
El aburrimiento de aquel sábado me llevo a la última sesión del cine. Apenas había espectadores en la sala. La película tampoco prometía mucho. Me senté en la última fila, las escasas 15 filas de aquella sala, hacían que fuera la mejor panoramica de la pantalla gigante, aun blanca. La iluminación me permitió contar los asistentes, 6, aparte de mi. Cuando las luces bajaron para la proyección de los trailers, una pareja entro atropelladamente. El no era nada especial, pero ella me llamo la atención. No es que fuera una mujer de bandera, pero la combinación de su ropa y su calzado resaltaban en aquella estancia. De pelo negro, largo y ondulado, suelto y aun mojado. Estatura media, pechos no muy prominentes, culito redondo, piernas turgentes y no muy delgadas, como a mi me gustan.
Pero lo realmente llamativo era el conjunto de ropa y calzado. Avanzaba por la sala con unas botas negras de tacón alto por encima de las rodillas, sus piernas enfundadas en unas medias de rejilla con costura trasera, me imagine que el liguero era casi obligado con aquellas medias. Minifalda de tela negra tableteada con vuelo que en los giros tendía a mostrar más de lo recomendable. Camisa blanca de manga corta y con un escote más que sugerente, la finura de la tela dejaba entrever que el sujetador se había quedado en casa y marcar ligeramente los pezones de la portadora.
Seguí por la sala sus evoluciones y me sorprendí y alegre cuando ocuparon sus asientos, una fila por delante de la mía y apenas dos asientos a mi derecha. Ella hablaba con el hombre en voz baja directamente a su oído mientras pude apreciar como la mano de el se apoyaba descaradamente sobre su muslo. Al sentarse la escasez de tela de la falda me dejaba ver más de la mitad de sus muslos y el comienzo de la liga que sujetaba aquellas medias.
Los trailers pasaban por la pantalla mientras apenas podía retirar la vista de aquella mujer esperando que algún movimiento de su cuerpo me permitiera ver más de cerca sus pechos desnudos bajo la tela. Pero no fue posible. Pasados ya los anuncios la sala adquirió una oscuridad total para la proyección del film. Poco a poco los títulos de crédito desfilaban por la pantalla al tiempo que pude observar como la pareja empezaba a besarse, cada vez con más pasión. Me debatía entre la curiosidad de aquella película y el morbo de disfrutar de aquel espectáculo.
Iniciada ya la película, el hombre tenia ya la cabeza hundida en el cuello de ella que con la cabeza ladeada le permitía un acceso más fácil a la zona, mientras las manos de él ya estaban dentro de su blusa, amasando sus pechos, sin duda.
Como es de imaginar a estas alturas yo ya sabia que me tocaría volver a ver la película.
El hombre desabrocho la blusa de su pareja y sin disimulo hundió su cabeza en ellos, podía ver como con su boca debía de estar comiéndose su pecho derecho, mientras su mano abarcaba totalmente el pecho izquierdo, con pequeños círculos concéntricos que debían de estar estimulando su pezón. Ella estaba muy excitada pues sus piernas comenzaron a separarse poco a poco en una invitación que no tardo en recibir su contestación. La mano del hombre descendió por el vientre de aquella mujer y se enterró entre sus piernas. Debió de acertar a la primera en su objetivo, pues tan pronto puso su mano sobre su sexo, ella cerró las piernas aprisionándole allí. Y siguió masturbándola mientras le decía algo al oído a su amiga. Podía ver como su pecho se agitaba por la excitación, como su espalda se arqueaba por el placer recibido y gracias a la claridad de las escenas pude vislumbrar perfectamente sus pechos, erguidos, duros, redondos y con unos pezones oscuros, pequeños y duros.
No tardo en correrse, o eso creo yo, por la agitación que había en su butaca. Su cuerpo se tenso un momento y a continuación se desmadejo sobre el asiento, su cabeza cayo hacia atrás con la boca abierta mientras su cuerpo resbalaba un poco hacia abajo en el sillón.
No tardo mucho en recuperarse, y como no podía ser de otra manera decidió recompensar a su acompañante. Deslizo su mano por su entrepierna y se deshizo magistralmente del botón y de la cremallera de sus pantalones. Deslizo los calzoncillos y mostró un miembro casi totalmente erecto que pedía a gritos algo de atención. Con su mano recorrió toda su extensión y comenzó una lenta masturbación. Su partenaire se acomodo en la butaca y le dejo hacer sin prisas. Sus movimientos eran parsimoniosos, disfrutaba de cada subida y bajada, dejando totalmente expuesto el glande o escondiéndolo entre sus dedos.
Debía de estar consiguiendo su objetivo pues su compañero empezó a mover sus caderas en un movimiento de follada, intentando, creo, marcarle el ritmo de la pelada que estaba recibiendo. Pero ella no estaba por la labor de terminarlo ya, pues cada vez que él empezaba a moverse, ella dejaba de masturbarle. Estaba disfrutando de aquello y no tenía la más mínima intención de terminar antes de tiempo.
Pero él también estaba allí y apoyo su mano en la nuca de ella, y empujo suavemente para abajo. Esto me dejo sin vista del primer plano, pero no la necesitaba, era obvio. Se la estaba tragando hasta el fondo. No tarde en hacerme una imagen mental de los labios de ella, abiertos y recibiendo centímetro a centímetro aquel trozo de carne palpitante, dura y caliente. De cómo su saliva iba mojando la piel que envolvía aquel falo, de sus dientes rozando y marcando la piel de aquella polla, mientras su lengua glotona lamía el mástil de carne que le perforaba la garganta, pues aquello debía de entrar hasta dentro por lo que movía su cabeza arriba y abajo.
Él empezó a gemir muy despacio mientras su mano seguía en la nuca de ella, marcándole el ritmo y la profundidad de aquella felación, de la que un servidor estaba siendo privilegiado espectador. Su cabeza subía y bajaba rítmicamente al tiempo que yo mismo sacaba mi polla del pantalón y empezaba y lenta paja, pues no podía no disfrutar de aquella posibilidad de sexo voyeur.
Debía de estar muy cerca su corrida pues de vez en cuando ella dejaba de chupársela y la masturbaba un poco mientras le miraba y le decía algo que por el volumen de la película y de su tono no podía entender, pero por los gestos de el, debía de ser que aun no le tocaba.
Después de detenerse cuatro o cinco veces, debió de cambiar de idea y acelero su ritmo, su cabeza se movía rápidamente por la extensión de aquel miembro y debía de surtir su efecto pues el hombre se tenso y presiono un poco mas la cabeza ella al tiempo que pude ver tres respingos, y tres movimientos de cabeza de ella. Acababa de llenarle la boca de semen, se había vaciado dentro de ella, en tres lechadas le había pintado a garganta con aquel liquido blanco y espeso que tenemos por esperma. Pero ella no debió de desperdiciar ni una gota pues continúo en aquella posición un poco más. Debió de dejársela totalmente limpia. Cuando se reincorporo, aun tuvo tiempo de pasar su lengua por la polla que ya perdía un poco de su dureza. Con sus dedos recogió algo de esperma que tenia en la comisura de sus labios y se los chupo golosamente mirándole a los ojos, mientras él le decía algo.
Allí estaba yo con mi polla entre mis dedos, pajeándome como un mono gracias a una pareja que acababa de regalarme una masturbación y una felación en directo, en la penumbra de un cine. Acelere el ritmo para terminar antes de que se dieran cuenta de lo que estaba haciendo, cuando ella detuvo un movimiento de él. Intentaba volver a vestirse y guardar su miembro dentro del pantalón cuando ella le detuvo la mano. Tampoco ella hacia nada por cubrir sus pechos desnudos, a la vista gracias a la apertura de su camisa. Por lo que pensé en dejar de masturbarme a la espera del segundo acto de aquella sesión de porno casero.
Siguieron mirando la película mientras ella seguía masajeando su sexo lentamente, dejando que creciera poco a poco en su mano, mientras dirigía su mano libre hacia su entrepierna y comenzaba a tocarse ella misma.
No tardo en levantar aquella columna carnica, se incorporo de su asiento y levantando su falda por la parte de atrás, me dejo ver su culito desnudo, sin braguitas, rodeado por las tiras del liguero que sujetaba las medias. Se acomodo entre las piernas de él y dirigió con mano experta su glande hasta la rajita de su sexo, dejándose caer poco a poco y clavándosela hasta el fondo de un movimiento lento y suave. Se acomodo su polla dentro de ella y apoyando sus manos en las rodillas de él empezó un lento mete y saca.
Las manos de él se encargaron entonces de tapar sus pechos y pude ver como le pellizcaba los pezones con furia, al tiempo que la cabeza de ella caía hacia delante y aceleraba ligeramente el ritmo de su follada. Podía ver como temblaba cada vez que su orgasmo se acercaba, como su pareja le apretaba más fuerte los pezones cuando estaba así, como se quedaba parada cada vez que se corría y como a renglón seguido comenzaba a moverse de nuevo.
Yo retome mi paja y acelere el ritmo, pues no tardarían mucho en dar por concluido aquel polvo y quería acabar con ellos.
Ella acelero el ritmo y la fuerza de sus clavadas, botaba sobre su miembro, sin preocuparse de que pudieran verla y eso aumento mas mi placer. Él debía de estar cerca de correrse pues le dijo algo al oído que produjo una explosión de placer en ambos. Ella se dejo caer de un golpe encima de él, clavándosela hasta el fondo de su sexo, mientras dejaba caer su cuerpo hacia atrás y él aprovechaba para destrozarle los pezones con un tirón que parecía que se los fuera a arrancar, mientras con sus caderas daba unos últimos golpes de polla dentro del coño de ella. Sin duda le estaba llenando el coñito de su esencia y ella se estaba corriendo de esta manera, mientras se mordía los labios para no chillar de gusto y me regalaban a la vez un orgasmo a mí.
Mi esperma salio disparado sobre el asiento delantero al tiempo que unos espasmos me agitaban en la butaca. Unas pocas gotas resbalaron por mi glande y quedaron sobre mis dedos. La intensidad de aquel orgasmo fue tan grande que me obligo a dejar caer la cabeza hacia atrás, disfrutando del placer un poco más al cerrar los ojos.
En esta ensoñación estaba cuando una caricia húmeda y calida me despertó. Al abrir los ojos pude ver la cabeza de ella que estaba sobre mi regazo y sentí como su lengua recogía de mis dedos las ultimas gotas de mi semen, tras lo cual y separando mi mano de mi miembro lo llevo dentro de su boca y comenzó a chupármela, dejándola limpia y recogiendo lo poco que pudiera quedar de mi hombría.
Cuando termino, se incorporo y la pude ver allí vestida, con el pelo pegado a su frente sudorosa por el esfuerzo y por el clímax alcanzado, mirándome directamente a los ojos, con mi polla aun en su mano, cuando me dijo:
- “¿Nos vamos para casa cariño?, que te voy a echar un polvo de impresión”.
Pero lo realmente llamativo era el conjunto de ropa y calzado. Avanzaba por la sala con unas botas negras de tacón alto por encima de las rodillas, sus piernas enfundadas en unas medias de rejilla con costura trasera, me imagine que el liguero era casi obligado con aquellas medias. Minifalda de tela negra tableteada con vuelo que en los giros tendía a mostrar más de lo recomendable. Camisa blanca de manga corta y con un escote más que sugerente, la finura de la tela dejaba entrever que el sujetador se había quedado en casa y marcar ligeramente los pezones de la portadora.
Seguí por la sala sus evoluciones y me sorprendí y alegre cuando ocuparon sus asientos, una fila por delante de la mía y apenas dos asientos a mi derecha. Ella hablaba con el hombre en voz baja directamente a su oído mientras pude apreciar como la mano de el se apoyaba descaradamente sobre su muslo. Al sentarse la escasez de tela de la falda me dejaba ver más de la mitad de sus muslos y el comienzo de la liga que sujetaba aquellas medias.
Los trailers pasaban por la pantalla mientras apenas podía retirar la vista de aquella mujer esperando que algún movimiento de su cuerpo me permitiera ver más de cerca sus pechos desnudos bajo la tela. Pero no fue posible. Pasados ya los anuncios la sala adquirió una oscuridad total para la proyección del film. Poco a poco los títulos de crédito desfilaban por la pantalla al tiempo que pude observar como la pareja empezaba a besarse, cada vez con más pasión. Me debatía entre la curiosidad de aquella película y el morbo de disfrutar de aquel espectáculo.
Iniciada ya la película, el hombre tenia ya la cabeza hundida en el cuello de ella que con la cabeza ladeada le permitía un acceso más fácil a la zona, mientras las manos de él ya estaban dentro de su blusa, amasando sus pechos, sin duda.
Como es de imaginar a estas alturas yo ya sabia que me tocaría volver a ver la película.
El hombre desabrocho la blusa de su pareja y sin disimulo hundió su cabeza en ellos, podía ver como con su boca debía de estar comiéndose su pecho derecho, mientras su mano abarcaba totalmente el pecho izquierdo, con pequeños círculos concéntricos que debían de estar estimulando su pezón. Ella estaba muy excitada pues sus piernas comenzaron a separarse poco a poco en una invitación que no tardo en recibir su contestación. La mano del hombre descendió por el vientre de aquella mujer y se enterró entre sus piernas. Debió de acertar a la primera en su objetivo, pues tan pronto puso su mano sobre su sexo, ella cerró las piernas aprisionándole allí. Y siguió masturbándola mientras le decía algo al oído a su amiga. Podía ver como su pecho se agitaba por la excitación, como su espalda se arqueaba por el placer recibido y gracias a la claridad de las escenas pude vislumbrar perfectamente sus pechos, erguidos, duros, redondos y con unos pezones oscuros, pequeños y duros.
No tardo en correrse, o eso creo yo, por la agitación que había en su butaca. Su cuerpo se tenso un momento y a continuación se desmadejo sobre el asiento, su cabeza cayo hacia atrás con la boca abierta mientras su cuerpo resbalaba un poco hacia abajo en el sillón.
No tardo mucho en recuperarse, y como no podía ser de otra manera decidió recompensar a su acompañante. Deslizo su mano por su entrepierna y se deshizo magistralmente del botón y de la cremallera de sus pantalones. Deslizo los calzoncillos y mostró un miembro casi totalmente erecto que pedía a gritos algo de atención. Con su mano recorrió toda su extensión y comenzó una lenta masturbación. Su partenaire se acomodo en la butaca y le dejo hacer sin prisas. Sus movimientos eran parsimoniosos, disfrutaba de cada subida y bajada, dejando totalmente expuesto el glande o escondiéndolo entre sus dedos.
Debía de estar consiguiendo su objetivo pues su compañero empezó a mover sus caderas en un movimiento de follada, intentando, creo, marcarle el ritmo de la pelada que estaba recibiendo. Pero ella no estaba por la labor de terminarlo ya, pues cada vez que él empezaba a moverse, ella dejaba de masturbarle. Estaba disfrutando de aquello y no tenía la más mínima intención de terminar antes de tiempo.
Pero él también estaba allí y apoyo su mano en la nuca de ella, y empujo suavemente para abajo. Esto me dejo sin vista del primer plano, pero no la necesitaba, era obvio. Se la estaba tragando hasta el fondo. No tarde en hacerme una imagen mental de los labios de ella, abiertos y recibiendo centímetro a centímetro aquel trozo de carne palpitante, dura y caliente. De cómo su saliva iba mojando la piel que envolvía aquel falo, de sus dientes rozando y marcando la piel de aquella polla, mientras su lengua glotona lamía el mástil de carne que le perforaba la garganta, pues aquello debía de entrar hasta dentro por lo que movía su cabeza arriba y abajo.
Él empezó a gemir muy despacio mientras su mano seguía en la nuca de ella, marcándole el ritmo y la profundidad de aquella felación, de la que un servidor estaba siendo privilegiado espectador. Su cabeza subía y bajaba rítmicamente al tiempo que yo mismo sacaba mi polla del pantalón y empezaba y lenta paja, pues no podía no disfrutar de aquella posibilidad de sexo voyeur.
Debía de estar muy cerca su corrida pues de vez en cuando ella dejaba de chupársela y la masturbaba un poco mientras le miraba y le decía algo que por el volumen de la película y de su tono no podía entender, pero por los gestos de el, debía de ser que aun no le tocaba.
Después de detenerse cuatro o cinco veces, debió de cambiar de idea y acelero su ritmo, su cabeza se movía rápidamente por la extensión de aquel miembro y debía de surtir su efecto pues el hombre se tenso y presiono un poco mas la cabeza ella al tiempo que pude ver tres respingos, y tres movimientos de cabeza de ella. Acababa de llenarle la boca de semen, se había vaciado dentro de ella, en tres lechadas le había pintado a garganta con aquel liquido blanco y espeso que tenemos por esperma. Pero ella no debió de desperdiciar ni una gota pues continúo en aquella posición un poco más. Debió de dejársela totalmente limpia. Cuando se reincorporo, aun tuvo tiempo de pasar su lengua por la polla que ya perdía un poco de su dureza. Con sus dedos recogió algo de esperma que tenia en la comisura de sus labios y se los chupo golosamente mirándole a los ojos, mientras él le decía algo.
Allí estaba yo con mi polla entre mis dedos, pajeándome como un mono gracias a una pareja que acababa de regalarme una masturbación y una felación en directo, en la penumbra de un cine. Acelere el ritmo para terminar antes de que se dieran cuenta de lo que estaba haciendo, cuando ella detuvo un movimiento de él. Intentaba volver a vestirse y guardar su miembro dentro del pantalón cuando ella le detuvo la mano. Tampoco ella hacia nada por cubrir sus pechos desnudos, a la vista gracias a la apertura de su camisa. Por lo que pensé en dejar de masturbarme a la espera del segundo acto de aquella sesión de porno casero.
Siguieron mirando la película mientras ella seguía masajeando su sexo lentamente, dejando que creciera poco a poco en su mano, mientras dirigía su mano libre hacia su entrepierna y comenzaba a tocarse ella misma.
No tardo en levantar aquella columna carnica, se incorporo de su asiento y levantando su falda por la parte de atrás, me dejo ver su culito desnudo, sin braguitas, rodeado por las tiras del liguero que sujetaba las medias. Se acomodo entre las piernas de él y dirigió con mano experta su glande hasta la rajita de su sexo, dejándose caer poco a poco y clavándosela hasta el fondo de un movimiento lento y suave. Se acomodo su polla dentro de ella y apoyando sus manos en las rodillas de él empezó un lento mete y saca.
Las manos de él se encargaron entonces de tapar sus pechos y pude ver como le pellizcaba los pezones con furia, al tiempo que la cabeza de ella caía hacia delante y aceleraba ligeramente el ritmo de su follada. Podía ver como temblaba cada vez que su orgasmo se acercaba, como su pareja le apretaba más fuerte los pezones cuando estaba así, como se quedaba parada cada vez que se corría y como a renglón seguido comenzaba a moverse de nuevo.
Yo retome mi paja y acelere el ritmo, pues no tardarían mucho en dar por concluido aquel polvo y quería acabar con ellos.
Ella acelero el ritmo y la fuerza de sus clavadas, botaba sobre su miembro, sin preocuparse de que pudieran verla y eso aumento mas mi placer. Él debía de estar cerca de correrse pues le dijo algo al oído que produjo una explosión de placer en ambos. Ella se dejo caer de un golpe encima de él, clavándosela hasta el fondo de su sexo, mientras dejaba caer su cuerpo hacia atrás y él aprovechaba para destrozarle los pezones con un tirón que parecía que se los fuera a arrancar, mientras con sus caderas daba unos últimos golpes de polla dentro del coño de ella. Sin duda le estaba llenando el coñito de su esencia y ella se estaba corriendo de esta manera, mientras se mordía los labios para no chillar de gusto y me regalaban a la vez un orgasmo a mí.
Mi esperma salio disparado sobre el asiento delantero al tiempo que unos espasmos me agitaban en la butaca. Unas pocas gotas resbalaron por mi glande y quedaron sobre mis dedos. La intensidad de aquel orgasmo fue tan grande que me obligo a dejar caer la cabeza hacia atrás, disfrutando del placer un poco más al cerrar los ojos.
En esta ensoñación estaba cuando una caricia húmeda y calida me despertó. Al abrir los ojos pude ver la cabeza de ella que estaba sobre mi regazo y sentí como su lengua recogía de mis dedos las ultimas gotas de mi semen, tras lo cual y separando mi mano de mi miembro lo llevo dentro de su boca y comenzó a chupármela, dejándola limpia y recogiendo lo poco que pudiera quedar de mi hombría.
Cuando termino, se incorporo y la pude ver allí vestida, con el pelo pegado a su frente sudorosa por el esfuerzo y por el clímax alcanzado, mirándome directamente a los ojos, con mi polla aun en su mano, cuando me dijo:
- “¿Nos vamos para casa cariño?, que te voy a echar un polvo de impresión”.
1 comentarios:
Una sala oscura, la provocación. Una gran historia que me da mucho que pensar. Tus palabras siempre consiguen ponerme la carne de gallina, y lo sabes.
En mi corazón.
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