La verdad es que la novedad me tenia algo descolocado. Era la primera que quedaba con ella, apenas conocía nada de ella, solo que deseaba ponerle los cuernos a su marido, que era el único hombre que había conocido y que por unos motivos aun sin aclarar se había decidido a buscara través de aquel chat una aventura que le hiciera sentir de nuevo viva, Los nervios y la falta de costumbre se reflejaban en la tensión de sus puños cerrados, apoyados en sus rodillas, cerradas a cal y canto. Cabizbaja y callada apenas levantaba la vista ante mis preguntas, siempre contestadas con monosílabos. En mas de una ocasión pensé que se iba a echar a llorar y que al final no se atrevería, que no podría, que se echaría para atrás en sus intenciones.
Mientras conducía por la autovía le pregunte si estaba segura de lo que iba a hacer, apenas un hilo de voz lastimera me contesto.
“ Quiero ponerle los cuernos, necesito engañarle, pero no se como hacerlo, no se ni lo que me ha decidido al fin a hacerlo, pero deseo engañarle, deseo conocer el placer con otro hombre, preciso de ser de otro hombre y por encima de todo necesito sentirme muy sucia, sentirme utilizada, usada, sometida. ¿Me entiendes?”.
“Perfecto, no necesito saber mas”. Fue toda mi respuesta.
Un poco mas adelante observe un área de descanso. Allí iba a suceder, allí iba a poseerla, allí la haría mía al fin y mi mente empezó entonces a diseñar como poder someterla, poder poseerla como nunca lo había sido, poder hacerla sentirse como una autentica guarra, que era lo que me había pedido.
Detuve el coche en mitad de la zona de aparcamiento, vacía y apenas iluminada, era el lugar ideal para mis intenciones y mi mente no tardo en empezar a ordenar mis deseos y fantasías. Baje del coche y me dirigí hasta su puerta, abrí y cogiéndola del brazo, con la fuerza suficiente como para indicarle que no era una invitación, la saque del vehículo, la lleve contra el capo y mientras su redondo trasero chocaba contra el metal frío de la carrocería, mi boca se apodero de sus labios y comencé a besarla. Mi lengua peleaba con sus dientes por abrirse paso hasta su boca, ella aun estaba reticente y sus brazos plegados sobre el pecho ejercían una tímida presión sobre mi torso, como queriendo darme a entender que me separara de ella, pero la tenia fuertemente cogida por sus hombros y le iba a resultar muy difícil separarse de mi. Por fin su boca se abrió y mi lengua entró hasta el fondo, encontrándose que una lengua cálida y tímida que apenas respondía a mis envites. Sus brazos se relajaron y cayeron como inertes a sus costados, ya se había rendido, ya era mía y no iba a desaprovechar aquella ocasión.
Mis dedos se dedicaron a soltar uno a uno todos los botones de su camisa, el sujetador, blanco, liso y con relleno apenas me dejaba entrever donde se encontraban sus pezones, así que lo deslice hacia arriba y deje al aire sus pechos,pequeños y algo caídos por la edad y por los dos hijos que había amamantado, sus pezones pequeños y oscuros estaban duros como pequeñas avellanas y pidiendo a gritos algo de atención. Cuando mis pulgares se pusieron sobre ellos, un temblor recorrió su cuerpo y lleno mi boca con un gemido que me indicaba que aquello no había hecho mas que empezar. Amase sus pechos en su totalidad, los apreté, los pellizque y los sobe, sus pezones fueron acariciados, presionados, tocados y por ultimo presionados mientras sus tímidas manos empezaban ya aposarse sobre mi cintura presionando un poco al tiempo que comenzaba a empujar su bajovientre contra el mio buscando, me imagino, el contacto con mi sexo. Amase sus pechos en su totalidad, los apreté, los pellizque y los sobe, sus pezones fueron acariciados, presionados, tocados y por ultimo presionados mientras sus tímidas manos empezaban ya aposarse sobre mi cintura presionando un poco al tiempo que comenzaba a empujar su bajo vientre contra el mio buscando, me imagino, el contacto con mi sexo.
Mi boca se fue deslizando por su cuello y torso hasta que llegue a la aureola del pezón derecho, que excitada, mostraba toda su dureza. Mis dientes se apoderaron de su pezón y presionaron hasta que sus manos en mi cabeza me dijeron, así es como me gusta, mi lengua golpeaba la punta de su pezoncito y mi respiración erizaba toda la zona. Mis manos lejos de quedarse quietas, tiraban de la tela de su falda, enrollándola en su cintura, después bucearon hasta su entrepierna, donde la humedad y la calidez de su sexo me confirmo que ya no habría marcha atrás. Con un dedo presione sobre el comienzo de su vulva, sus piernas fallaron un poco, pero el peso de mi cuerpo la sujeto contra el coche, tire un poco hacia abajo, consiguiendo abrir un agujero en sus pantys, introduje bien mi dedo y de un tirón desgarre aquellos pantys. El sonido, la fuerza del tirón y el roce del dorso de mi mano sobre su coño hicieron que gimiera quedamente.
Me encendí del todo y proseguí con su pecho izquierdo mientras me deshacía de igual manera de sus bragas. Que quedaron colgando de sus caderas, rotas por el centro. Cogí entonces su chochito con toda mi mano, su humedad impregnaba la palma y su calidez me hacia desear poseerla allí mismo, en ese instante, pero no podía, quería llevarla mas allá, hacerle mía,hacerla saber que ya siempre seria mía.
Mis dedos buscaron sus labios, y poco a poco los fui separando, apenas rozaba su botoncito, jugaba a buscar su agujero y a dejar allí a la entrada mi dedo, mientras ella movía las caderas buscando una caricia mas profunda y aplacaba sus gemidos mordiéndose un dedo.
La senté sobre el capo del coche, con su culito desnudo y la tumbe suavemente sobre el mismo. Me arrodille a su lado e introduje mi cara entre sus piernas, sus manos intentaron detenerme, un tímido "no" surgió de su garganta, pero no estaba dispuesto a hacerle caso. Mi nariz rozo su monte de venus y mis manos separaron sus piernas todo lo que pude. Olía a jabón, a sexo, a deseo, a nuevo. Estaba recién afeitada y se notaba que era la primera vez, no estaba muy bien hecho, pero esto aun me excito mas. Mi lengua recorrió pacientemente los laterales de su coñito y después repase con todo el grosor de mi lengua su vulva, el sabor salado, la humedad que mi lengua recogía, la calidez de aquel sexo hicieron que mi polla estuviera a punto de estallar en mis pantalones. Rodee sus piernas con mis brazos, mis manos tiraron de su pubis y su clítoris quedo franco para mi boca que se pego a el como si fuera una lapa, mientras mi lengua jugaba con aquel apéndice. Comenzó a temblar, a gimotear, su cuerpo convulsionaba al ritmo de mi lengua. Sus gemidos se tornaron en gritos de placer al tiempo que parecía que ella se licuaba a través de su sexo y yo bebía desesperadamente cada gota de placer que me regalaba.
Creo que fueron dos orgasmos los que me regalo metido entre sus piernas. Me incorpore mientras ella aun luchaba por recuperar la respiración, mientras entrecortadamente me daba las gracias. , la baje del coche y la desvestí de cintura para arriba, su camisa en el suelo y su sujetador sobre el techo del coche. Le di la vuelta y la incline sobre el coche, sus tetas se chafaron contra el coche por la presión de mi mano en su espalda . Con mi pie le separe las piernas, baje la bragueta de mi pantalón y saque mi miembro. Lo apoye sobre la entrada de su coñito. No me moví, solo disfrute de su calidez, esperando su reacción, intento echarse hacia atrás y penetrarse ella misma, pero pude contenerla. Cogí sus manos y las lleve a su espalda, asiendo ambas con mi mano izquierda. Presione un poco y mi glande empezó a excavar su coñito.
Gimió, sus piernas temblaban, toda ella era un temblor que desprendía un calor increíble, así fuertemente sus muñecas y de un empujón entre hasta el fondo dentro de ella.
Grito, mezcla de dolor y de placer, yo quería partirla en dos, reventarla de un pollazo, pero lo que conseguí fue que se corriera como una cerda. Chillaba y temblaba al tiempo que su cuerpo se movía para sentir aun mas dentro mi sexo. La tenia completamente ensartada, mi miembro se alojaba totalmente dentro de ella y sentía como mis cojones golpeaban su sexo. Sus fluidos me mojaban el pantalón.
Comencé a follarla, fuertemente, sin compasión, mi sexo casi salia completamente de ella y volvía a entra de un solo golpe, el coche amortiguaba las embestidas y comenzó a quejarse la amortiguación. Ella gritaba pidiendo mas, diciendo que se corría, que no parara, que mas fuerte, que la estaba partiendo, un galimatias sin sentido que me hacia penetrarla mas fuerte. Tire un poco de sus muñecas e hice que se incorpora un poco, lo justo para que mis dedos pudieran alcanzar sus pechos y pellizcar sus pezones. Cada nuevo pellizco era un orgasmo. Estaba desatada, entregada, gozando como una perra y me gustaba verla así, con la cabeza echada hacia atrás, el pelo desmadejado, sus ojos cerrados y su boca recogiendo aire a bocanadas. Sus glúteos empezaron a ponerse colorados debido a los golpes de mis caderas y su coño era un estanque de jugos en los que mi polla buceaba, buscando mas profundidad.
En aquel estado no me fue nada difícil darle de nuevo la vuelta, la puse mirándome y la tumbe de nuevo sobre el coche. Levante sus piernas y las puse sobre mis hombros. Dirigí con mi mano mi polla hasta su coñito y allí de nuevo empece a follármela, pero esta vez despacio, muy poco a poco, suavemente, disfrutando de cada empellón, de cada milímetro de penetración. Se corrió una vez mas y se dejo caer rendida, estaba entregada, rendida, vencida por el placer que estaba recibiendo y solo quería recibir mas.
Mi dedo pulgar busca su clítoris y lo presiona mientras yo aumento el ritmo de mis enculadas. Sus orgasmos son cada vez mas seguidos, apenas puede respirar por el nivel de sus gritos. Mi clímax se acerca, siento como desciende por mi columna y se dirige atravesando mi estomago hasta mi entrepierna. Una oleada de calor me quema las entrañas y no voy a poder contenerme mucho mas.
Acelero aun mas las embestidas de mi sexo y le grito que me mire, no creo que me haya oído y se loo vuelvo a gritar, sus ojos ausentes se fijan en los míos, me estoy corriendo, me voy a vaciar en ella y un grito sube por mi traquea, quemando mi garganta y obligándome a chillarle mientras noto como mi esperma la inunda. Ella se corre también al sentir mi lechada. Sus ojos se ponen en blanco mientras su cuerpo se tensa. Esta rígida, su pecho parado y su boca esta desencajada. Un sonido parecido a un si se escapa entre sus dientes al tiempo que sus uñas se clavan en mis brazos. Su coñito se contrae espasmodicamente y pronto su espalda se arquea al ritmo de mis bombeos de semen. Me estoy derramando entero. No dejo una gota dentro de mi, me vacío entero dentro de ella mientras veo como va adquiriendo un color sonrojado.
Mi sexo se escapa de su cueva y cuelga inerte, una gota de esperma aun asoma de mi glande. Con mis dedos recojo lo que sale de su vagina, una mezcla de jugos vaginales y esperma, que introduzco después en su boca. Obediente, chupa mis dedos y los deja limpios.
Cuando me he repuesto, la bajo del coche y la beso en la frente, mis brazos la rodena y la estrechan contra mi cuerpo. Aun esta temblando, sus piernas apenas pueden sostenerla y se aferra a mi con todas sus ganas., puedo sentir el calor de su cuerpo, la fragilidad de su ser. Entonces nos damos cuenta, un coche esta aparcado a menos de cinco metros de nosotros, no podemos apreciar cuanta gente hay dentro pero lo que si es seguro es que han disfrutado de todo el espectáculo. Tímida y avergonzada, se esconde contra mi pecho, hundiendo su cara contra el. La acompaño hasta la puerta y la ayudo a sentarse. Recojo su ropa desperdigada por el suelo y el coche y me siento al volante. Me pide que nos marchemos, mientras intenta vestirse de nuevo. Pero no la dejo, deposito su ropa en el asiento trasero y le digo que ponga sus pies descalzos en el salpicadero. Obedece lentamente al tiempo que vamos abandonando el área de descanso.
Me dedico a conducir mientras mi mano juega con su sexo. La humedad vuelve a su entrepierna al ritmo de mis caricias. Me pide en voz baja que pare, pero no estoy dispuesto a hacerlo, ella es mía y lo sabe.
Mis dedos se alternan entre su clítoris y su sexo, que escarban buscando un nuevo orgasmo. El olor a sexo inunda el coche y enciende mi deseo aun mas. Rápidamente cambio de dirección y me encamino a mi rincón.
La soledad del sitio me anima a ir mas allá. Me tumbo en el suelo y le pido que se siente sobre mi cara. Mi lengua entra en su sexo como si de una polla se tratara y ella comienza de nuevo a gemir, le pido que se mueva, que se folle ella misma con mi lengua, mientras mi nariz presiona su botoncito. Sus fluidos corren por mi cara, mezclados con mi esperma y me empapa entero de su placer, cada vez que alcanza el clímax, inunda mi boca con una nueva oleada de liquido salado y tibio. Sus piernas se cierran un poco con cada orgasmo para evitar que me pueda escapar de recibir su placer.
Se deja caer hacia atrás fatigada, dice que ya no puede mas.
De nuevo descubro mi sexo y la guió hasta que la dejo caer, empalándose con mi polla. Esta llena de mi, de mi sexo, de mi ariete que penetra en sus entrañas, produciéndole un placer increíble. Su cuerpo comienza a reaccionar, comienza a moverse en pequeños círculos, sintiendo como mi miembro roza las paredes internas de su sexo. Me incorporo lo suficiente como para poder morder sus pezones, cada mordisco acarrea un espasmo que se transmite a su sexo y que la hace gemir, mientras con sus manos aprieta mi cara contra su busto. Mis manos se colocan en su trasero y la ayudan en el movimiento de la follada, la subo y la dejo caer sobre mi polla una y otra vez. Cada vez gime mas, va aumentando el volumen de sus gemidos al tiempo que empiezan a transformarse en gritos de placer.
Salta sobre mi miembro como una loca, noto como su coñito se funde, como de deshace en un río de flujo vaginal que lubrica mi polla y moja mi pubis.
Un nuevo orgasmo la atenaza, la paraliza. Esta completamente entregada, fuera de si. La tumbo a mi lado y me arrodillo junto a ella.
Apoyo la punta de mi glande en sus labios. Poco a poco su boca se abre y su lengua empieza a recorrer mi miembro, lo esta lamiendo, con sus ojos cerrados,el pelo desparramado por la arena, sus pechos desnudos suben y bajan al ritmo de su respiración agitada, su falda aun enrollada a la cintura deja totalmente a la vista su sexo, sus labios abiertos, brillantes de jugos, enmarcados por los restos de sus bragas y de sus pantys.
Gira un poco la cabeza y mi ariete se introduce dentro de su boca. Su cálida cavidad acoge totalmente mi polla. Rodeándola con su lengua, mojandola con su saliva, rozándola con sus dientes. Comienzo a mover mis caderas aprovechando su succión y comenzando follarle la boca. Cada vez mas profundo, cada vez mas rápido, cada vez mas placentero. Mi orgasmo estaba cada vez mas próximo y mis ganas de marcarla como mía aun aumentaban cada vez mas. Cuando mis entrañas me indicaron que estaba a punto de correrme salí de su boca, un pequeño quejido salio de su boca a continuación. El primer lecherazo le cayo en la cara, pintando de blanco ambos ojos, el segundo fue sobre su mejilla y el labio superior y termine de vaciarme en su boca.
Le introduje mi polla otra vez en su boca mientras sentía como terminaba de vaciarme, de llenarle su boca de mi cálido, espeso y blanco esperma que ella se afanaba en tragar, limpiándome a continuación y sorbiéndome las ultimas gotas de mi esencia.
Cuando termine de arreglarme la ropa, ella aun estaba acostada sobre la arena, pero mirándome, mirándome con una expresión totalmente diferente a la que yo había visto al recogerla en la puerta de aquella cafetería, era una mujer diferente, una mujer plena y satisfecha. La ayude a levantarse, le puse el sujetador y la camisa, le desenrolle la falda, no sin antes quitarle los restos de aquellas bragas blancas de algodón, y la senté en el coche.
Cuando me puse al volante la mire a los ojos y entonces ella pregunto:
”¿Y ahora que?”.
“Ahora ya eres mi zorrita”.
2 comentarios:
Pero como me gustan tus relatos.
Increible............ de principio a fin
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