Cuando llamé a la puerta no podía ni imaginarme lo que estaba a punto de encontrarme al otro lado de aquella lamina de madera.
Ella estaba allí, como había venido al mundo, pletórica, maravillosa, preciosa, desnuda, en exclusiva para mí, sabía lo que aquel acto le había costado, las fuerzas y la valentía que había reunido para hacerlo, el esfuerzo que sin duda aquello le suponía.
Lo había preparado todo a conciencia, la cama ya deshecha, unos pañuelos de seda sobre la mesita de noche, bebidas, velas, sin lugar a dudas estaba juguetona y eso me encantaba. Por una vez se había decidido, había tomado la iniciativa, por fin comenzaba su madurez sexual y yo iba a ser el maestro de aquella clase.
La besé y la abracé allí mismo, con la puerta aun abierta. No me importaba para nada el mundo, que nos vieran, que supieran lo que allí había de acontecer, solo importaba ella. Su piel estaba ardiendo, su pecho se agitaba por la respiración entrecortada, sus brazos se cerraban aferrándose a mi cuerpo. Se estaba entregando.
Cerramos la puerta.
La deposité sobre la cama dulcemente. Me detuve un instante a observarla, sus ojos inyectados de deseo, sus labios levemente separados, su piel erizada, su pecho subiendo y bajando impulsado por sus pulmones, como sus pezones se contraían, como se oscurecían, el leve temblor de su bajo vientre. Mi mano recorrió entonces distraídamente, como una suave brisa su piel, buscando cada uno de los puntos sensibles de aquel cuerpo. Dibuje con la yema de mis dedos la forma de sus labios, el contorno de su mandíbula, el recorrido de su cuello, deslicé mis dedos por su torso y bosquejé la curvatura de sus senos, marqué su aureola, acaricié sus pezones enhiestos, escribí mi nombre sobre la suave piel de su vientre, marqué el triangulo de su pubis y descendí por sus muslos. Ascendí por sus caderas, por su cintura y el costado hasta sus brazos. Su cuerpo se iba tensando cada vez mas, cada músculo se contraía al roce con mis dedos, su espalda se arqueaba al acercarme a cada punto erógeno, susurraba que no siguiera, que parara de aquella dulce tortura, que la amara, pero no lo deseaba, solo quería seguir sintiendo aquella caricia.
Dulcemente ate cada una de sus muñecas al cabecero de la cama. Con otro pañuelo le vende sus ojos al tiempo que le pedía que confiara en mí.
Por fin allí estaba ella.
Por fin se me entregaba totalmente y sin reservas.
Por fin era mía.
Me levante de la cama, ella intento decir algo, pero le pedí que no hablara. Acerque una silla y me senté mientras encendía un cigarrillo, quería disfrutar de aquella visión, de aquel momento, guardarlo en mi memoria para siempre, hacer una fotografía mental de aquel instante, pues jamás se volvería a repetir.
Mientras me fumaba aquel cigarrillo le susurre tranquilamente la sucesión de acciones que iba a llevar a cabo. Podía ver y oír como su excitación aumentaba y me gustaba.
Me desnudé y me acosté a su lado. Bese sus labios con ternura. Y comencé a descender con mi lengua. Dejaba un rastro de saliva por todo su cuerpo, me detuve allí donde mi caricia provocaba alguna reacción, disfrutando de la calidez de su piel, del sabor salado de su cuerpo, de la suavidad de su dermis. Llegué hasta sus senos y me entretuve en disfrutar de ellos, los chupé, los lamí, los mordisqueé, haciendo caso omiso de sus quejidos, de sus suplicas. Recorrí con mis dientes la distancia que me separaba del triangulo que dibujaba su pubis y por fin pude disfrutar del olor de su sexo.
Dulce, fuerte.
Empezó a gemir con mas fuerza. La amordacé con el ultimo pañuelo y volví a colocarme entre sus piernas. Observe como aquel manantial de sexo vibraba al saberme cerca de él. Apreciaba como una fina patina de liquido humedecía sus labios y el clítoris henchido de excitación parecía esperar ansioso la caricia de mi lengua. Besé el nacimiento de sus muslos, recorrí con mi lengua su entrepierna sin tocar sus puntos más sensibles y por ultimo deposite un beso encima de su clítoris. Tembló, se arqueo buscando mas contacto, respiraba con dificultad, intentaba decir algo, pero la mordaza no la dejaba. La punta de mi lengua separó con calma sus labios mayores y menores, jugué con ellos, los mordisqueé con pasión y por fin, después de aquella “tortura” me apliqué a darle placer, todo el placer que fuera capaz de proporcionarle. Mi lengua jugaba con su botoncito, en círculos, de arriba abajo, lo aprisionaba con mis labios y lo golpeaba con mi lengua. Recogía todo los jugos que iba destilando y lo saboreaba, me encantaba estar entre aquellas piernas, degustar su sexo, saber que la tenia en la punta de mi boca, embriagarme de su aroma. No tardo en regalarme el primer orgasmo. Sus piernas se cerraron aprisionando mi cabeza, su coñito manaba como una fuente, tiritaba al contacto con mi boca y se tenso como una cuerda de guitarra cuando aprisioné su clítoris entre mis dientes. Se relajó y aproveche para introducir dos dedos dentro de ella, exploré con ellos aquella cueva, inundada de liquido, caliente y vibrante al tiempo que mi lengua volvía a ocuparse de su timbre. Todavía me entregó dos veces más su éxtasis. Dos veces mas que disfrute de su placer, de su clímax, de cuanto aquello significaba para ella y para mí.
Era mía.
Me incorporé y coloqué sus piernas en mis hombros. Apunté mi sexo a la entrada del suyo y lo dejé un segundo allí apoyado. Sentía como su sexo aspiraba mi glande, como se movía intentando atraerlo, como me iba mojando la piel. Me costaba contenerme, pero debía hacerlo, tenía que hacerlo. Un solo golpe y todo mi glande estaba dentro de ella, su cuerpo se tensó, se estiró, quería mas y yo se lo iba a dar. Poco a poco, muy despacio fui penetrándola, disfrutando del roce que aquella caricia tan intima me estaba procurando. Sintiéndome cada vez mas dentro de ella, deseando poder entrar del todo, necesitando penetrarla totalmente, esperando el momento en que mi pubis me indicara que ya no había más. Su cabeza se movía de lado a lado, podía ver como sus aletas nasales se abrían para permitir que entrara mas aire a sus pulmones, sus manos crispadas pugnaban por soltarse de sus ataduras. Tenia la mitad de mi miembro dentro de ella. Con un solo empellón la penetré del todo. Su orgasmo me sorprendió, no me lo esperaba, pero incendio mi alma y mi deseo.
Aceleré el ritmo de mi cintura, cada vez más rápido, cada vez mas fuerte. Quería penetrarla mas profundamente. Me cogí a sus muslos y me olvide de todo lo que no fuera disfrutar de aquel momento sublime. Mi sexo entraba y salía de ella totalmente, sin miramientos, la estaba penetrando tal y como ella quería, como yo deseaba, como ella merecía. Noté como mi corrida se acercaba, era un tren sin frenos lanzado en una vía sin continuación. Bajaba por mi espalda desde mi cerebro, quemando cuanto encontraba a su paso, paralizando mi cuerpo, bajando por mi columna hasta mis pies. Ya no había vuelta atrás, ya no podía detenerlo. Le quite el pañuelo que la amordazaba, justo cuando mi cuerpo estallaba dentro de ella, justo cuando ella me entregaba su mayor orgasmo.
Me derrame dentro de ella al tiempo que mi cuerpo se vaciaba de aire en un grito salvaje que surgía desde el fondo de mis tripas. Gritábamos presas del placer. Tensos por la sacudida eléctrica que a través de nuestros sexos nos conectaba en ese instante. No sentíamos nada mas que nuestros cuerpos dándose al otro, que nuestras almas entregadas, que nuestras mentes anuladas por el éxtasis. El mundo no se componía mas que de sexo, sudor, placer, flujos y nuestros latidos marcándose en la sien.
Solté sus piernas, que cayeron inertes a mis costados, solté el pañuelo que vendaba sus ojos y descubrí sus ojos cerrados. Cuando los abrió solo pude articular:
“Soy tuyo”.
10 comentarios:
Tan solo tengo algo que decirte por esta magnífica historia que me ha dejado sin palabras GRACIAS
anita ojala k aya sio real esa istoria xk no veas, un besazo xa ti y otro xa carlos
Gracias a ti por hacer posible este blog de exposición de experiencias, fantasías y deseos.
Gracias por tu apoyo incondicional y por tu perseverancia.
Un besazo enorme.
Estimada anonima, muchisimas gracias por tu comentario, solo espero no tardar en poder disfrutar de tu colaboración en este espacio de sensualidad y erotismo.
Un besazo enorme, y que lo pases bien en la tacita de plata.
Te has hecho esperar, ¿será para que así gocemos más de tus historias?
Tan sugerente y provocativa como todo lo que escribes, wuau!
Una historia erotica y sensual, te has hecho esperar pero a merecido la pena.UN BESO .DOLPHIN
Pues no era por hacerme desear May, ni para que disfrutarais mas de mis historias, ni nada por el estilo. Lo que pasa es que mis musas habian salido de vacaciones, problemas de plantilla y esas cosas.
Pero por fin aqui estoy de vuelta y con un poco de suerte con un ritmo algo mas constante de publicacion.
Gracias por estar ahi.
Un besazo enorme
Dolphin, ya sabes lo mucho que agradezco tus comentarios y tu apoyo.
Solo el saber que estais ahi esperando a leer mis desvarios, y la infima posibilidad de que disfruteis de mis entretenimientos hacen positivo este esfuerzo
Un beso
la verdad que la historia esta muy bien ,super currada y lo mejor de todo es la espera que hay hasta saber por fin como acabara... me a encantado la verdad bss anitaaa...
Pues muchas gracias Andy por unirte a nuestra pequeña legion de lectores "pervertidos", a ver si con un poco de suerte no tardamoe ne leer algo tuyo por aqui.
Un besazo.
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