cuello, mientras tu boca que ya no puede estar cerrada busca aire que respirar entre gemido y gemido. Pero no me detengo, aprovechando la ocasión aumento la velocidad de mi fornicación, quiero que te corras de nuevo sobre mi polla, y es lo que intento, pero un pequeño temblor me anuncia que estoy a punto de correrme yo mismo, así que detengo mi follada y saco mi pene de las profundidades de tu ser, es apenas un segundo lo que necesito para relajar mi excitación y volver a la carga. Apoyo mis rodillas en el piso del coche, mi polla busca la entrada de tu cueva y cuando la encuentra entra a sangre y fuego, sin pedir ni esperar permiso, esto te ha cogido desprevenida y apenas puedes sujetar tu segundo orgasmo, con los temblores del mismo casi haces que mi caricia mas intima termine, pues en un par de ocasiones noto como todo mi miembro esta fuera de ti, pero nada puede detener esto y de nuevo recupero el control de la situación y empiezo a bombearte, como a ti te gusta, intercalando las penetraciones rápidas y suaves, con las lentas y profundas.

Mi placer es ya imposible de controlar así que te aviso, esta es la peor parte, pero por otro lado es lo que de ninguna manera hemos conseguido cambiar. Vuelves a gemir y a decirme a oído las maravillosas palabras que tanto me gusta oír, me voy a correr, me voy a correr, son apenas inteligibles, pues entre los gritos de tu orgasmo y las bocanadas de aire que tienes que coger no andas muy preocupada por que se te entienda, tampoco hace falta, te conozco lo suficiente como para saberlo y entonces al tiempo que tu orgasmo esta llegando el mió anuncia su llegada, y a tiempo de evitar una catástrofe salgo de ti.

Nos besamos como cada vez que llegamos a este punto, pero noto como tú no estas del todo conmigo, he interrumpido tu orgasmo y no puedo permitir ese pequeño “fallo”, si algo tengo claro es que por encima de cualquier otra cosa esta tú disfrute, tu gozo, tu placer. Así que aprovechando los últimos momentos de erección que me acompañan tras mi corrida, empiezo a rozar tu clítoris con mi polla, ligeramente debido a lo sensible que debe de estar la zona, primero con movimientos muy lentos y suaves. Como estaba previsto empiezas de nuevo a gemir y a mover tus caderas al ritmo de las mías, tus jadeos van en aumento, la humedad de tu sexo también, tu pecho comienza a agitarse indicándome el ritmo adecuado, y entonces ocurre algo extraño, mi miembro, antes en retroceso tras su eyaculación empieza a recibir de nuevo riego sanguíneo, empieza de nuevo a endurecerse, a aumentar de tamaño. Pero yo sigo jugando con tu botoncito, siento como la cabeza de mi glande va presionando tu clítoris, siento como resbala por mi frenillo, como con cada nuevo empujón tu boca se abre al tiempo que rozo en ese punto y como se cierra tras un quejido cuando la tensión hace que se mueva hasta el final de mi ciclópeo amigo.

Aprovechando que estas de nuevo al borde de un nuevo orgasmo, guió mi miembro hasta la entrada de tu cueva, sin manos, solo con mi pelvis y con la ayuda de mi piel, sensitiva y sabia buscando lo mas profundo de ti, lo mas húmedo, lo mas calido. Y de un solo movimiento, profundo y decidido entro en ti, consiguiendo lo que tanto ansiaba un orgasmo tuyo, uno de los buenos, uno de los que te hace clavar las uñas en mi espalda, de los que tensiona toda tu espalda, de los que hace que tu pecho pare de respirar y de los que dispara tu corazón, como un caballo salvaje corriendo por la pradera.

Y precisamente por este nuevo gozo mi deseo se inflama y desea verte de nuevo disfrutar y continuo con mis embestidas ya no tengo mas en la cabeza que hacerte de nuevo venir, y solo eso me importa. Por eso cuando tus gemidos me indican que ya has terminado de disfrutar del ultimo aumento el ritmo de mis empujes, y te pillo en el momento justo, apenas estas descendiendo de la cumbre de tu clímax cuando de nuevo el roce de mi miembro dentro de ti, mis gemidos en tu oído, mis palabras diciéndote lo que te amo, mis manos sobre tus riñones y mi lengua sobre tu cuello hacen que tu placer se dispare, que suba hasta la cima y que tu cuerpo este dispuesto a un nuevo orgasmo.

Nos sorprende a los dos, intenso, profundo, largo pero por encima de todo juntos, único, como un solo. Un orgasmo de los que se graban en el corazón, en la mente, en el alma.

Fueron únicamente 15 minutos de combate sexual, 900 segundo de placer intenso, de perder la cabeza, de pensar y buscar solamente tu disfrute, que perdieras la consciencia, la conciencia de ti misma, tu ser, tu esencia y esto era lo que yo quería, por que en el fondo no es otra cosa que lo que yo sentía, deseaba y anhelaba.

Una noche en Barcelona

Llegamos al restaurante tarde como siempre, espero que nuestros amigos sepan disculparnos, pero debéis entender que estamos al principio de una relación y que las manos siempre van al pan en estos casos, prometemos la próxima vez cumplir con los horarios. Al llegar buscamos a nuestros amigos entre los clientes:

- Jopeé, no están.

- Estas segura de que es este el restaurante.

- ¿Cuántos asadores de Lugo hay en Barcelona?

- Me imagino que no muchos.

Salgo al exterior del local y me acerco a otra puerta de entrada a mirar dentro, la señora que esta junto a la misma, se asusta, pego mi cara al cristal y la mando un beso, que mi madre siempre dijo que a los cariñosos se les perdona todo. Así que me acerco a la otra puerta y sorpresa allí dentro están todos, así que a ellos en lugar de besos, pues lametón al cristal, por cierto que mal sabe el cristasol.

Saludamos a los conocidos y nos presentamos a los desconocidos. Mi amiga maña tiene para mi un regalo, estoy impaciente por tenerlo, y sin mas saca una bolsa de su bolso y me entrega unas braguitas de encaje negro, con puntilla roja y abiertas en la entrepierna. Como corresponde a la ocasión y la regaladora, pues nada braguitas a la cabeza. Entran los Mossos d´Escuadra (creo que se escribe así), vienen a cenar, así que ningún problema. Excepto claro esta nuestra loca particular que parece ser que no soporta los uniformes. Cenita amena, con chistes, anécdotas, charla sobre la mar y los peces (por y para ti), postres, juegos con la nata, café con hielo con juguitos de Diosa y cierta coña con un descafeinado de sobre, con leche desnatada y sacarina, después de unos tortellinis al roquefort y un filete de Nemo (Marni no lo busques mas). A todo esto cierta parte de la mesa ya se había dado cuenta de los botes de mi Diosa sin venir a cuento y después de pasear mi mano por mi bolsillo. Cada día amo más al tío de los mandos a distancia.

Tras la cena salimos hacia el local, una parte de la cena abandona la expedición, y solamente 6 partimos en busca de húmedas aventuras. Ya os imagináis como es Barcelona para circular, un caos, un tío perdido que nos pregunta por una dirección, mi Diosa en el asiento de atrás, sin ropa interior y sintiendo como algo dentro de ella se enciende y se apaga, como no estaría la cosa que se me cae el mando. Menos mal que allí estaba mi catalino favorito, para parar el coche y buscarlo. Llegamos al lugar y un nuevo amigo estaba listo para unirse a la fiesta (te escapaste por los pelos, por lo que me han dicho).

Entramos al local, lleno de gente, abarrotado de gritos, gemidos, gente follando por las esquinas, cuartos oscuros y pensamientos oscuros. Pedimos las copas y las taquillas, y de allí al jacuzzi, solo 5 personas, eso si es un chiste y no los de Arevalo. Con 4 el jacuzzi se llena y con 5, se bañan todos menos los del jacuzzi.

Así que pasamos al plan B, mi Diosa esta en su salsa, así que la dejo bien acompañada y secuestro, esto es literalmente, a mi loca particular, un bailecito, un beso, tierno, húmedo, calido. Mis manos la cogen de la cara y por fin un beso profundo, sentido, de los que llega hasta dentro, una delicia vamos. Nuestras manos se pierden por los rincones de nuestros cuerpos, buscando caricias cada vez más intimas, más placenteras. Y de repente, su mano en mi pecho, la muy jodia sabe como salto ante esa caricia y de allí todo se dispara, una pena no poder acabarlo como me apetecía, pero los elementos son inexorables y debemos de volver a empezar a jugar.

Mientras tanto el resto de la expedición esta escondida en el cuarto oscuro. De esto poco puedo comentar así que imaginaros lo que paso. Ya de vuelta en los sillones de arriba la cosa empieza a calentarse de nuevo y vuelvo al ataque, arrastro, nunca mejor dicho a la pobre desdichada por el local, las ventajas del tamaño, y por fin contra la que en adelante será mi esquina favorita, pues mas de lo mismo. Besos, caricias, mi loca por favor no cambies, y un regalito para cualquiera de nosotros, gracias, en serio.

Segunda copa y vuelta al jacuzzi, esta vez es mi regaladora la que esta sola, así que como de bien nacidos es ser agradecido pues, al agua patos. Manos temblorosas que no saben que buscar, un ratito de charla, hostias si aquí además de follar se hacen amigos, y mas manos tontas. Se unen al baño una nueva pareja, vienen de la cena, les ha costado llegar pero al final allí están, así que por circunstancias de la vida, los dejamos allí discutiendo de la capacidad del jacuzzi.

Tras un ratito de calma, llega la tormenta, cama redonda, dos pedazos de mujeres, allí jugando, y dos hombres atentos a sus necesidades. Así que como soy un porculero, pues allí que me voy, un culito entero para mi, mi lengua no sabe muy bien donde entretenerse mas, así que de vez en cuando y por cambiar mordisquito en los riñones y temblores que acompañan.

Mi diosa me secuestra con sus piernas y me pide sin palabras aquello que desea, y como buen siervo allí me encomiendo, sus jugos corren por mi mentón, mi lengua busca ansiosa cada pliegue, cada junta, cada bultito, cada agujerito. Mis amigos se encargan de ella, mientras uno me ayuda a sujetar sus piernas y de paso se ocupa de su torso, el otro se encarga de que no chille. Una vez se viene, y continuo con mi tratamiento, tengo perfectamente claro lo que va a ser, tres. Su cuerpo convulsiona al ritmo de mi lengua, al ritmo de sus pezones, ya no puede aguantar más y de nuevo es mía, por segunda vez. Y como no hay dos sin tres pues, a por la tercera. Cuando por fin ya no puede mas decido parar, esta hipersensible y necesita de mimitos, segunda parte de mi plan, mimitos, mientras mi soldadito va cogiendo fuerza, para pillarla desprevenida, como mas me gusta a mi. Nuestras bocas se encuentran una y otra vez y el combate cuerpo a cuerpo es cada vez mas salvaje.

Pero bueno que esto es de la quedada. Si queréis saber mas pues ya sabéis al maestro armero. O esperáis pacientemente a que termine de contarlo en un próximo capitulo.

Un besazo a todos

Una violación.

Es una pareja de Guadalajara, ella es muy, muy puta, es una sumisa esclava de su marido, y él la utiliza sexualmente como quiere y la cede a sus amigos para que se la follen como quieran y por donde quieran, y disfruta viéndola llena de polla por todos sus agujeros y disfrutando como una puta perra, con su cara de zorra viciosa llena de leche de otros.

Su marido y yo habíamos hablado por el MSN muchas veces, planeando nuestro encuentro, pero yo no quería que fuese un simple polvo, quería que ella disfrutase como la puta guarra que es, así que quede con un amigo con el que he montado algún trío para zorritas viciosas. Mi amigo tiene una polla enorme y tiene tanto vicio y morbo como yo, así que nos fuimos los dos a Guadalajara, pensando por el camino en como follarla como se merecía, en que guarradas le íbamos a hacer, en como su cuerpo seria nuestro, mientras su marido miraba toda la escena. Así que hablamos con su marido y le contamos nuestros planes, que consistían en ir a su casa a eso de las 4 de la tarde, hacernos pasar los dos por vendedores y cuando nos abriera la puerta… simular una violación.

Como ya nos había explicado sus normas la obligaban a estar muy ligera de ropa cuando el estaba en casa, porque cuando llegamos nos abrió con una camiseta negra transparente sin sujetador y con bragas y un delantal de cocina encima. Nosotros la miramos con cara de vicio y nos presentamos como vendedores de Telefónica, después de charlar un rato con ella en la puerta y que viera cómo nuestros ojos no paraban de mirar sus tetas a través del delantal y viendo que ella ponía cara de juguetona nos dejó pasar y, según iba delante de nosotros, en el pasillo de su casa, ya con la puerta cerrada, mi amigo, desde atrás, le puso la mano en la boca y le dijo al oído que era una puta cerda, que nos había invitado a follarla con esa ropa, y que la íbamos a llenar de polla todos sus agujeros mientras la tocaba las tetas con la otra mano.

Ella puso cara de sorpresa y su cuerpo en tensión, no se lo esperaba, incluso pareció resistirse algo, pero yo creo que se puso a mil con la situación, porque cuando me arrodille delante de ella, mientras mi amigo estaba tapándole la boca con su mano, mordiéndola en el cuello y sobándole las tetas con la otra mano, aprovechando para pellizcarle los pezones, y le baje las bragas hasta los tobillos tenía el coño encharcado, totalmente mojado, expectante de rabo, de caricias, de sexo, de leche de macho. Así que le abrí los labios del coño con mis dedos y hundí mi cara en su coño, empapándome toda ella con sus jugos, comenzando a chuparle el clítoris como si de una pequeña polla se tratara, a follármela con la lengua recogiendo todos sus flujos, abundantes y salados, a devorarla. Ella temblaba de placer, vaya cara de vicio que tenía y cómo me agarraba la cabeza para hundírmela más entre sus piernas. Mi amigo se puso delante de ella, la agarro de los pelos, se saco esa enorme polla que tiene y le dijo.

- “Venga guarra, ahora vas a chupar una polla de verdad”. Y se la metió entera en la boca.

Empujaba cada vez más adentro su polla mientras tiraba de sus pelos y le decía lo puta que era, ella hacía esfuerzos por tragar esa polla, pero parecía que iba a terminar vomitando, aunque la muy guarra le agarraba de los huevos como para ayudarse a tragársela más, a metérsela dentro de su garganta. Yo me puse detrás de ella y gracias a que su coño era un lago, me saque la polla y de un solo golpe se la metí en el coño, sin miramientos, sin cuidado alguno, queriendo partirla en dos, destrozarle el coñito, violentarla como ella deseaba, entró como si fuera mantequilla y el empujón hizo que se tragara aun más la polla de mi amigo.

Como estaba ya la muy puta, era una zorra salvaje, una autentica viciosa que solo quería sexo, guarro, fuerte, violento y duro, ¡cómo empujaba su culo hacia mí para que se la clavara más fuerte!, ¡cómo mamaba la guarra!, ¡como chillaba con la polla de mi amigo en la boca!, ¡como le clavaba las uñas a mi amigo en el culo, para obligarlo a metérsela hasta el fondo de su garganta!. Mi amigo y yo le decíamos de todo, “come polla, cerda mamona”, “te voy a destrozar el coño de puta que tienes, guarra”, “eres una autentica zorra”, “si es que ya se te veía la cara de puta”, “así es como se trata a las zorras como tu”… mientras mi amigo la agarraba de los pelos y yo le azotaba el culo.

Ella estaba fuera de sí, no sé cuántas veces se corrió. Empecé a meterle un dedo en el culo mientras la follaba y hacía círculos para dilatárselo, luego metí el segundo, apenas tuve que hacer muchos esfuerzos, la muy puta tenía el culo ya muy abierto, una muestra clara de lo cerda que podía llegar a ser, y le dije

- “Ahora te vamos a romper el culo, puta cerda”.

Entonces mi amigo se la sacó de la boca y dijo.

- “Déjame a mí, le voy a destrozar el culo, le voy a meter la polla hasta la garganta”.

- “Estas loco, con ese pedazo de polla se lo vas a destrozar de verdad”. Le dije.

Pero él se puso detrás de ella y me dijo.

- “Llénale la boca de polla para que no grite”.

Y así lo hice, le puse mi polla en la boca y haciendo una pequeña presión se la introduje hasta la garganta, notando como su campanilla golpeaba mi glande al ritmo de mi follada bucal, mientras él puso la punta de su enorme polla en el agujero de su culo y empezó a presionar, ella abrió mucho los ojos cuando notó como se le estaba empezando a abrir el culo, con ese manubrio impresionante, pero claro tenía la boca llena de polla y no pudo decir nada inteligible, solo una especie de gorgoteo que aunque sabíamos que era una queja, nunca se toma en cuenta de las zorritas como ella. Cuando tenía un tercio de polla metida en su culo tragón, ella empujo hacia atrás para clavársela entera en su culo de puta de una sola vez. Puso los ojos en blanco cuando la tuvo clavada hasta los huevos y comenzó a mamármela como si quisiera devorármela, tragándosela entera con furia mientras mi amigo le follaba el culo salvajemente. Cómo disfrutaba la guarra, y nosotros parecíamos salvajes follándola.

Yo quería regar su cara de puta de leche, pero preferí esperar y hacer otra cosa. Le dije a mi amigo que se tumbara en el suelo y poniéndola encima de el le dije.

- “Abre bien la piernas, puta cerda, que vamos a llenarte de polla todos los agujeros”.

Y así ella fue bajando clavándosela poco a poco en su coño, haciendo desaparecer toda esa polla dentro de ella, mientras sus remojaba sus labios con la lengua con una expresión de vicio autentico. La tumbe completamente sobre el pecho de mi amigo y después de escupir en el agujero de su culo, apoye mi glande en el, gracias a la enculada de mi compañero de violación, apenas costo trabajo que le entrara hasta los huevos en su culo de putón. Cuando ya estábamos los dos dentro de ella empezó a chillarnos.

- “Fólladme el coño y el culo cabrones, partidme en dos con vuestras pollas”.

Así que empecé a moverme dentro de su culo mientras mi compi le mordía los pezones. Ahora ella no tenía la boca llena de polla y empezó a gritar de gusto y a pedir más polla, que la folláramos fuerte, que era nuestra perra, y no paraba de correrse, una y otra vez, debió de perder la cuenta de veces que se había corrido la muy puta.

Yo ya no podía mas, ver a mi amigo rompiéndole el coño de esa forma mientras le decía todas las barbaridades que se le ocurrían, a ella gritando como una puta cerda y corriéndose sin parar, empecé un mete y saca brutal, la sacaba entera y se la volvía a meter de un solo golpe, a ella ya no le salía la voz de la garganta.

Mi amigo ya se volvió loco, nos empujó a los dos hacia atrás, quedando yo tumbado, ella encima de mi y el empezó su verdadera follada de coño, eso fue ya demasiado para mí y para ella, yo creo que realmente le llegaba la polla, sino hasta la garganta, si hasta el estomago, porque mientras la agarraba de los pelos con una mano y con la otra le azotaba los pechos, se la clavaba furiosamente en el coño, clavándosela cada vez más fuerte y más deprisa. Ya no pude más y le llene el culo de leche mientras le decía

- “Toma leche putaaaaaaaa….!”.

Mi amigo tampoco aguantó más y, poniéndose en tensión, le regó el coño de leche. Ella cayó desmadejada sobre mí.

Su marido, el muy cabrón, había estado todo el rato mirando la escena sentado en el sofá. Se levanto, vino hacia nosotros con su polla en la mano, se arrodilló junto a la cara de su mujer, y termino de masturbarse con dos golpes y regó la cara de su mujer con su lechada, manchándole la cara, los ojos y la boca con su esperma.

- “¿Qué, puta, te ha gustado la sorpresa que te he preparado con mis amigos?”.

Ella se levantó mirándonos con cara de zorra viciosa, y le dijo:

- “Que cabrón eres, por eso no te movías cuando me estaban follando. No sabes cómo me he corrido, estoy llena de leche”. Y diciendo esto señaló la leche que le corría por sus muslos, por su cara, por su cuello y los dos goterones que resbalaban por sus tetas, enrojecidas por los azotes de mi amigo.

Dias de juego

Estábamos pasando la tarde juntos. Fuimos al cine del centro comercial a ver una película, entramos y nos pusimos en la fila de atrás, apagaron las luces y nosotros teníamos ganas de todo menos de ver la película, nos empezamos a besar, ya estaba bastante caliente por que sabia lo que querría que pasara.

Mi mano se perdió en su pantalón y empezó a masturbarle, de repente bajé mi cabeza y mi lengua siguió el trabajo que mi mano no había terminado, empecé a chuparle desde los testículos hasta la punta de la polla como a él le gusta, era una situación un tanto comprometida ya que no íbamos a poder aguantar mucho y había bastante gente, decidí masturbarle con mi boca, hacerle disfrutar de ello hasta que se corriese. Primero suavemente jugando con mi lengua en su miembro pero el no aguantaba mucho así que aumente el ritmo de mi mamada hasta que se corrió.
Era el día del juego, así que salimos del cine buscando un lugar donde el morbo del ser sorprendidos se apoderase de nosotros, entramos en una tienda y con la excusa de probarnos ropa, entramos en los probadores juntos aprovechando un despiste de la dependienta, nos empezamos a besar locamente, nuestras manos estaban perdidas en el cuerpo del otro, buscando los puntos que nos vuelven locos, jugamos con nuestras manos y nuestras lenguas siempre con el morbo de que nos podía pillar alguien, nos desnudamos.
El me agarró del culo, subió sus manos suavemente por mi espalda hasta llegar arriba y cuando las iba a bajar apretó fuertemente como si me quisiese desgarrar la espalda, eso me puso mucho mas caliente de lo que estaba. Me levantó y me la metió hasta el fondo como si fuera la última vez, me la metía y me la sacaba primero suavemente y luego mas fuerte, pero justo cuando estoy a punto el se quita, yo me muero de la rabia, te lo quita en lo mas rico, te lo hace desear y encima no puedo jadear o chillar como a mi me apetece, aguantando todo lo que puedo. El morbo de saber que la gente que está fuera desconoce lo que está pasando, pero que aun así nos pueden pillar, aumenta en mi las ganas de ser follada y el me vuelve a dar lo que tanto deseo y por fin llego al orgasmo, uno de mis orgasmos mas silenciosos.
Esto no puede durar mucho los dos estábamos cansados y muy excitados, pero el quiere que nos corramos juntos y decide torturarme con su dedito, que sabe que tanto me gusta hasta ponerme al punto y ahí cuando los dos llegamos al punto de excitación mas alto y mordiéndonos el uno al otro para no dar ese grito del placer que llega a nuestro cuerpo, nuestro orgasmo por fin nos libera de la tensión sexual que hasta ahora nos atenazaba.