Por y para

El camino había transcurrido con normalidad. El trafico no muy denso era ideal para la charla intranscendente que traemos, comentando cosas del trabajo, de las ultimas noticias o simplemente acerca de nuestros pasados. Cuando por fin llegamos al final de la autovía y cogimos por la nacional mi mano dejó la palanca de cambios para posarse sobre la pierna de mi Diosa, el tacto cálido que transmitía a través del pantalón me inflamó de deseo automáticamente.

Empecé a moverla distraídamente de arriba abajo, procurando a cada nuevo vaivén llegar un poco más arriba. Pero ella sabiamente me lo impedía manteniendo sus piernas ligeramente cerradas, sin dejarme alcanzar la unión de sus muslos. Tras un par de nuevos intentos por fin me franqueó el camino y cuando el dorso de mi mano llegó hasta su entrepierna descubrí con júbilo cuan húmedo se encontraba, el comentario fue obvio “Cielo, estás muy mojadita”, y la respuesta también “Sabes que en cuanto me pones las manos encima me pongo muy cachonda”.

Empecé a presionar ligeramente la zona, buscando a través de su respiración y de su lenguaje corporal el punto de presión apropiado y cuando lo encontré me dediqué a no perderlo, el dorso de mi mano describía pequeños óvalos alrededor de su clítoris, buscando excitarla aún más y que de esta manera me permitiera acceder a su sexo ya sin ropa. Tras un corto espacio de tiempo, pareció leerme la mente y mientras me miraba de esa manera que hace que se me derritan los polos, los sesos y el corazón, fue deslizando lentamente, a propósito para hacerme sufrir y desearlo aun mas, el pantalón hacia el suelo del coche y adquirió la postura ideal para que mi mano tuviera pleno acceso a todo su sexo.

Por fin mis dedos pudieron empezar a jugar con su botoncito que, ya henchido, esperaba el contacto con mi dedo corazón, y comencé a dibujar corazoncitos con la yema de mi dedo sobre la comisura de sus labios mayores, justo donde un pequeño bulto me indicaba que se encontraba la mayor parte de su timbre. La humedad de su entrepierna aumentaba al tiempo que su respiración se descompasaba y aumentaba de intensidad, indicándome que comenzaba a acercarse al orgasmo. Cambié entonces de ubicación mis dedos, sepultando en su interior dos de ellos mientras la almohadilla de la palma de la mano se dedicaba ahora a ejercer presión sobre su clítoris al ritmo que mis dedos trabajan por estimular su punto G. Los gritos que acompañan cada movimiento de mi mano eran la señal de que me encontraba en el sitio adecuado y al ritmo preciso. Momento que aproveché para empezar a penetrar suavemente su ano, que empezaba a dilatarse lo necesario para poder alojar dentro el dedo que con tanta insistencia llamaba a él. Cuando por fin mi dedo entro entero dentro de ella su nivel de excitación fue el máximo y la llevó a hacer aquello que tanto me gusta, y que si no me equivoco está a punto de descubrir.

Sus manos aferraron fuertemente mi muñeca y mi mano y empezaron a moverse, utilizándome como una especie de consolador, buscando su placer ella misma, pero a través de mi carne, de mis dedos, de mi piel. Empezó a moverla cada vez más rápido, mientras sus jugos empezaban ya a caer hacia su ano, impregnándolo y dejándolo más lubricado y de esa manera haciendo más fácil que mi dedo se adentrara cada vez más dentro. Empezó a gritar y a chillar que se corría y por fin su cuerpo empezó a temblar al tiempo que cerraba las piernas y me aprisionaba la mano entre ellas, forzando mi muñeca hasta el punto de dolor pero no podía decir nada, estaba extasiado viendo como terminaba de correrse sobre mi mano, como su pecho subía y bajaba endiabladamente, como su boca se abría intentando coger todo el aire posible y como su mano apuntaba ya hacia sus labios, jugueteando con un dedo sobre ellos. Toda una visión de felicidad y placer que no hacía sino aumentar el tamaño de mi miembro que ya luchaba por salir del pantalón.

Descansando como estaba tras su orgasmo casi no percibió mis intenciones hasta que me desvié de la carretera. Cogí la salida a la primera área de descanso que vi. Cual no fue nuestra sorpresa cuando al intentar aparcar nos damos cuenta que aquello más que un área de descanso parece un área de vertido, pues de verdad que era lo más parecido a un basurero que he visto nunca fuera de uno de ellos. Pensando que se me había jodido el plan estaba a punto de volver a arrancar el coche cuando mi Diosa, siempre ella, la mejor, me dijo susurrando entre dientes y con una mirada que se la levantaría a un muerto “Espero que estés dispuesto a acabar lo que has empezado antes, sabes que tengo muchísimas ganas”, a lo que por toda contestación no puedo sino saltar sobre ella y empezar a besarla como un loco, mientras mis manos van colocando el asiento en posición y deshaciéndose de mis pantalones. Sigo besando su cuello incluso cuando ella está tratando de quitarse el jersey, y sólo me separo lo suficiente como para que el jersey pase y poder poner mi boca sobre su pecho, donde me apodero del pezón como un hambriento que hace días que no come. Ella me coge de la cabeza, me obliga a levantarla, me mira directamente a los ojos con la mirada más apasionada que jamás estos pobres ojos han visto en un ser humano, convenciéndome aun mas de la divinidad de mi cielo, y me pide con una voz queda, contenida por la emoción, por la excitación y por lo que supone para ambos, “Con mucho cuidado cielo, que quiero que sea algo muy nuestro”.

Ocupamos la posición que también conocemos de nuestros anteriores encuentros vehiculares. Me pongo de rodillas frente a ella, dispuesto cometerla con dulzura pero con firmeza, pues el deseo de poder por fin darle cuanto me pide, todo aquello cuanto desea y de paso todo cuanto jamás ansié es inmenso. Sus piernas rodean mis caderas y levanta sólo un poco más de lo normal las mías. Con mucha calma voy preparando el camino con ayuda de mi saliva, mientras de mi boca no salen más que palabras de amor, de cariño, de entrega total de mi alma a mi Diosa. Cuando por llega el momento, me detengo un segundo en juguetear con mi glande en su coñito, pues quiero que no sea solamente así, quiero que haya nuestra ración de juego, nuestra parte de entretenimiento, nuestra risita cómplice.

Por fin ha llegado el momento, mi glande se apoya sobre su esfínter y poco a poco voy aumentando la presión. A través de mi piel me llegan las sensaciones de cuanto ocurre allí abajo, todo mi ser está focalizado en ese punto, no siento más, no veo más, no oigo más que cuanto acontece alrededor de mi miembro. Muy lentamente su anillo se va abriendo, deslizándose por la suave piel sonrosada de mi glande, ayudado por la presión que mis caderas trasmiten y por la lubricación proporcionada por la mezcla de mi saliva y sus fluidos. Milímetro a milímetro entro en ella de una forma que todavía no habíamos conseguido, sus ojos clavados en los míos, sus uñas marcando mis nalgas, sus brazos indicando hasta dónde puedo entrar. Retrocedo apenas un milímetro y siento como se cuerpo se relaja, para volverse a tensar un instante después ante una nueva acometida.

Su esfínter rodea por completo, presionando, aplastando mi glande. Llega el final de este y con una delicadeza inesperada su ano rodea mi glande que ya está totalmente dentro de ella. Me pide que pare un momento, la beso con dulzura, sé cuanto supone para ella y lo que supone para mí este momento.

Un nuevo empujón, y ya tengo casi la mitad dentro. Busca un aire que parece no encontrar, gime, grita, me clava las uñas, la quiero.

Un empellón más y estoy completamente dentro. Me abrazo a su cuello, sus brazos rodean mi espalda, sus labios son mordidos, la miro directamente a los ojos, deseo que vea en ellos cuanto siento.

Empiezo a moverme lentamente, ella me pide más, termina una vez, es extraño, tenso, quedo, contenido. Aumento la intensidad del movimiento de mis caderas, suben sus decibelios, cierra los ojos, aprieta mi espalda, me dice que me quiere.

Mi placer es inminente, me baja desde la nuca, por la columna y está en mi bajo vientre. Le susurro al oído que estoy a punto. Cuanto acierta a decir es “Hazlo, hazlo, hazlo”. Chillando, gritando, desde el fondo de mi garganta sale un rugido, no tengo palabras, no tengo ideas, solo siento.

Siento como me vacío, como mi alma entera se entrega a ella, como mi corazón se arranca del pecho y desaparece en su interior, como mi mente ha dejado de funcionar, como cuanto importa, deseo, quiero, anhelo y he esperado se encuentra en este espacio reducido.

Mi esperma entra a borbotones al ritmo que los temblores de su cuerpo marcan. Esta vez sí, esta vez sí, esta vez sí. El mundo se transforma, se reduce a ella y yo, a nosotros, a esta unión que de dos ha hecho uno solo.

Cuando recupero mi conciencia mis manos aprisionan su cara y mis labios cierran los suyos, está diciendo algo, sus ojos se rinden a los míos, su cuerpo relajado y desvaído transmite aun los últimos vestigios de lo ocurrido.

“Gracias, gracias, gracias”, es todo cuanto dice.

“Por y para”, es todo cuanto contesto.

11 comentarios:

May Keaton dijo...

Me ha quedado sin palabras.

Muy bueno.

Anónimo dijo...

Como siempre nos dejas sin aliento desspues de ti nos desahogamos todos un beso .DOLPHIN

Smeagol73 dijo...

Me alegro muchisimo de que te haya gustado May.

Muchas gracias por tu apoyo a este nuestro blog.

Smeagol73 dijo...

Cuanto tiempo sin saber de ti Dolphin.

Veo que alguien al menos le saca rendimiento a mis relatos.

Un abrazo.

cariguay dijo...

Una historia increible como siempre xikitin, que envidia desde luego, me pregunto cuando podre yo...

Anónimo dijo...

Increiblemente fantastico, incluso me he emocionado muchisimo.Que relato con mas sentimiento y mas bonito.Por favor no dejes de escribir relatos,por que transmites en ellos MAGIA!
Un beso muy grande de una de tus grandes admiradoras.
TARANTULA.(desatame) jejejeje.

Smeagol73 dijo...

Cariguay, cuando llege el momento y la persona no te daras ni cuenta.

Muchas gracias por leerme

Smeagol73 dijo...

Querida Tarantula, muchisimas gracias por tu comentario, por lo que para mi vale, que es mucho.

Procurare no decepcionarte en mi proximo relato.

Un besazo enorme preciosa.

Anónimo dijo...

Contigo siempre es por y para muchas gracias por ser asi.
Besos.Taxin

Smeagol73 dijo...

Gracias a ti por estar siempre ahi querida y deseada Taxin.

Un besazo enorme.

Irina dijo...

Esta historia es simplemente estremecedora, se me ha erizado la piel. Gracias