El asiento

Mientras el caucho de los neumáticos de su moto devoraba los kilómetros que nos separaban de mi primera quedada podía notar lo húmedo de mi sexo. Últimamente siempre llevo el coño húmedo, sobre todo cuando quedo con Él, sin ropa interior, excitada, nerviosa, ansiosa por complacerle, y deseosa de disfrutar de cuanto me hubiera preparado, como no podía ser de otra manera el asiento de su motocicleta reflejaba exactamente mi estado de excitación. La huella dejada por mis jugos en él no dejaba lugar a dudas.


Ya en el local, tras las presentaciones, me situé junto a una columna. Él dijo que aquél era un buen sitio en el que quedarme, quietecita, viéndole departir con sus amistades, saludar a conocidos y desconocidos, besar a otras mujeres, incluso cuando salio del local. A mí, a veces, me cuesta mucho quedarme quieta, eso debe ser por lo caliente que siempre estoy. Pero obedecí.


Perrita complaciente.


Baja mi vestido lo justo para que mis pechos queden expuestos a la observación del publico, mi sexo palpita, necesito que me posea de nuevo, que me haga suya otra vez. Pero Él no piensa lo mismo.


Comenzó la presentación del libro. No sé si por recalcar su sensación de poder, por que realmente le excita mostrarme o solamente por hacerme desearle un poco mas, pero me indicó que me acercara a él, y sentado en un taburete junto a la barra como estaba, se abrió el botón y la cremallera del pantalón y me mostró su miembro, fláccido, dormido. Como ya estoy aleccionada me agache entre sus piernas y empecé a saborearla, tal y como se que le gusta, jamás lo haría de otra forma, no puedo, no debo, no quiero. Lentamente me la introducía en la boca, hasta el fondo. Mi nariz golpeaba su pubis mientras notaba como aquel maravilloso falo iba adquiriendo poco a poco su dureza característica. Con cada nueva inserción iba aumentando de tamaño, ya casi no me entraba entera, lo intento, me provoca arcadas, la deseo, la necesito. Oigo comentar a la gente, se que hablan de mi, pero no les entiendo, mi mundo esta ahora reducido al calor y la textura de aquel monolito de carne tibia, palpitante que recorre mi lengua.


La gente se arremolinaba a nuestro alrededor. Me hizo levantar y al oído me dijo que me fuera a la pista de baile y que le esperara allí, que me dejara hacer y que le contara todo cuanto pasara.


Estuve bailando sola, en la pequeña y oscura pista, con mi corto vestido y los pechos al aire. Un desconocido se me acercó por detrás y empezó a tocarme el pecho y entre las piernas, puse mis manos a la espalda para poder frotarle la polla a través del pantalón. Me sentó en la tarima que hay en la pista y empezó a comerme el coño y a meterme los dedos por uno y otro agujero. Me llevó a la esquina de la pista, donde había un taburete, sobre el que apoyé los antebrazos, me subió el vestido y se dedicaron a mí primero tres y luego cuatro personas, mujer una de ellas.


Me tocaban, me chupaban, me metían los dedos. El que bailó conmigo en un principió se marchó a por condones, pero en ese momento apareció Él y esta perrita complaciente le siguió a la señal de su dedo.


Le conté lo que había pasado, sonrió, sentí que estaba satisfecho conmigo.


“Voy a follar”, dijo.


“¿Sólo?”, le preguntaron.


“Con ella”, contestó, señalándome.


Le seguí hasta las camas, con un dedo metido en el bolsillo trasero de su pantalón. Allí me folló, como a Él le gusta, dominándome. Mis piernas en sus hombros, sus manos sujetando mis muñecas, con mis movimientos totalmente anulados, expuesta, ofrecida, entregada. Entrando en mi coño hasta dentro, haciéndome sentir llena.


Termina en mi boca, y antes de marcharse me dice: “Ahora vas a comérsela a uno y que se corra en tus tetas, después vas a la barra y me lo enseñas”.


Salí de la habitación de las camas detrás de él y miré hacia mi izquierda, hacia aquel taburete. Allí sentado estaba el primer desconocido, que en realidad era al único de los anteriores a quién había visto un poco la cara. Me acerqué y me arrodillé entre sus piernas, empecé a chupársela, “Córrete sobre mis pechos” le dije en un respiro, y no tardó mucho en hacerlo.


Durante el trayecto de vuelta a la barra puedo ver como la gente me mira el torso, que noto manchado del esperma del desconocido, noto como se desliza por mi piel, como resbala, calido y espeso. Él esta de pie en la barra, me mira orgulloso, me excito al verlo.


Volvemos a las camas, de nuevo me posee, pero esta vez mas íntimamente, noto su cuerpo temblar sobre mi, su sexo taladrando mi ser, su miembro enterrado dentro de mi, pero no termina, no me deja disfrutar de su orgasmo, me lo hace desear. Entonces reparo en que hemos tenido publico observando como follábamos, otro desconocido desde el pie de la cama ha observado toda la experiencia. Él se levanta y cuando intento incorporarme me detiene, me tumba de nuevo y me ordena que me lo folle y que después le lleve una prueba de ello, deseo que se quede allí mirando como su perrita complaciente cumple con su cometido, pero no me da esa opción, sale por la puerta y mi coñito hambriento se prepara para recibir una nueva embestida. Sola, desnuda, tumbada en el colchón, con las piernas abiertas y semiflexionadas. Arqueé mi cuerpo y aquel hombre se acercó a mí.


“¿Tienes un condón?”, pregunté.


“Sí”. Me folló, a cuatro patas, intentó ir a mas, pero no le deje, no le pertenecía, mi ano tiene nombre y no era el suyo. Después siguió follándome mientras me miraba a la cara. Cuando se corrió cogí el condón y volví junto a Él, desnuda como me había dicho.


Notaba las miradas de la gente recorriendo mi cuerpo, mis curvas, eran como caricias que aumentaban mi excitación, mi coñito no podía ya destilar más jugos, notaba como corrían por el interior de mis muslos, feliz, contenta, llena.


Como buen amo, me recompensa por el trabajo bien hecho, me lleva de nuevo en las camas. Se tumba y me ofrece su miembro para que lo deguste de nuevo, disfruto con su polla en mi boca, sabiendo que mis caricias provocan aquel estado de excitación, sabiendo que le complazco, que disfruta de su perrita.


Me tumba y comienza a cabalgarme, salvajemente, fuerte, rápido, me ensarta con su estaca buscando el centro de mi sexo, de mi ser.


“Te voy a follar como la perra que eres” me dice mientras me agarra por la cintura, dándome la vuelta, colocándome de rodillas y entrándome de un solo empujón, follándome como Él sabe que me gusta, mientras lo hace me sujeta el pelo con firmeza, girando mi cabeza hacia la entrepierna desnuda de otro desconocido que allí estaba, para que le chupara la polla.


Y allí estaba yo con una polla en el coño y otra en la boca, disfrutando como una perra. Él se derrama sobre mí, marcándome, dejándome pringada de su esencia, de su sabor, de su olor, pero antes de marcharse me dijo, señalando a aquél que disfrutaba de mi atención oral, “Fóllatelo”.


Y su perrita complaciente así lo hizo, y de nuevo le llevé el condón, la prueba de que había cumplido sus órdenes.


Entró a una habitación interior a por una fusta. Señaló un pequeño mostrador sobre el cual reclinarme y poder de esta manera adoptar una buena postura para fustigarme, lo que en aquel momento me hizo ponerme más caliente si cabe. Después cambio la fusta por su mano y me azoto, su mano golpeaba mis nalgas al tiempo que yo cada vez estaba más cachonda, caliente como una perra.


“Este chico va muy vestido para mi gusto”, me dijo señalando a alguien junto a Él en la barra. Me acerqué al aludido, le desabroché cinturón y pantalón, se acomodó en su taburete.


“Cómesela, pero sin agacharte”, puntualizo. Doblé entonces mi cintura para mientras se la comía poner el culo en pompa y seguir siendo azotada y fustigada.


“Ahora ella”, me dijo señalando esta vez a una compañera de barra. Yo me acerqué a ella y empecé a besarle y a tocar sus pechos a través de la ropa. Al enterarse de que yo era totalmente novata en lo que a mujeres se refiere me llevó a las camas, junto con una amiga suya. La amiga no quería público, así que nos fuimos al fondo y cerró la cortina.


Allí estábamos las tres, yo principalmente me dejaba hacer, les acariciaba y sopesaba los pechos, ya que siempre me han llamado mucho la atención los pechos grandes, que los míos son chiquitos.


Caricias, besos, besos, piña. Al final un montón de público. Les echaron, “Gus, tú no, tú quédate”, le dijeron a un amigo suyo, y se unió a la fiesta. Se la estuvimos chupando, de una en una y de dos en dos. Hubo un momento en que, estando las dos jugando con él, decidí probar algo nuevo, y después me dijeron que comía coños muy bien, y eso que era mi primera vez.


Cuando regrese a su lado solo me dijo “Te voy a echar un polvazo aquí y luego otro de camino a tú casa”, pero cerraban el garito, así que tocó vestirse y de vuelta a la casa, dejar más marca en el asiento de la moto.

10 comentarios:

Smeagol73 dijo...

Un relato impresionanate May.

Bienvenida a bordo de esta nave, pasa y disfruta de cuanto te podamos ofrecer y espero que tu tambien nos hagas disfrutar a nosotros.

Un besazo.

May Keaton dijo...

Mi deseo es hacerlo cada vez mejor.
Gracias Smeagol por todo.

cariguay dijo...

Bueno yo como siempre tarde jejeje.
Quería darte la enhorabuena por las dos historias escribes muy bien y por supuesto la bienvenida tambien, espero que estés mucho tiempo alegrándonos con tus historias. Muchos besos y sigue asi

Anónimo dijo...

Muy bien May, una historia calentita y muy humeda henorabuena un beso.DOLHPIN

solohh dijo...

que morbo may ya me hubiera gustado verte en accion , tan lanzada desabrochando cremalleras , y gozando como una perra , me encanta leertelo decir , al leer el texto me entran ganas de cumplir una fantasia la de hacerlo delante de la gente de un local swinger.

solohh dijo...

ya te digo ,que morbo hacerlo delante de la gente de una discoteca ,viendo que se ruborizan o se excitan pero no dan la espalda porque les gusto o no miran.
Pero siendo en una discoteca swinger el morbo esta asegurado, may que pena no haber estado alli mirando

Nenemalo85 dijo...

Mmmm que morbo May y mas sabiendo que es real!Buen relato. Ya me dirás que a que local vas para dejarme caer por ahí y poder verte en acción, que en directo seguro que eres aun mejor.
Besos

May Keaton dijo...

Pues solohh, no te cortes y lánzate tú tambien.

david dijo...

muy interesante y algo mas que sugerente, se lee muy bien. no he podido parar de leer hasta que he llegado al final... lo malo como te quedas cuando terminas de leerlo jejeje

May Keaton dijo...

Gracias por vuestros comentarios, nenemalo y david. Pronto colgaré algo más.