Un angel al piano. Tarantula.

Estimados lectores, despues de algun tiempo de inactividad, ajena a mi causa, volvemos a poner en marcha este rincon de lectura.

Y como re-inaguración del mismo, aqui dejo el testimonio de una de nuestras lectores que ha tenido a bien deleitarnos con una de sus mejores experiencias.


Un abrazo y un besazo a todos.


Era la segunda vez que quedaba con Noemí , la razón de mi vida, la mujer que había hecho que mis días fueran un regalo y de la cual me había enamorado locamente.

Habíamos quedado en su casa. Sus padres se habían ido a pasar el fin de semana fuera y ella me invito a pasar el fin de semana en su casa, a lo cual dije que sí sin dudar ni un segundo, ante mí se abría un fin de semana de amplias posibilidades, de sueños, de fantasías y sensualidad.

Me vestí, preparé una mini mochila con cuatro trapos, cogí las llaves de mi coche y me encaminé a casa de Noemí.

No tardé mucho en llegar, toque a su puerta y en pocos segundos me abrió la puerta. Frente a mí apareció ella, rubia, alta, con esos ojos verdes que buceaban en mi alma y se encargaban de romper la poca resistencia que pudiera quedar dentro de mí. Tan preciosa, tan despampanante, tan radiante, tan atractiva y con esa mirada tan seductora que me volvía loca cada vez que me miraba y que despertaba en mí mil y una sensaciones.

Como buena anfitriona me enseñó toda su casa hasta llegar al salón, donde tenía un enorme y precioso piano negro el cual estaba deseando de conocer ya que ella me había hablado muchísimo de lo que le gustaba tocar el piano y de lo mucho que le gustaría tocar para mí.

Le pedí que si por favor me podía deleitar tocando el piano para mí, como me había prometido, a lo cual respondió encantadísima, que sí.

Se dirigió hacia el piano, se sentó, se colocó y comenzó a entonar sus primeras notas. Poco a poco, estas empiezan a envolverme. Me siento a su lado, observo sus manos, sus gestos, como disfruta tocando para mí. Nos miramos y nos fundimos en un beso. Un beso dulce, sensual, apasionado, un beso que hace que se me estremezca el cuerpo cada vez que lo recuerdo. Nuestros labios saboreaban cada caricia, haciendo que nuestros pechos se llenaran de aire, mis ojos cerrados dibujaban en mi mente la imagen de dos mujeres entregadas a un beso sin fin, mientras mis manos reposaban sobre mi regazo en un intento de no romper aquella melodía y ella continuaba tocando, deslizando graciosamente sus dedos por el teclado de aquel piano.

No dejó de tocar en ningún momento, mientras duró aquel beso, que aun hoy calienta mis labios cuando escucho aquella melodía.

Me pidió que me sentara detrás de ella, quería tenerme cerca de ella, sentir en su nuca mi respiración mientras ella seguía tocando. Se colocó lo mas adelante que pudo en el banco, para que yo pudiera sentarme detrás. No había apenas sitio para las dos, así que Noemí encajó sus nalgas entre mis piernas, recuerdo que encajaban perfectamente. Yo la abracé por detrás y comencé a acariciar sus senos por encima de la ropa. Sus pezones respondieron de inmediato, a través de la tela los notaba henchidos y al roce de la yemas de mis dedos unos pequeños temblores delataban que mis atenciones provocaban en ella una tormenta de sensaciones.

Le levanté la camiseta y le desabroche el sostén. No pude evitar que mi respiración al sentir su piel tan femenina y tan suave al otro extremo de mi epidermis, se fuese agitando.

Noté como ella se extremecía al sentir mi respiración en su nuca.

Aparté su preciosa melena rubia hacia un lado y empecé a pasar la punta de mi lengua por su nuca, recorriendo después su cuello, observando como se erizaba su piel.

Le pedí que siguiera tocando y comencé a llenar de mordisquitos su cuello mientras mis manos acariciaban fuertemente sus pechos. Comenzó a errar en sus notas.

Deslice mis manos hasta sus muslos y empece a acariciarlos. Mi mano derecha se deslizó entre sus piernas y noté todo su calor, estaba húmeda, empapada por el placer que yo le estaba haciendo sentir con cada una de mis caricias, lo cual a mí me encendía cada vez más y más.

Recorrí su espalda con mi lengua mientras seguía acariciándole su sexo con mi mano. De repente ella se levantó, se giró buscando mi boca con su lengua mientras me tomaba las nalgas con ambas manos acariciándolas.

A veces posaba sus dos manos en mis glúteos y otras una de ellas recorría mis caderas hasta mi entrepierna, apretándose contra mi sexo, presionándolo como si quisiera levantarme por el aire, cosa que casi logra.

Me llevó a su cuarto, al tiempo que iba deshaciéndose de mi ropa, siempre abrazada a mí mientras me tocaba todo el cuerpo, sus manos recorrían todo mi cuerpo sin orden ni concierto, buscando cada uno de mis puntos sensibles, aumentando mi excitación y las ganas que tenia de disfrutar con ella, de su cuerpo, de su mente, de su alma.

Ya no me besaba sino que me lamía la cara, el cuello, los pechos, todo lo que su lengua encontraba al recorrer mi piel desnuda. Me tiró sobre la cama, terminó de quitarse la ropa hasta quedarse totalmente desnuda frente a mí. Empezó a besarme desde el cuello hasta el pecho, mientras mi mano jugaba en ese lugar que yo había descubierto que al estimular hacia que se desmoronara en una catarata de placer.

Noemí apretaba mis pechos como si quisiera juntarlos y empezó a lamer mis pezones de una manera frenética, haciendo que mi espalda se arqueara buscando un mayor contacto de la piel tensa de mis aureolas con su lengua.

Los lamía en círculos recorriendo la aureola y dándome pequeños mordiscos en los pezones que parecían querer salirse de su sitio. Ella tenia pequeñas convulsiones entre sus piernas, estaba tremendamente mojada y bañada en sudor del calor que hacia y del calor que transmitían nuestros cuerpos unidos.

Dejó de chuparme los pechos y fue con su lengua lamiéndome la barriga, el ombligo y empezó a darme besos sobre el tanguita blanco que llevaba puesto, el cual retiraba poco a poco para poder jugar con su lengua, recorriéndome el sexo. Mi corazón latía a mil por hora y sentía como me golpeaba el pecho. Mi sexo estaba empapado y sin saber como, ya había tenido dos orgasmos. Noemí lo noto rápidamente, pues sintió perfectamente en la punta de su lengua como latía mi sexo, lo cual la excito muchísimo, ya que cuando mi mano volvió a enterrarse entre sus piernas y alcanzo su sexo su clítoris estaba hinchado y toda ella estaba a punto de caramelo para poder descargarse en el orgasmo brutal que por los movimientos de sus caderas se hallaba en las puertas.

Me puse de rodillas al borde de la cama, levante sus piernas arqueando sus rodillas, dejando sus piernas alrededor de mi cabeza y empece a lamerle los muslos. Fui recorriendo con mi lengua la tersa y cálida piel de sus muslos hasta su sexo.

Podía ver como sus jugos resbalaban por su sexo dirigiéndose hacia su ano, dejando un charco en la cama, lo cual hacía que mi deseo aumentara, incendiando mi mente, quemando mi alma y deseando solamente hacerla disfrutar, seguir dando placer a mi pequeña princesa, subirla hasta el cielo como se merece un Ángel.

Con mi mano izquierda separe sus labios vaginales para poder llegar a los pequeños labios que recubrían su clítoris y empece a darle pequeños toques con la punta de la lengua, Noemí daba pequeños saltitos a cada roce de mi lengua.

Bese su boca para relajarla un poquito, necesitaba que se tranquilizara para disfrutar de cada segundo de mi intención de llevarla hasta el éxtasis.

Tomé de nuevo su clítoris con el labio inferior de mi boca, mientras con la lengua lo levantaba y lo acariciaba, lo tenía aprisionado. Sentí su primer pequeño orgasmo, seguidamente tome su clítoris entre mis labios, lo apreté, lo mordí y de forma frenética comencé a mover mi lengua de izquierda a derecha a gran velocidad. Noemí se retorcía en la cama, sentí como su vientre se hinchaba y su vagina convulsionaba de la excitación que estaba sintiendo, pero yo no dejaba de jugar con mi lengua.

Me encantaba sentir sus temblores y convulsiones. Nuevamente otro orgasmo invadió su cuerpo, que me llenó de placer sintiendo el mismo placer que ella. Alucinante!!

El calor era insoportable, la sabana estaba empapada de nuestro sudor y de nuestros jugos. Así que Noemí decidió que me pusiera de rodillas, mirando hacia la pared. Ella se acostó en la cama boca arriba y deslizo su cabeza entre mis piernas, me agarró de la cintura y me dijo que bajara mi sexo hasta su boca. Me aprisionó el clítoris entre los labios y empezó a jugar con su lengua.

Esta vez me tenía agarrada de las nalgas y tiraba hacia los costados separandolas, lo que me producía un fuerte dolor, pero gustoso. Sentí como un dedo de su mano acariciaba en círculos mi ano como si quisiera meterme el dedo pero sin hacerlo. Aprovechando que mis jugos habían mojado mi ano, dejando allanando el camino.

Me tenía aprisionada, cada orgasmo que me asaltaba,que me hacia gritar desde el fondo de mi pecho, que me arrancaba cuanto quedaba de mi persona sin ser de ella, hacía que Noemí me sujetara con mas fuerza, para que no pudiera evitar que lamiera mi sexo endiabladamente rápido, buscando un orgasmo más, hacerme más suya aun, derrotarme totalmente y hacerme saber, sentir, pensar y desear ser solo suya.

No tarde en sentir el orgasmo más increíble que jamás había invadido mi cuerpo. Mi columna transportaba una corriente eléctrica desde la base de mi cerebro que quemaba cada una de mis terminaciones nerviosas. Sentía como mi cuerpo iba tensándose a su paso. Mi ser se iba deshaciendo, licuándose junto con los jugos de mi ser que Noemí recogía y degustaba, llenándose de mí, apoderándose de mí. Mi ángel del piano había conseguido subirme al cielo con ella.

Extasiadas de tanto placer, nos abrazamos fuertemente hasta caer completamente rendidas al sueño.

Noemí ha marcado toda mi vida, ha sido el amor de mi vida y lo sera siempre. Esta es una de las historias que he vivido con ella y quería compartirla con vosotros.

Espero que os haya gustado.


9 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encanta ese piano magico, quisiera poder acariciar todas y cada una de sus teclas, te dejare algo que espero te guste, gracias por el relato.

Saboréate

recógete en el placer

de estar desnuda y esperando

las descargas de adrenalina

cuando sabes que te observan



¡Y te enciendes mojándote enseguida!

¡ah qué dicha y qué morbo!

¡tu tan generosa exhibición!



Las palabras profanas te gustan

las miradas también

las caricias ni se diga



Que tal que cuando estés con tantas ganas

te encuentres con un pene

que cuando te lo introduzcas

te queme de gozo como una antorcha

y que la sensación te recorra todo el cuerpo

como una mecha encendida y termine

haciendo explosión en tu mente



Si posees una preciosa lujuria

no la guardes, muéstramela

no seas discreta y juega

tan erótica como puedas acércate

y disfrutemos esta locura divina

dime o escribe las primeras palabras

que de ti salgan tan llenas de ansias y de sexo



¡Muéstrame esas ganas, ese deseo de placer

que muchas veces no logras contener, morboséame!

VampiroJoe

Anónimo dijo...

Por fín, te has hecho esperar pero a merecido la pena querido Esmeagol lucete un poco mas y no te quedes atascado muchas felicidades que gusto da leer una buena historia un beso.DOLPHIN

Smeagol73 dijo...

Pedazo de comentario VampiroJoe, sobre todo viniendo de alguien como tu.

Seguro que mi amiga MNDesatame aprecia en cuanto significa este comentario.

Un placer tenerte por aqui leyendo nuestras historias.

Un abrazo.

Smeagol73 dijo...

Querida Dolphin, por desgracia esta historia no es mia, aunque bien que me habria gustado protagonizarla. Espero no atascarme de nuevo y empezar a deleitaros de nuevo con mi pobre prosa.

Un besazo enorme.

Anónimo dijo...

Carlos, lo rimero es darte las gracias por publicar mi primer relato y por participar en tu blog.
Me ha dado ucha ilusion cuando lo he visto.Decirte que los retoques que le has dado me han encantado, le as dado el punto que le faltaba.
Espero terminar el curso que stoy haciendo y seguir participando en este blog. Por lo que he vsto, lleva un monton de dias colgado, pero hasta hoy no lo he podido ver.
Muchas gracias y que sepas que en poco tiempo te he cojido muchisimo caariño, como compañero de curro, y como amigo.Estoy feliz de haberte conocido. Un beso y un abrazo enorme. Gema.

Esto no lo cuelgues, que es personal para ti.Muack

Anónimo dijo...

VampiroJoe,gracias a ti, por el mensaje que has lanzado,he captado cada una de tus palabras y el significado de cada una de ellas.
Por otro lado me alegro muchisimo que te haya gustado mi relato,y te repito, gracias po tus palabras.TARANTULA

Anónimo dijo...

DOLFHIN, me alegro que te haya gustado el relato,espero seguir escibiendo mas y compartir mis historias con vosotros.
un beso. TARANTULA

Anónimo dijo...

Querido Esmeagol, se que no es tuyo el relato. de igual modo te doy gracias por dejaenos deleitar con las historias de tus colaboradores/as y
asi podemos seguir disfrutando de tu blog en momento de otasco serio como es el tuyo ultimamente una besazo DOLPHIN

May Keaton dijo...

¿Qué decirte guapa?

Sabes que me encanta tu relato.

Besos.