El Pardo

Cuando recibí su llamada, sin lugar a dudas, no era el mejor momento para mí. En mi cabeza no había sitio para lo que ella deseaba, no estaba por la labor de preparar lo que sin duda andaba buscando. Mi inspiración hacia rato que había abandonado esta agua buscando mejores costas, pero bueno, salir y desconectar un rato no me vendría nada mal. Y de esta manera me decidí a aceptar su invitación.

Me dirigí hacia nuestra cita, con una tormenta de pensamientos, de reproches, de acusaciones, que dentro de mí hacían crecer una sensación extraña. Cuando desmonte de mi hierro, ya había decidido que todo estaba listo para dejar de buscarle tres pies al gato.

Cuando me acerque a la puerta del local pude verla, allí sentada, mirando a ninguna parte, esperando a su “amigo”, con su móvil sobre la mesa junto al café que había pedido. Su mirada distraída, su expresión ausente, me indicaron que buscaba una guía, un camino que seguir, y decidí dárselo.

Se levanto y se encamino hacia el cuarto de baño, lo cual aproveche para acceder al local y buscar un rincón desde el que poder desarrollar el juego que iba tomando forma en mi mente. Cuando de nuevo ocupo su sitio un mensaje de texto la hizo reaccionar.

“No te muevas, no me busques. Solo obedece”. “Acércate al cuarto de baño y quítate la ropa interior, toda. Después deja un botón de tu camisa desabrochado y vuelve a sentarte”.

No lo pudo evitar, su mirada recorrió el local buscándome, pero mi situación y la cantidad de gente que se agolpaba en el local lo impidieron. Se levantó de nuevo recorriendo el camino hacia el cuarto de baño de nuevo. Por su forma de andar, por el color de sus mejillas, por como buscaba el contacto con mis ojos comprobé la turbación que mi orden había desencadenado en ella. Cuando regreso a su mesa su rostro había adquirido un tono rojizo mas que evidente, debido en partes iguales a su excitación y a la vergüenza de saberse desnuda ante tanta gente. Los pezones se marcaban claramente a través de la suave tela blanca de su camisa, no solo por su tamaño inflamado por el deseo, sino por el color oscuro que adquieren cuando su aureola se encoge por la excitación.

“Pide algo mas para beber”. “Con delicadeza, quiero que dejes sobre la mesa las prendas que te has quitado. Y no puedes hablar con nadie”.

Miraba alrededor buscando una mirada amiga, conocida que la ayudara a pasar este momento. El miedo se reflejaba en sus ojos, me excitaba, me incitaba a ir un poco mas allá, a pedir mas, a desearla mas, pero aun no había llegado el momento de hacerla mía. Me imaginaba claramente lo que iba sintiendo, la lucha interna entre su vergüenza intentando no acatar mis instrucciones y su excitación que la hacia imaginar que vendría a continuación, que habría preparado para ella, que placeres le reservaría nuestro encuentro, un encuentro que ella no controlaba desde que leyó el primer mensaje.

Uno de los clientes que se encontraba en la barra del bar había reparado en lo que se encontraba sobre la mesa y envalentonado ante aquella exposición de ropa intima, había recorrido la distancia que los separaba. Por los gestos que hacia al hablar con ella, debía de estar intentando entablar conversación y preguntándole si podía sentarse. Ante la falta de respuesta se sentó y comenzó su torpe intento de conquista, me hizo gracia. El pobre no podía imaginarse que acababa de entrar en un juego en el que no podría ganar nunca, pero lo intentaba. Durante un rato le deje disfrutar de “su suerte”. Miraba los pechos de Maria, a punto de salirse de su camisa, mientras seguía hablando con ella, prometiéndole placer a raudales, sexo divertido y un millón de cosas mas, mientras se iba acercando cada vez mas a ella. La falta de ningún tipo de comentario por parte de ella, su cabeza gacha, su postura de sumisión, debió de indicarle que aquello ya estaba hecho, pues con una naturalidad y un descaro evidente apoyo su mano sobre su muslo izquierdo. Ella dio un pequeño respingo al sentir aquella caricia ni pedida, ni autorizada, pero como pude comprobar mas tarde, deseada.

“Levántate y sal del local. Deja tu ropa donde esta. Ve al coche”.

Fue como la salvación que tanto buscaba, se levanto como un rayo, sin decir nada incluso hizo el ademán de coger su lencería, pero debió de pensarlo mejor pues la dejo allí mismo, mientras su nuevo amigo no hacia mas que decirle que se quedara. Salió del bar y se dirigió hacia donde su coche se encontraba aparcado, donde se detuvo con el móvil en la mano como hipnotizada, mirando la pantalla, deseando que un nuevo mensaje llegara a su terminal.

“Te vas a dirigir al aparcamiento de El Pardo. Cuando entres en el coche desabrocharas tu camisa y dejaras fuera tus pechos”. “En los semáforos que pares quiero que te masturbes. No miraras a nadie. Si te pitan encenderás la luz interior”. “Cuando llegues, te desnudaras dentro del coche, encenderás la luz interior, abrirás bien tus piernas y te masturbaras hasta el final”.

Podía ver como movía su cabeza mientras iba leyendo los mensajes, como negando. Dudo unos instantes, miraba a todos lados, y por un segundo pensé que no lo aria pero se subió al coche. Pude apreciar como se desabrochaba la camisa y la pasaba por debajo de la curva de sus pechos, para de esta manera poder llevarlos siempre expuestos, por sus movimientos adivine que también se estaba recogiendo la falda y en mi mente se formo la imagen de sus blancos muslos, tersos, rotundos, apretados formado un triangulo en el punto de unión, sobre su pubis depilado, que enmarcaba su coñito, rosado, palpitante y húmedo por la excitación de toda la situación.

Cuando inicio la marcha procure seguirla a una distancia razonable mientras pensaba en si ella sabia que yo iba en moto. Cuando por fin deduje que no lo sabia me arriesgue a ir un poco mas allá, entre la ropa de la moto con la que nunca me había visto y el caso que ocultaba mi faz, seria difícil que me reconociera. A través del trafico la adelante como si nada y al mirar por la ventanilla del acompañante, pude ver sus grandes pechos, moviéndose al ritmo de sus cambios de marchas y de dirección. Frené como habría hecho cualquier otro en mi situación al descubrir semejante visión y durante el resto del trayecto la seguí, procurando estar siempre muy cerca de su ventanilla para no perderme ni un detalle. Cada semáforo era una fuente de excitación, cuando paraba su mano derecha se dirigía inmediatamente a su regazo, donde poco a poco iba abriendo las piernas para hacer mas profunda la caricia que empezaba ya a provocarle temblores al rozar su clítoris o cuando uno de sus dedos traviesos entraba en su chohito. No me miro ni una sola vez, cumplía a rajatabla las consignas recibidas, entonces otro coche ocupado por dos chicos se dio cuenta de lo que ocurría en el pequeño utilitario gris y empezaron a hacerle propuestas a través de los cristales, ante su falta de atención, cambiaron a empezar a llamarla con toda clase de improperios, pero por su actitud y por la fuerza con que su mano restregaba su coño, debía de gustarle, estaba muy cerca de correrse, podía notarlo en el ritmo de sus respiración, que movía su torso como un fuelle desbocado, en su mano izquierda que comenzó a apretar uno de los pezones, en sus gemidos, ya audibles por encima del ruido del trafico. Cuando emprendimos de nuevo la marcha, el otro coche toco el claxon y entonces Maria encendió la luz interior, que espectáculo más impresionante, una mujer casi desnuda en un coche por las calles de Madrid con la luz encendida, mostrando a todos los conductores sus tetas, grandes, con los pezones en punta. Y así seguimos la ruta mientras ya cada vez que ella apagaba la luz de dentro yo pitaba a su lado y así conseguía seguir viendo como su mano ya reposaba incluso cuando conducía en su regazo.

Al llegar al destino, la suerte me sonrió pues entramos tres coches y mi moto al mismo tiempo con lo que Maria no podría decir quien era yo. Se dirigió a una esquina y yo aparque a unos diez metros de su coche, no perdiendo detalle de cómo se iba deshaciendo de su ropa. Cuando hubo terminado los 3 ocupantes de uno de los coches se arremolinaban alrededor de su vehículo, interrumpiéndome la vista y obligándome a cambiar de posición para poder apreciar mejor cuanto ocurría en el coche. Encendió de nuevo la luz de cortesía y la visión era cuando menos impresionante, Con los pies sobre el salpicadero del coche, se encontraba totalmente abierta, expuesta ante la inesperada concurrencia.

Empezó a masturbarse furiosamente, introduciendo dentro de ella dos dedos, mientras con la otra mano no paraba de frotarse el clítoris con una velocidad increíble, su coñito estaba totalmente encharcado, y la humedad que destilaba hacia que brillara tenuemente todo su sexo, liso, depilado, ansioso de ser acariciado, de ser lamido, de ser penetrado fuertemente. Los nuevos compañeros de juegos estaban alrededor del coche como una escolta pretoriana pero con sus pollas en lugar de lanzas. Se masturbaban mientras golpeaban las ventanillas con sus penes, llamando a la viciosa que habían encontrado dentro de un coche, ofreciéndole una participación mas activa en su disfrute.

Supe cuando se corría por los gritos de placer que salían del vehículo, audibles en el silencio de la noche, su espalda se arqueo sobre el asiento, sus brazos se tensaron haciendo más profundas sus caricias y sus piernas se cerraron de golpe queriendo evitar que el placer que le llegaba de su sexo pudiera escapar por otro sitio diferente, que no fuera directo hacia su nuca por el interior de su columna.

Me separe del grupo lo necesario para poder manipular el teléfono sin que me viera. Mientras redactaba mi nueva orden, los tres mirones que rodeaban el vehículo fueron corriéndose uno tras otro. Seguían llamándola, pidiéndola que abría la puerta, ofreciéndole sus pollas, sus lenguas, sus manos, mientras le decían lo guarra que era.

“Ya lo he arreglado con el motorista, le has encantado y tiene ganas de follarte. Ahora le seguirás”. “Cuando se detenga, paras el coche, te bajas y te pones sobre el capo. Del resto se encarga él”.

Puse de nuevo en marcha la moto y espere a que Maria se pusiera detrás de mí. Conduje durante unos cinco minutos internándonos en el bosque. Cuando encontré el lugar adecuado pare la moto pero deje la luz encendida, indique a Maria donde aparcar y sin quitarme nada saque mi polla ya erecta preparándome para poseerla al fin. Cuando ella se bajó del vehículo se inclino sobre el capo hasta que sus tetas tocaron la fría chapa del coche, su piel se erizo me imagino que en gran parte por esa sensación de frió que le llegaba a través de una zona tan sensible. Me acerque a ella y entonces pude ver como la ventanilla de su coche tenia los rastros de las corridas de nuestros amigos del aparcamiento.

Sin decir apenas una palabra me coloque detrás de ella, cogí mi pene y lo pasee por toda su raja, frotando mas en la zona del clítoris, mientras sentía como su espalda de nuevo se arqueaba, pero esta vez no era por el frió. Estaba muy mojada, su orgasmo masturbatorio aun resonaba en su coñito, toda su entrepierna estaba encharcada. Apoye la punta de mi glande en la entrada de su chochito, la cogí por la cintura apretando fuerte y de un solo empujón, le clave mi polla hasta el fondo. Note como su sexo mojaba mis testículos, su7s nalgas estaban presionadas por mi pubis y su grito me indico que es acababa de correr otra vez, tenso sus piernas para evitar que me saliera y note como sus músculos vaginales presionaban mi miembro, aumentando la sensación de placer que me producía estar dentro de ella, rodeado de su sexo, de su humedad, de su calidez. El aroma a su sexo invadía la noche y me enardecía aun más, empecé un ritmo salvaje de follada, me salía casi completamente de ella para volver a entrar de un solo golpe en ella. De su sexo surgía un chapoteo que aumentaba en mí las ganas de follarmela mas fuerte y así cogí sus manos y las lleve a su espalda, saque las esposas que llevaba en el bolsillo de atrás y se las puse aun antes de que pudiera quejarse, sus gemidos se transformaron en gritos de placer al notarse allí esposada, a mi merced. La cogí del pelo y tire un poco de él. Arqueo la espalda justo lo necesario para aumentar un poco mas el rozamiento de mi sexo contra el suyo. Se corrió una vez mas, chillando, maldiciendo, pidiendo mas, pidiendo que no parara. Y así lo hice. Mi mano libre descubrió entonces el ángulo libre a su nalga y empecé a palmearla cada vez mas fuerte, al ritmo que aumentaban de intensidad sus gritos de placer. Le chillo a la luna que se corría, su cuerpo convulsiono, sus rodillas fallaron y quedó desmadejada sobre el capo del coche, su boca estaba todo lo abierta que le era posible pero aun así no conseguía suficiente aire y resollaba intentando mantener la consciencia, mientras yo seguía detrás de ella penetrándola ahora si como un toro salvaje, mi grito quedo amortiguado por el casco pero aun así, notaba como mi orgasmo llegaba desde la nuca, bajando por mi espalda, tensando todo mi cuerpo, mis dedos se aferraron a sus caderas en las ultimas penetraciones y entonces se me ocurrió.

La gire de un golpe, con lo que cayo de rodillas delante de mí y aprovechando su posición y que tenia la boca abierta, se la metí hasta la garganta. Cerro sus labios alrededor de mi polla, justo cuando la primera descarga de esperma salía. Durante lo que a mí me parecieron horas estuve eyaculando en su boca todo cuanto llevaba dentro, ella tragaba golosamente y ya un poco repuesta de su orgasmo ultimo masajeaba mi polla y mis huevos como ordeñándome, queriendo sacar la ultima gota de mi leche. Que a buena fe que se llevo. Todo el cuerpo me temblaba, no podía apenas articular palabra alguna, mi corazón parecía querer abandonar su sitio en mi pecho y como pude me quiete el casco. Cuando termine de hacerlo, ella ya había limpiado totalmente mi sexo de cualquier rastro de mi eyaculacion y entonces la cogí de los hombros, la ayude a incorporarse y entonces la mire a los ojos y la bese en los labios.

17 comentarios:

cariguay dijo...

Excitante como siempre y mas despues de las ganas que teniamos de leerte ya nos tenias abandonados, sigue asi corazon son increibles las historias que escribes de veras. Muchos besos pirata

Anónimo dijo...

Un relato magnífico. Buena entrada en materia después de tanto tiempo.

Enhorabuena por la experiencia, debió de ser, cuando menos, divertido.

Smeagol73 dijo...

Muchisimas gracias Cariguay. Sigue dandome animos de esa manera y tendras historias para leer durante mucho tiempo. No descuides el blog en los proximos dos dias.

Sorpresas se avecinan.

Smeagol73 dijo...

Me alegro de que te haya gustado. Debe de ser lo que peor llevo, no tener a quien poder presentarselo antes de enfrentarlo al mundo. Pero siempre me ha gustado el riesgo.

Jamas pense en contestar a un comentario anonimo de esta manera, pero creo que debia hacerlo.



"A veces la mascara del anonimato no oculta nuestras intenciones"

Makoto dijo...

Un cuento magnífico.

Smeagol73 dijo...

Me alegro de que te haya gustado. Hace tiempo que no disfrutaamos de tus comentarios.

Gracias por tu apoyo a este blog.

............

Sonrisa de Luna dijo...

Ufffff no se ni que decirte, pero si tu ahora pudieras sentir los grados de temperatura que tiene mi cuerpo seria algo fantastico.

Me has transportado a la historia, lo siento, pero sin quererlo me he visto por unos minutos en la piel de la protagonista Maria

Anónimo dijo...

Una historia majestuosa, la espera a merecido la pena, ya nos tenias un poco abandonados tus asiduos lo hechabamos de menos, ahora que has retomado la marcha no nos dejes mas en ascuas y sin tus magnificas historias y fantasias un beso.DOLHPIN

cariguay dijo...

Ah si???
pues a ver si es verdad xq ya sabes que llevo esperando una hace muchiiiiiisiiiiiiimo tiempo, pero como tu dices lo bueno se hace desear.

Smeagol73 dijo...

Muchisimas gracias Sonrisa por tu primer comentario en mi blog. Es algo que llevaba mucho tiempo esperando y por fin puedo decir que disfruto de uno de ellos.

Un autentico placer que mi relato haya conseguido aunmentar tu temperatura, el unico pero es no poder estar alli para bajartela yo mismo.

Un besazo enorme

Smeagol73 dijo...

Pues no te preocupes Dolphin que en cuanto mis medios sean los adecuados seguire deleitandoos, espero, con mis historias y fantasias.

De paso aprovecho para deciros que tambien espero las vuestras.

Hasta pronto

Smeagol73 dijo...

Siempre es asi, lo bueno se hace esperar, lo que queremos huye de nosotros, lo que deseamos nos abandona y por suerte o por desgracia el tiempo lo cura todo.


Un besazo enorme Cariguay, cuidate y espero no tardar en tener que escribir algo tuyo.

cariguay dijo...

Pues si tienes razon lo que queremos huye de nosotros pero no lo que deseamos nos abandona xq si no lo tenemos no nos puede abandonar, pero como dijo el sabio LA VIDA ES TODO AQUELLO QUE NOS SUCEDE MIENTRAS NOSOTROS NOS EMPEÑAMOS EN HACER OTROS PLANES, y que cierto es, pero de todas formas muchas gracias por tu apoyo. Besines

Smeagol73 dijo...

No puedo por menos estar de acuerdo contigo en lo de querer, pero no en lo de desear.

Yo deseo cosas que ya tengo, por que sino no serian mas que un capricho, y la vida no se puede basar en el placer momentaneo de cumplir nuestros caprichos.

Besos.

cariguay dijo...

Si tienes razon pero no todos los deseos se tienen o tu no deseas algo que no tienes??? Y no por eso tiene que ser un capricho, un capricho se desea para un momento un deseo puede ser para toda la vida. BESOS PIRATA

María dijo...

La primera vez que lo leí me eché a llorar, porque yo quería ser María. Ahora sólo puedo esperar que el tiempo juegue de mi parte, y ya no lloro cuando lo leo.
Pero me ha encantado, como todas tus ideas es el no va más de la seducción y la perversión. Besos y guaus.

Smeagol73 dijo...

María, reconozco que debes de ser la primera mujer que conozco que lea una hostoria de este blog y le de por llorar, eso normalmente no lo consigo hasta que intento hacerme el gracioso y te cuento un chiste de los "buenos". De todas formas pensare en ello como un cumplido. Muchisimas gracias por tu apoyo.

Un besazo.