Tengo muchísimos buenos recuerdos guardados en mi memoria, pero como podéis imaginaros, unos son mejores que otros, pero sin lugar a duda uno de los mejores es el que paso a detallaros a continuación.
Hacia algún tiempo que me había pedido quedar con ella, alegando que la tenía algo olvidada y que mis atenciones estaban focalizadas en otras “amigas”. Recuerdo que mientras íbamos en el coche los nervios la traicionaban, no era nuestra primera vez, pero si la primera vez en público, jamás antes habíamos estado juntos en un sitio que no fuera un picadero en potencia y sin nadie cerca. Las cosas de las aventuras extramatrimoniales.
Sus mejillas sonrosadas me indicaban que estaba muy nerviosa, pero como después pude comprobar al mismo tiempo excitada y salvaje. La cena discurría tranquila, demasiada gente en el restaurante, pero nuestra conversación era otra cosa, cualquier tema era desviado a propósito al tema sexual, a la rememoración de otros encuentros, de otras experiencias. La gente iba desfilando hacia la salida conforme iban terminando de cenar y por fin el local estaba lo suficientemente vacío para poder disfrutar de lo que quería. Ella aun no lo sabía pero estaba ya todo perfectamente planeado.
Cuando aparecieron los postres, era el momento idóneo, me acerque a su oído y en un medio susurro le pedí que se quitara las braguitas y me las diera. Su cara era un poema, el color rojizo que adoptaron sus mejillas, era la mejor señal de que había conseguido mi objetivo. Con mucho disimulo y un poco de torpeza, con su mirad vagando por el local en busca de miradas indiscretas sus manos recorrieron sus muslos y por debajo de la falda y empezó a deslizar sus braguitas hasta que por fin con un ligero movimiento se deshizo de ellas y me las intento dar por debajo de la mesa. Pero yo quería que me las dejara en el mantel, para poder cogerlas yo mismo, loco me llamo, y simulo que se indignaba, pero ella y yo sabíamos que era fingido, que no era así y que de hecho esta situación la estaba poniendo a cien. Por fin accedió.
Mas adelante fue la cámara de fotos quien hizo su aparición sobre la mesa, su mirada lo decía todo, me pedía, me suplicaba, me imploraba que no lo hiciera, pero no funciono. Le pedí que separara sus piernas todo cuanto le fuera posible y que se reclinara un poco en la silla, pues quería un primer plano de su coñito, afeitado y mojadito. Cuando por fin loa cámara volvió a descansar sobre el mantel un suspiro de alivio surgió de sus labios y una leve sonrisa se dibujo en sus labios. Pero no se podía imaginar que esto no era más que el principio de una autentica sesión fotográfica. Después el objetivo fueron sus pechos que uno a uno fue descubriendo para mi placer y mi gozo, allí sentada a la mesa, cada vez íbamos mas lejos, cada vez era un poco mas de tiempo, cada vez me mostraba un poco mas de su pecho sublime, cuyos pezones erectos y ultra sensibles pude pellizcar en una de estas ocasiones. Y por fin decidí dejarla descansar.
Terminamos de cenar y cuando nos metimos en el coche continué con mi plan. “Súbete la falda a la cintura” le dije. Me imagino que se pensó que en esta ocasión como en tantas otras mi intención era masturbarla mientras circulábamos por la ciudad, pero nada más lejos de mi intención, de mi deseo. Le ordene cerrar los ojos y mientras salía del aparcamiento saque mi miembro de su prisión textil, estaba ya medio erguido y cuando empecé a circular por la calles de la ciudad le dije que podía abrirlos y que mi amigo deseaba su ración de atención. Empezó a masturbarme lentamente, pero la detuve, lo que deseaba era que me la chupara mientras conducía. Me dijo que no podía adoptar una postura cómoda para poder hacerlo allí sentada, pero la corregí, deseaba que se pusiera de rodillas sobre el asiento, con su culo expuesto contra la ventanilla del coche. No me costo mucho convencerla y así empezó una mamada de impresión mientras yo iba parando en todos los semáforos que se cruzaban en nuestro camino. Por lo menos cuatro conductores pudieron disfrutar del espectáculo de su culo exhibiéndose, mientras mis dedos se introducían en ella y su cabeza subiendo y bajando en mi entrepierna no dejaba nada a la imaginación, incluso uno de ellos nos siguió un rato a la altura suficiente `para poder disfrutar de esa visión.
Cuando llegamos al hotel recompusimos nuestras ropas y entramos en el. Ya en el ascensor de camino a la habitación nos besamos apasionadamente, mientras volvía a subir su falda y a dejar libres sus tetas de nuevo. Y así avanzamos por el pasillo, mientras mi mano no hacia mas que dar cachetes cada vez mas fuertes en ese culo exhibicionista y al oído le iba diciendo lo mucho que me había excitado el viaje en coche y le contaba la cara que ponían los conductores que se iban cruzando con nosotros.
Cuando entramos en la habitación la temperatura de nuestros cuerpos era la indicada para llevar a cabo el acto final de mi obra. La desnude completamente y busque el sitio ideal para la cámara de video que iba a registrar este encuentro. Una vez encendida y enfocada hacia el centro de la habitación y con todo ya dispuesto le hice un gesto para que se acercara. Cuando llego a mi altura intento besarme, pero no era esto lo que deseaba, así que poniendo mis manos en sus hombros le indique se pusiera de rodillas delante mía. Saco mi pene de nuevo a la luz y empezó a succionarlo, aunque estaba bastante fláccida, sus succiones empezaron a causar el efecto deseado y poco a poco iba despertando y adquiriendo la dureza necesaria. Su lengua recorría todo el trozo de carne que se introducía en la boca y sus dientes empezaron a rozar los bordes de mi prepucio indicándome que sin lugar a dudas ya estaba bastante excitado como para poder follarle la boca. Pero aun así la deje trabajar un poco mas, disfrutando de su suavidad, de la calidez de su boca, de la humedad que su lengua iba transfiriendo a mi piel ya brillante por la cantidad de saliva.
Mi cadera empezó a moverse simulando una penetración tranquila, solo que en lugar de su coñito, era su boca quien recibía mis acometidas. Cuando el placer empezó a aumentar se reflejo en un aumento del ritmo de follada que le estaba aplicando. Mi polla salía entera de su boca para volver a entrar a continuación de un solo golpe, hasta el fondo, salvaje, ruda, sin miramientos, sin cuidado, solo con pasión, con deseo, con ganas. Así la cámara un momento solo para poder grabar la mirada de vicio que me regalaba, la expresión de zorrita satisfecha que tenia al sentir su boca llena de mi.
Mi orgasmo estaba cercano y le pedí que se tocara al tiempo que la seguía follando. Su mano se dirigió a su entrepierna mientras su otra mano se encamino hacia su pecho, pellizcando suavemente los pezones, que hizo que diera un pequeño respingo, acompañado de un suspiro ahogado por la presencia de mi miembro en su cavidad bucal, cuando sus dedos entraron en contacto con su botoncito. Todo ello me hizo por fin correr. Mi corrida, que espesa, caliente, blanca y abundante me encargué de regalarle por toda la cara mientras no podía hacer mas que gritar de placer con cada nuevo disparo.
No la deje que se limpiara, ni que se tocara la cara, quería que toda mi corrida se secara allí mismo donde estaba para darle aun más un aspecto de zorrita viciosa y pervertida. La lleve hasta la cama donde la acosté con la cabeza a los pies de está. Mi boca se encargaba ya de sus pezones, recorriéndolos con la lengua, mojando sus aureolas, jugueteando con ellos, con ligeros toques de la punta, que intercalaba con suaves mordiscos de mis dientes y con succiones de todo su pecho, o por lo menos de todo cuanto me entraba en la boca. Gemía con cada nueva caricia que mi boca, mis dientes, mis labios o bien mi lengua le prodigaba. Mi boca empezó a recorrer el camino que me separaba de su entrepierna saboreando su piel ya perlada por el sudor, por la excitación, por el deseo contenido de disfrutar de un orgasmo tanto tiempo anunciado y apenas dibujado.
Cuando llegué a su entrepierna la humedad de la zona delataba el grado de excitación al que estaba sometida, la zona brillaba ligeramente debido a la presencia de sus jugos por toda su vulva y sus labios hinchados y enrojecidos, dejaban a la vista el clítoris que henchido y prieto reclamaba ya la caricia de mi lengua. Los labios menores dejaban entrever la entrada a su interior y un ligero reguero de jugo corría por su perineo dejando una pequeña señal de humedad en la sabana. Mi lengua se dedico entonces a jugar en su coñito, tal y como a ella le gusta, recorriendo toda su extensión recogiendo sus jugos y saboreándolos mientras el olor de su excitación me embriagaba. Jugueteando con sus labios y penetrándola con la lengua, pero sin rozar a penas su botoncito. Sus caderas se movían buscando el contacto de su clítoris con cualquier parte de mi cara pero me alejaba lo justo para evitarlo. Aprisione su clítoris con mis labios y lo chupe como si fuera una pequeña polla. Sus manos intentando apretar mi cabeza contra ella me indicaban que esa caricia era justo lo que deseaba, por lo que decidí ir un poco más lejos y aprovechando la humedad de su sexo, le introduje dos dedos. Con la yema de mis dedos buscaba la zona rugosa de su interior, que hace que se derrita en mi mano. Con este tratamiento conseguí que se viniera dos veces, dos veces en las que se corrió en mi cara, gritando como una posesa, presionando mi cara contra ella hasta dejarme sin respiración, regalándome gran cantidad de jugos que impregnaba toda mi cara.
Todo este combate había hecho que mi hombría de nuevo se despertara. La gire sin previo aviso y la puse a cuatro patas sobre la cama, haciéndola mirar directamente al objetivo de la cámara de video que seguía registrando nuestro encuentro. Grabando la expresión de su cara cuando de un solo empujón le introduje mi polla en su chochito, haciéndola gritar de placer, de sorpresa. Su boca se abría intentando llenar de aire sus pulmones, como si con cada acometida de mis caderas estos se vaciaran. La tenía cogida por las caderas y mi pubis, mis piernas, golpeaban su culo a cada nueva acometida, así me regalo una nueva corrida, que la dejo desmadejada, laxa y dispuesta a cuanto yo quisiera y lo aproveche.
Cuando el último estertor de su orgasmo recorrió su espalda, la saliva que esperaba en mis dedos humedeció la zona de su ano. No tardo mucho en asociar ideas, y cuando se disponía a incorporarse para evitar la acometida, una nueva estocada la sorprendió. Su grito fue difícil de catalogar si de placer o de dolor, pero sinceramente, mi estado no era como para ponerme a discernir semejante dilema. Después de visionar el video que quedo para la posteridad debo reconocer que seguramente fue de dolor. Su rostro se contrajo y se congestiono mientras me pedía que parara, pero era demasiado tarde ya, me encontraba dentro de ella y su esfínter estaba ya aprisionando mi miembro y proporcionándome un placer nuevo en ella. Cuando sus lágrimas empezaron a brotar y a correr por sus mejillas, mi mano derecha busco a tientas su clítoris y empecé de nuevo a excitarla. Apenas tardo un minuto en reclamar mas, en pedirme que me moviera, que la rompiera el culo de verdad, que la follara salvajemente, como nunca lo se lo había hecho. Y como buen chico así lo hice. En ese tiempo su esfínter se había adaptado al tamaño del mástil que profanaba su culo y facilitaba mi enculada, que la tenia ya chillando como una autentica cerda, solo acertaba a articular “mas, mas, mas”. Y yo empezaba a notar como una nueva carga de esperma se preparaba para llenar sus entrañas. Así que aumente el ritmo de mi enculada y con un rugido me corrí dentro de ella, llenando su recto de una espesa lluvia de esperma caliente, ardiente que como un volcán iba llenando todo su interior. Al tiempo que ella empezaba a chillar, a gemir, a mugir, una caterva de términos y de palabras inconexas y sin sentido y su cuerpo temblaba en mis brazos, como sacudido por un millón de descargas eléctricas que hacían que se moviera en todos los sentidos, terminando esta vez semidesmayada sobre la cama mientras una pequeña parte de mi corrida salía ya de su ano.
7 comentarios:
Dioooooooooos impresionante, vaya pedazo de relato la verdad que la espera ha merecido la pena nos tenias un poco abandonados últimamente. Bueno mi enhorabuena y como siempre gracias por estos relatos que nos enseñan y nos alegran un buen ratillo. besos pirata
Muchas gracias, Cariguay. La verdad es que con semejante apoyo es muy facil seguir escribiendo este blog y contaros mis relatos.
Besines y hasta pronto.
Sin duda el mejor relato de todos, el que mas me ha excitado desde que te llevo leyendo.
La verdad es que te llevo leyendo desde hace tiempo pero jamas me habia atrevido a colgarte ningun comentario, quizá por la atraccion que siento hacia ti, ME TIENES ENAMORADA DESDE HACE TIEMPO, pero bueno a lo que ibamos espero que sigas colgando tus historias y ojalá algun dia podamos practicarlas tu y yo.
Muchos besos de tu enamorada
Estimada Tamis, muchisimas gracias por haberte decidido por fin a dejar un comentario en una de mis historias. Un autentico halago el que me regales las orejas con semejantes piropos y por ultimo decirte que cundo tu quieras estoy dispuesto a llevar contigo a la practica cunato aqui esta escrito o incluso algo nuevo si te apetece mas.
Besos y hasta muy pronto espero.
Pues hombre la verdad no estaria nada mal practicar, el problema es que mis sentimientos son mas fuertes que eso y la verdad tener una relacion contigo de SOLO SEXO sería ser algo masoca ya que mi corazon piensa en ti de otra manera.
Pero amiga Tamis, como puedes saber si eso se habria quedado en solo sexo o habria ido mas alla. Es una pena que no lo intentaras, la proxima vez que te pase, recuerda, el que no compra loteria no le toca.
Besos
pues si pero sería un riesgo y no se si quiero correrlo
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