Al llegar a casa la quietud me sorprendió. Estaba acostumbrado a encontrarla llena de ruido. Tres personas en una casa es lo que tiene. Ni televisión, ni música, ni siquiera el cadencioso tecleo del ordenador.
Con cuidado deposito en su sitio los aperos del trabajo. Al entrar al cuarto la realidad me sorprende.
Estirada en la cama, Emma esta siendo devorada sin compasión por una rubia de lo mas apetecible. No debe de estar haciéndolo nada mal, a juzgar por los movimientos y los gemidos que escucho. Tumbada a su vez sobre la cama, de la compañía de Emma no puedo apreciar mas que su redondo culo, la espalda y la melena rubia que le cae por la espalda y resbala por los costado al ritmo de su lengua en el coño de Emma.
Emma gime pidiendo mas. Sus manos buscan sus pechos y pellizcan los pezones hipersensibilizados por el tratamiento lingüal de su amiga. Los ojos cerrados de Emma, sus gemidos, al cadencia de su respiración, el suave movimiento de sus pechos, la visión de aquella rubia, solo vestida con unas braguitas negras y el olor a sexo que inundaba la habitación, no tardan en conseguir que mi miembro se despierte pidiendo su ración de sexo. Pero me enseñaron que no se une uno al baile hasta que le invitan.
Me coloco una silla frente a la cama y me dispongo a disfrutar del espectáculo que ambas me están regalando. Me siento y me acomodo mientras me enciendo un cigarrillo para aplacar mis ansias de clavarsela a alguna de ellas.
Emma no tarda en correrse en la boca de su amiga.
Gritando, como de costumbre, su cuerpo se tensa, cerrando las piernas y apretando con las manos la cabeza de su amiga buscando prolongar un poco mas su placer. La rubia libera por fin sus dedos de la vagina de Emma y los chupa golosamente, mientras con su mano izquierda no deja de acariciar su vulva.
Emma se incorpora plena y satisfecha. De rodillas sobre la cama, desnuda, ardiente, sexual, salvaje. Sus pechos, rotundos y redondos, marcan sus pezones, oscuros y excitados. Los botones de sus pechos me miran desafiantes, en ese estado en que cualquier caricia consigue un gemido. Sus piernas abiertas me dejan ver su sexo, henchido y con los labios mayores colgando, enrojecido por el placer recibido, brillante por la mezcla de flujo y saliva que patina su piel, con el clítoris inhiesto y descapuchado de su funda de carne que lo envuelve y que marca el principio y el fin de su húmeda hendidura. En su expresión puedo ver que esto no ha sido mas que le principio de una de sus sesiones de sexo.
Le pide a la rubia que se tumbe ahora ella en la cama. Obediente, se deja caer sobre el colchón. Puedo ahora apreciar mas su cuerpo. Sus pechos duros y perfectamente redondos, operados y aumentados, con los pequeños pezones, bien duros, en el centro de aquella redondez rotunda. Su piel se intuya suave, tersa, ligeramente sudada. Sus piernas muestran el cuidado de muchas horas de gimnasio. Sus muslos se unen debajo de una braguita negra que esconde su sexo, aunque por lo que puedo observar, poco o ningún vello se oculta tras ella.
Echada sobre el lecho, Emma empieza a besarla desde la frente, descendiendo por su cuerpo, besando cada rincón, lamiendo cada centímetro de piel en su camino, humedeciendo cada poro de aquella piel que estaba dispuesta a degustar sin prisas pero a conciencia.
Alcanza los pechos de su amiga y mientras me mira directamente a los ojos, desafiante, su lengua recorre la aureola de aquellos pechos. No tarda la rubia en comenzar a mover las caderas en un involuntario movimiento de follada. Emma me sorprende cerrando los ojos y gimiendo quedamente. La rubia, aprovechando la posición, esta devolviendo cada caricia, cada atención, cada movimiento de Emma.
Ambas se enfrascan entonces en un combate lingüal. Sus lenguas aceleran el ritmo de sus lametones, los labios y aun los dientes las sustituyen de tanto en tanto, consiguiendo con ello un amplio abanico de gemidos, gritos, suspiros y espasmos.
Cuando Emma abre de nuevo los ojos para mirarme, lo primero que se encuentra es mi polla. Empalmada y dura, no he podido resistir mas la tentación y por fin me encuentro masturbándome lentamente, gozando con el espectáculo que presencio. Una sonrisa picara se asoma en su rostro y su mirada me dice que no tardara en ocuparse de ella.
Emma continua descendiendo por el plano vientre de su amante, al tiempo que coloca sus piernas a cada lado de su cabeza, para facilitarle el 69 que se avecina.
Se entretiene en su bajo vientre, mientras su mano recorre los muslos de su amiga. Dibuja con su lengua figuras caprichosas sobre la negra tela y a juzgar por su respiración debe de tener al menos dos dedos dentro de ella.
Con mucha dulzura comienza a apartar la braguita. De repente un pene semi-erecto aparece de debajo de la braguita.
Es un transexual, la rubia es un transexual. Que mala es Emma cuando quiere.
Su lengua recorre toda su longitud. Sus manos terminan de liberar los testículos y de un solo bocado la engulle entera. Un gemido se escapa de la rubia que deja por un instante de lamer a Emma. Vuelve con bríos renovados a su coñito pues es Emma, quien con todo aquel trozo de dura carne en la boca, gime ahogadamente.
Emma se lanza ansiosa sobre aquel falo. Se lo traga hasta el fondo, lo chupa, lo lame, y lentamente lo deja resbalar por sus labios hasta que lo libera completamente, dejandose caer nuevamente sobre el. Así una y otra vez, cada vez mas rápido, cada vez mas fuerte, cada vez mas intenso. Aquel miembro continua creciendo gracias a la mamada que esta recibiendo hasta alcanzar su máximo tamaño. Emma casi se atraganta, cada vez que quiere comérselo entero. Su tamaño es mas que respetable y su anchura por encima de la media.
Emma de nuevo se corre gracias a la lengua de su amiga. Los espasmos que recorren su cuerpo hacen que tenga que sacar su polla de la boca para poder respirar y gemir a gusto, pero continua masturbándola.
Se deja caer abatida sobre el cuerpo de su compañera. Su mano sigue moviendose y disfrutando de aquel falo, inesperado para mi al menos, que acepta con un gemido cada caricia dedicada.
Es la rubia quien le dice a Emma que se de la vuelta, lo hacen ambas a la vez, sin cambiar de postura, lo único que hacen es cambiar de orientación. Puedo ver el chorreante chocho de Emma, abierto, hinchado, placentero, cálido, frente a mi. Apenas se recupera un poco y continua con su felación. La rubia saca sus dedos, untados de la esencia de Emma y vuelve a chuparselos. Cuando los ha dejado bien limpios, hace lo propio con el coñito de Emma. Su lengua, plana, recorre toda su vulva recogiendo cada resto de flujo, separando sus labios y dejando libre la entrada de su vagina. Cuando da por finalizada la limpieza, me mira y me hace el gesto de que se la meta. No tiene que pedirlo dos veces.
Me acerco a la cama y colocandome entre los pies de Emma, dejo caer mis pantalones hasta el suelo junto con mis calzoncillos. Agarro mi polla por la base y la apunto hacia el coñito de Emma. La rubia separa los labios mayores ofreciendome un mejor blanco para mi estocada. Al acercarme a mi objetivo, su boca se abre timidamente y su lengua se escapa entre sus blancos dientes.
Desvio la cabeza de polla lo suficiente para clavarsela en la boca hasta el fondo. Noto una arcada, pero no retrocedo. Su saliva va lubricando mi miembro mientras su lengua repasa mi polla. Cuando la siento suficientemente mojada la saco de aquella boca glotona y golosa y de un solo golpe entro hasta el fondo en Emma.
La sorpresa y la violencia de la estocada hacen que chille, su ardor hace que gima largamente, su dureza me abre el camino hasta sus entrañas y la fuerza de aquel envite hace que Emma se corra de nuevo.
Su cuerpo se pone rígido una vez mas. Su espalda se arquea y recula sobre mí buscando mas profundidad en la penetración. A duras penas si puede articular palabra, entre la polla que ocupa su boca y los temblores y la falta de aire producidos por el orgasmo, hacen ininteligible lo que dice entre suspiros y gemidos.
Su coñito se encharca un poco mas, mojando mi sexo, mi pubis y mis testículos. A duras penas me contengo de seguir follandomela durante su orgasmo.
Cuando comienza a recuperarse, yo continuo perforando su sexo. Con penetraciones lentas y profundas que hacen que toda mi polla se entierre en ella y que despues me hacen salir por completo. Estoy disfrutando del momento, de saber que es mia, de sentir que no hay en el mundo, ahora mismo, nada mas importante para ella que su propio placer. Siento como su sexo contrae intentando apresar mi ariete ciñiendose sobre el tronco de mi polla, pero se abre al paso de él, como la cantidad de flujo que llena su gruta lúbrica las paredes internas para hacer mas placentero el roce de nuestros sexos.
Su amiga se aplica al mismo tiempo a golpear con su lengua su hinchado clitoris. Cada vez que acierta, un espasmo recorre el cuerpo de Emma y a traves de nuestra unión llega hasta mi cerebro. Emma separa un poco mas las piernas. Su pubis descansa ahora sobre la barbilla de su amiga, que puede entonces lamerle el coño a placer.
Aprovechando la situación y la postura, comienzo a alternar las penetraciones en Emma con las clavadas en la boca de su amiga. Los contrastes me enloquecen. Ora enterrado en la cálida y humedad suavidad del coñito, ora tragado y devorado por la boca experta y succionadora de su amiga, que aprovecha para deleitarse con mi rabo.
Emma no soporta demasiado el tratamiento que le ofrecemos y no tarda en pedirme que la parta en dos a pollazos, cuando quiere es toda una poetisa.
Me afianzo en sus caderas y cominezo a follarmela salvajemente. El chapoteo que sube de su coño es cada vez mayor, sus gritos de placer van aumentando de volumen al ritmo que mis embestidas aumentan de velocidad.
“Me corro, me corro”, grita desesperadamente mientras mi mano se suelta y le propino un cachete en al nalga derecha que deja en pocos segundos una huella enrojecida sobre su blanca piel. Cuando su cuerpo se desmadeja al grito de “Dioooooooooooooos”, aprovecho para darle un ultimo empujón de mis caderas que hace que mi polla entre entera en ella. Satisfecha, completa y rellena de mí, Emma se deja caer totalmente derrotada por el placer que recorre su cuerpo en oleadas, que la hacen temblar, gemir, resollar, gritar, reír, llorar. Todo es un caos en ella, ahora mismo es solo placer y sexo. Sonrió, está feliz.
La rubia, aun debajo nuestra, se dedica a chupar mis testículos. Lo mismo los chupa que los lame. Sin duda, sabe como hacer que la cosa no decaiga.
Me salgo de Emma y dejo que sea la rubia quien se encargue de mi erección. Golosa se introduce mi polla en la boca y se dedica a mamarmela lentamente. Disfrutando de su bocado, la relame, la chupa, la araña con los dientes y juega con su lengua alrededor de mi glande. Sabe lo que hace y lo hace muy bien.
Emma, ya recuperada de su ultimo orgasmo, vuelve a tomar el control del encuentro.
“Ava, follame”, le ordena a la rubia mientras se deja caer al lado de ella,con las piernas bien separadas, ofreciendo su sexo ansioso de placer al miembro de su amiga.
Ava se la clava sin problemas. El sexo de Emma esta tan lubricado que apenas sin hacer esfuerzo le introduce todo su ariete.
Comienzan entonces una follada tranquila, mientras ambas mujeres se besan apasionadamente y sus pechos chocan con cada nuevo envite de Ava. Las manos de Emma empujan los glúteos de Ava marcándole la cadencia de la follada.
“Dejanos que te comamos un poco la polla”, dice Emma.
Poco se puede hacer entonces. Me coloco de forma que mi polla quede entre ambas. Como animales hambrientos se lanzan a devorar mi miembro. Sus bocas compiten por abarcar mas carne, sus lenguas por encontrar los sitios mas sensibles, sus labios por acariciar mas extensión de aquel falo.
Sonríen, algo traman, mi excitación crece aun mas.
“Ava quiere saber si te importaría follártela mientras me folla a mi”, pregunta Emma.
La imagen atraviesa mi mente como una corriente eléctrica, mi sexo se enardece aun mas.
“Después de hacerte correr dos veces, creo que se lo ha ganado”, es toda mi respuesta.
Ava coloca entonces una almohada debajo del culo de Emma y de rodillas vuelve a meterle toda su polla dentro. Emma no puede evitar gemir de nuevo. La conozco, esta a punto de correrse otra vez. Me coloco detrás de Ava y separo sus nalgas. Ante mi aparece su ano, limpio, suave y sonrojado. Me escupo en la mano y lo reparto por todo su esfínter, luego me escupo en mi sexo y lo extiendo por toda su extensión.
Apoyo la punta de mi glande en su esfínter y muevo muy suavemente mi polla, esté cede, esta acostumbrada. Empujo un poco y con menos resistencia de la esperada, todo mi glande desaparece en su culo. Ava gime mientras no deja de besar a Emma y detiene su follada esperando mi acometida.
Me sujeto firmemente a sus caderas y espero el momento adecuado para acometerla. Deja de besar a Emma y comienza a girar la cabeza. De un golpe seco, fuerte y violento, entierro en su culo toda mi herramienta. Ava gime de gusto, Emma chilla presa del placer. La fuerza de mi follada a Ava es transmitida a Emma.
De nuevo comienzan a besarse. Aumento la fuerza y la velocidad de mi embestidas. Los gemidos de ambas se confunden, en mitad de sus besos.
Me agarro a los muslos de Emma para darle mas fuerza a las embestidas. Surte efecto. Comienzan a chillar ambas, se insultan, piden más, gritan, gimen. No detengo mi follada. El ritmo se acelera. El culo de Ava resiste las acometidas salvajes de mi sexo. El coño de Emma recibe los empujones resultantes.
Mi placer se acerca. Suelto las piernas de Emma y agarro con ambas manos el largo cabello rubio de Ava. Comienzo a gritar mientras intento, en vano, penetrar a Ava con la fuerza y la violencia necesarias para partirla en dos. Emma, a voz en grito, dice que se corre al tiempo que mis muslos reciben una rociada de liquido caliente. Emma no solo se esta corriendo, sino que esta eyaculando. Sonrío para mis adentros.
Ava chilla y se queda paralizada. Su cuerpo se tensa al punto que me cuesta moverme dentro de ella. Su grito se prolonga mientras un estertor tras otro, hasta cuatro, llenan el coñito de
Emma de la corrida de Ava. Sus cuerpos temblorosos es todo cuanto necesito para terminar yo también.
Cuando estoy a punto de dejarme ir, Ava me avisa ”En mi boca, por favor”. Apenas consigo aguantar lo suficiente para salirme de ella y apretarme la polla con la intención de no dejar escapar ni una gota de semen. Ava, ágil y dispuesta, ya esta de rodillas delante de mi. Se la traga hasta mi mano y suavemente la aparta, para dejar libre el paso a mi esperma.
Dos golpes de su lengua son suficientes. Mi cuerpo se tensa músculo a músculo desde los pies a la cabeza. Una descarga eléctrica recorre mi sexo, mi espalda y termina en mi cerebro mientras me vacío en la boca de Ava. Puedo sentir como cada bombeada de leche abandona mi sexo para alojarse en su boca. Su cara de placer al sentir cada borboton golpear su paladar, le regala una lechada mas.
Se separa de mi lentamente, arrastrando sus labios por todo miembro, recogiendo cada gota de mi esperma, limpiándome la polla.
Cuando da por terminada la limpieza, mi miembro esta empezando a decaer. Ava se retira mirándome triunfante. Emma, aun tumbada, apenas puede moverse. Ava llega hasta ella y de nuevo comienzan a besarse. Se separan lo justo para dejarme ver como con su beso comparten mi esperma.
Me dejo caer en la silla. El cansancio se ha apoderado de mi. Pero ellas siguen besándose y pasándose mi semen mientras lo saborean. Golosonas.
Emma me mira mientras recoge los últimos rastros de semen de la comisura de sus labios, “Venga, un cigarrito y a por el segundo plato, ¿Vale?”.
Con cuidado deposito en su sitio los aperos del trabajo. Al entrar al cuarto la realidad me sorprende.
Estirada en la cama, Emma esta siendo devorada sin compasión por una rubia de lo mas apetecible. No debe de estar haciéndolo nada mal, a juzgar por los movimientos y los gemidos que escucho. Tumbada a su vez sobre la cama, de la compañía de Emma no puedo apreciar mas que su redondo culo, la espalda y la melena rubia que le cae por la espalda y resbala por los costado al ritmo de su lengua en el coño de Emma.
Emma gime pidiendo mas. Sus manos buscan sus pechos y pellizcan los pezones hipersensibilizados por el tratamiento lingüal de su amiga. Los ojos cerrados de Emma, sus gemidos, al cadencia de su respiración, el suave movimiento de sus pechos, la visión de aquella rubia, solo vestida con unas braguitas negras y el olor a sexo que inundaba la habitación, no tardan en conseguir que mi miembro se despierte pidiendo su ración de sexo. Pero me enseñaron que no se une uno al baile hasta que le invitan.
Me coloco una silla frente a la cama y me dispongo a disfrutar del espectáculo que ambas me están regalando. Me siento y me acomodo mientras me enciendo un cigarrillo para aplacar mis ansias de clavarsela a alguna de ellas.
Emma no tarda en correrse en la boca de su amiga.
Gritando, como de costumbre, su cuerpo se tensa, cerrando las piernas y apretando con las manos la cabeza de su amiga buscando prolongar un poco mas su placer. La rubia libera por fin sus dedos de la vagina de Emma y los chupa golosamente, mientras con su mano izquierda no deja de acariciar su vulva.
Emma se incorpora plena y satisfecha. De rodillas sobre la cama, desnuda, ardiente, sexual, salvaje. Sus pechos, rotundos y redondos, marcan sus pezones, oscuros y excitados. Los botones de sus pechos me miran desafiantes, en ese estado en que cualquier caricia consigue un gemido. Sus piernas abiertas me dejan ver su sexo, henchido y con los labios mayores colgando, enrojecido por el placer recibido, brillante por la mezcla de flujo y saliva que patina su piel, con el clítoris inhiesto y descapuchado de su funda de carne que lo envuelve y que marca el principio y el fin de su húmeda hendidura. En su expresión puedo ver que esto no ha sido mas que le principio de una de sus sesiones de sexo.
Le pide a la rubia que se tumbe ahora ella en la cama. Obediente, se deja caer sobre el colchón. Puedo ahora apreciar mas su cuerpo. Sus pechos duros y perfectamente redondos, operados y aumentados, con los pequeños pezones, bien duros, en el centro de aquella redondez rotunda. Su piel se intuya suave, tersa, ligeramente sudada. Sus piernas muestran el cuidado de muchas horas de gimnasio. Sus muslos se unen debajo de una braguita negra que esconde su sexo, aunque por lo que puedo observar, poco o ningún vello se oculta tras ella.
Echada sobre el lecho, Emma empieza a besarla desde la frente, descendiendo por su cuerpo, besando cada rincón, lamiendo cada centímetro de piel en su camino, humedeciendo cada poro de aquella piel que estaba dispuesta a degustar sin prisas pero a conciencia.
Alcanza los pechos de su amiga y mientras me mira directamente a los ojos, desafiante, su lengua recorre la aureola de aquellos pechos. No tarda la rubia en comenzar a mover las caderas en un involuntario movimiento de follada. Emma me sorprende cerrando los ojos y gimiendo quedamente. La rubia, aprovechando la posición, esta devolviendo cada caricia, cada atención, cada movimiento de Emma.
Ambas se enfrascan entonces en un combate lingüal. Sus lenguas aceleran el ritmo de sus lametones, los labios y aun los dientes las sustituyen de tanto en tanto, consiguiendo con ello un amplio abanico de gemidos, gritos, suspiros y espasmos.
Cuando Emma abre de nuevo los ojos para mirarme, lo primero que se encuentra es mi polla. Empalmada y dura, no he podido resistir mas la tentación y por fin me encuentro masturbándome lentamente, gozando con el espectáculo que presencio. Una sonrisa picara se asoma en su rostro y su mirada me dice que no tardara en ocuparse de ella.
Emma continua descendiendo por el plano vientre de su amante, al tiempo que coloca sus piernas a cada lado de su cabeza, para facilitarle el 69 que se avecina.
Se entretiene en su bajo vientre, mientras su mano recorre los muslos de su amiga. Dibuja con su lengua figuras caprichosas sobre la negra tela y a juzgar por su respiración debe de tener al menos dos dedos dentro de ella.
Con mucha dulzura comienza a apartar la braguita. De repente un pene semi-erecto aparece de debajo de la braguita.
Es un transexual, la rubia es un transexual. Que mala es Emma cuando quiere.
Su lengua recorre toda su longitud. Sus manos terminan de liberar los testículos y de un solo bocado la engulle entera. Un gemido se escapa de la rubia que deja por un instante de lamer a Emma. Vuelve con bríos renovados a su coñito pues es Emma, quien con todo aquel trozo de dura carne en la boca, gime ahogadamente.
Emma se lanza ansiosa sobre aquel falo. Se lo traga hasta el fondo, lo chupa, lo lame, y lentamente lo deja resbalar por sus labios hasta que lo libera completamente, dejandose caer nuevamente sobre el. Así una y otra vez, cada vez mas rápido, cada vez mas fuerte, cada vez mas intenso. Aquel miembro continua creciendo gracias a la mamada que esta recibiendo hasta alcanzar su máximo tamaño. Emma casi se atraganta, cada vez que quiere comérselo entero. Su tamaño es mas que respetable y su anchura por encima de la media.
Emma de nuevo se corre gracias a la lengua de su amiga. Los espasmos que recorren su cuerpo hacen que tenga que sacar su polla de la boca para poder respirar y gemir a gusto, pero continua masturbándola.
Se deja caer abatida sobre el cuerpo de su compañera. Su mano sigue moviendose y disfrutando de aquel falo, inesperado para mi al menos, que acepta con un gemido cada caricia dedicada.
Es la rubia quien le dice a Emma que se de la vuelta, lo hacen ambas a la vez, sin cambiar de postura, lo único que hacen es cambiar de orientación. Puedo ver el chorreante chocho de Emma, abierto, hinchado, placentero, cálido, frente a mi. Apenas se recupera un poco y continua con su felación. La rubia saca sus dedos, untados de la esencia de Emma y vuelve a chuparselos. Cuando los ha dejado bien limpios, hace lo propio con el coñito de Emma. Su lengua, plana, recorre toda su vulva recogiendo cada resto de flujo, separando sus labios y dejando libre la entrada de su vagina. Cuando da por finalizada la limpieza, me mira y me hace el gesto de que se la meta. No tiene que pedirlo dos veces.
Me acerco a la cama y colocandome entre los pies de Emma, dejo caer mis pantalones hasta el suelo junto con mis calzoncillos. Agarro mi polla por la base y la apunto hacia el coñito de Emma. La rubia separa los labios mayores ofreciendome un mejor blanco para mi estocada. Al acercarme a mi objetivo, su boca se abre timidamente y su lengua se escapa entre sus blancos dientes.
Desvio la cabeza de polla lo suficiente para clavarsela en la boca hasta el fondo. Noto una arcada, pero no retrocedo. Su saliva va lubricando mi miembro mientras su lengua repasa mi polla. Cuando la siento suficientemente mojada la saco de aquella boca glotona y golosa y de un solo golpe entro hasta el fondo en Emma.
La sorpresa y la violencia de la estocada hacen que chille, su ardor hace que gima largamente, su dureza me abre el camino hasta sus entrañas y la fuerza de aquel envite hace que Emma se corra de nuevo.
Su cuerpo se pone rígido una vez mas. Su espalda se arquea y recula sobre mí buscando mas profundidad en la penetración. A duras penas si puede articular palabra, entre la polla que ocupa su boca y los temblores y la falta de aire producidos por el orgasmo, hacen ininteligible lo que dice entre suspiros y gemidos.
Su coñito se encharca un poco mas, mojando mi sexo, mi pubis y mis testículos. A duras penas me contengo de seguir follandomela durante su orgasmo.
Cuando comienza a recuperarse, yo continuo perforando su sexo. Con penetraciones lentas y profundas que hacen que toda mi polla se entierre en ella y que despues me hacen salir por completo. Estoy disfrutando del momento, de saber que es mia, de sentir que no hay en el mundo, ahora mismo, nada mas importante para ella que su propio placer. Siento como su sexo contrae intentando apresar mi ariete ciñiendose sobre el tronco de mi polla, pero se abre al paso de él, como la cantidad de flujo que llena su gruta lúbrica las paredes internas para hacer mas placentero el roce de nuestros sexos.
Su amiga se aplica al mismo tiempo a golpear con su lengua su hinchado clitoris. Cada vez que acierta, un espasmo recorre el cuerpo de Emma y a traves de nuestra unión llega hasta mi cerebro. Emma separa un poco mas las piernas. Su pubis descansa ahora sobre la barbilla de su amiga, que puede entonces lamerle el coño a placer.
Aprovechando la situación y la postura, comienzo a alternar las penetraciones en Emma con las clavadas en la boca de su amiga. Los contrastes me enloquecen. Ora enterrado en la cálida y humedad suavidad del coñito, ora tragado y devorado por la boca experta y succionadora de su amiga, que aprovecha para deleitarse con mi rabo.
Emma no soporta demasiado el tratamiento que le ofrecemos y no tarda en pedirme que la parta en dos a pollazos, cuando quiere es toda una poetisa.
Me afianzo en sus caderas y cominezo a follarmela salvajemente. El chapoteo que sube de su coño es cada vez mayor, sus gritos de placer van aumentando de volumen al ritmo que mis embestidas aumentan de velocidad.
“Me corro, me corro”, grita desesperadamente mientras mi mano se suelta y le propino un cachete en al nalga derecha que deja en pocos segundos una huella enrojecida sobre su blanca piel. Cuando su cuerpo se desmadeja al grito de “Dioooooooooooooos”, aprovecho para darle un ultimo empujón de mis caderas que hace que mi polla entre entera en ella. Satisfecha, completa y rellena de mí, Emma se deja caer totalmente derrotada por el placer que recorre su cuerpo en oleadas, que la hacen temblar, gemir, resollar, gritar, reír, llorar. Todo es un caos en ella, ahora mismo es solo placer y sexo. Sonrió, está feliz.
La rubia, aun debajo nuestra, se dedica a chupar mis testículos. Lo mismo los chupa que los lame. Sin duda, sabe como hacer que la cosa no decaiga.
Me salgo de Emma y dejo que sea la rubia quien se encargue de mi erección. Golosa se introduce mi polla en la boca y se dedica a mamarmela lentamente. Disfrutando de su bocado, la relame, la chupa, la araña con los dientes y juega con su lengua alrededor de mi glande. Sabe lo que hace y lo hace muy bien.
Emma, ya recuperada de su ultimo orgasmo, vuelve a tomar el control del encuentro.
“Ava, follame”, le ordena a la rubia mientras se deja caer al lado de ella,con las piernas bien separadas, ofreciendo su sexo ansioso de placer al miembro de su amiga.
Ava se la clava sin problemas. El sexo de Emma esta tan lubricado que apenas sin hacer esfuerzo le introduce todo su ariete.
Comienzan entonces una follada tranquila, mientras ambas mujeres se besan apasionadamente y sus pechos chocan con cada nuevo envite de Ava. Las manos de Emma empujan los glúteos de Ava marcándole la cadencia de la follada.
“Dejanos que te comamos un poco la polla”, dice Emma.
Poco se puede hacer entonces. Me coloco de forma que mi polla quede entre ambas. Como animales hambrientos se lanzan a devorar mi miembro. Sus bocas compiten por abarcar mas carne, sus lenguas por encontrar los sitios mas sensibles, sus labios por acariciar mas extensión de aquel falo.
Sonríen, algo traman, mi excitación crece aun mas.
“Ava quiere saber si te importaría follártela mientras me folla a mi”, pregunta Emma.
La imagen atraviesa mi mente como una corriente eléctrica, mi sexo se enardece aun mas.
“Después de hacerte correr dos veces, creo que se lo ha ganado”, es toda mi respuesta.
Ava coloca entonces una almohada debajo del culo de Emma y de rodillas vuelve a meterle toda su polla dentro. Emma no puede evitar gemir de nuevo. La conozco, esta a punto de correrse otra vez. Me coloco detrás de Ava y separo sus nalgas. Ante mi aparece su ano, limpio, suave y sonrojado. Me escupo en la mano y lo reparto por todo su esfínter, luego me escupo en mi sexo y lo extiendo por toda su extensión.
Apoyo la punta de mi glande en su esfínter y muevo muy suavemente mi polla, esté cede, esta acostumbrada. Empujo un poco y con menos resistencia de la esperada, todo mi glande desaparece en su culo. Ava gime mientras no deja de besar a Emma y detiene su follada esperando mi acometida.
Me sujeto firmemente a sus caderas y espero el momento adecuado para acometerla. Deja de besar a Emma y comienza a girar la cabeza. De un golpe seco, fuerte y violento, entierro en su culo toda mi herramienta. Ava gime de gusto, Emma chilla presa del placer. La fuerza de mi follada a Ava es transmitida a Emma.
De nuevo comienzan a besarse. Aumento la fuerza y la velocidad de mi embestidas. Los gemidos de ambas se confunden, en mitad de sus besos.
Me agarro a los muslos de Emma para darle mas fuerza a las embestidas. Surte efecto. Comienzan a chillar ambas, se insultan, piden más, gritan, gimen. No detengo mi follada. El ritmo se acelera. El culo de Ava resiste las acometidas salvajes de mi sexo. El coño de Emma recibe los empujones resultantes.
Mi placer se acerca. Suelto las piernas de Emma y agarro con ambas manos el largo cabello rubio de Ava. Comienzo a gritar mientras intento, en vano, penetrar a Ava con la fuerza y la violencia necesarias para partirla en dos. Emma, a voz en grito, dice que se corre al tiempo que mis muslos reciben una rociada de liquido caliente. Emma no solo se esta corriendo, sino que esta eyaculando. Sonrío para mis adentros.
Ava chilla y se queda paralizada. Su cuerpo se tensa al punto que me cuesta moverme dentro de ella. Su grito se prolonga mientras un estertor tras otro, hasta cuatro, llenan el coñito de
Emma de la corrida de Ava. Sus cuerpos temblorosos es todo cuanto necesito para terminar yo también.
Cuando estoy a punto de dejarme ir, Ava me avisa ”En mi boca, por favor”. Apenas consigo aguantar lo suficiente para salirme de ella y apretarme la polla con la intención de no dejar escapar ni una gota de semen. Ava, ágil y dispuesta, ya esta de rodillas delante de mi. Se la traga hasta mi mano y suavemente la aparta, para dejar libre el paso a mi esperma.
Dos golpes de su lengua son suficientes. Mi cuerpo se tensa músculo a músculo desde los pies a la cabeza. Una descarga eléctrica recorre mi sexo, mi espalda y termina en mi cerebro mientras me vacío en la boca de Ava. Puedo sentir como cada bombeada de leche abandona mi sexo para alojarse en su boca. Su cara de placer al sentir cada borboton golpear su paladar, le regala una lechada mas.
Se separa de mi lentamente, arrastrando sus labios por todo miembro, recogiendo cada gota de mi esperma, limpiándome la polla.
Cuando da por terminada la limpieza, mi miembro esta empezando a decaer. Ava se retira mirándome triunfante. Emma, aun tumbada, apenas puede moverse. Ava llega hasta ella y de nuevo comienzan a besarse. Se separan lo justo para dejarme ver como con su beso comparten mi esperma.
Me dejo caer en la silla. El cansancio se ha apoderado de mi. Pero ellas siguen besándose y pasándose mi semen mientras lo saborean. Golosonas.
Emma me mira mientras recoge los últimos rastros de semen de la comisura de sus labios, “Venga, un cigarrito y a por el segundo plato, ¿Vale?”.
4 comentarios:
Me tiene alucinada tu mente, siempre creando nuevas fantasias, nuevos relatos llenos de erotismo y sexualidad. Morbosos y prohibidos, sumamente deseables.
Me has hecho sentir unas ganas irresistibles de vivir esa experiencia.Daría mi reino por ello.
No leo tus historias, las vivo, no se si me explico.
Muchas gracias , magnnífica como siempre.
Muchas gracias por tu comentario May Keaton. Es lo que intento en cada relato. Y con comentarios como el tuyo me animo a seguir escribiendo
Muchismas gracias Anonimo. Gracias a ti, este blog sigue vivo.
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