Sentada sobre la taza del váter, Lydia esperaba ansiosa las ordenes de la cámara. Su vaporoso vestido apenas ocultaba desde la altura sus senos. Sus pezones henchidos por la excitación se marcaban a través de la fina tela.
“Súbete el vestido y comienza a masturbarte”.
La orden fue directa y seca, sin posibilidad de replica. Sus manos alzaron la tela de su vestido por sus piernas y se incorporó lo necesario para poder pasar el tejido por su rotundo culo. Su sexo depilado y sonrojado asomaba en su entrepierna. Sus dedos comenzaron entonces a buscar con delicadeza su clítoris. Primero con suaves toques, luego con un pellizco mas continuo que la hizo gemir. Comenzaron a moverse en círculos sobre su clítoris al tiempo que ahogaba sus gemidos para no ser descubierta en aquel baño público, en aquella estación y grabada en video por aquel hombre. Cuando su cuerpo comenzó a temblar, los círculos dejaron paso a una estimulación mas directa, sus dedos frotaban ahora salvajemente su clítoris, con sus ojos cerrados, su boca gimiente y abierta, a veces se mordía los labios para reprimir un grito de placer.
Su orgasmo la alcanzó allí sentada, sus piernas temblaron y se cerraron instintivamente sobre su mano. Su cuerpo presa de los temblores del placer, empujó a un lado uno de los tirantes del vestido. La promesa de un seno apareció. Mientras trataba de recuperarse de aquella descarga de placer solitario, Lydia continuaba masajeando su sexo, ahora mas delicadamente.
“Ahora fóllate con los dedos”.
Se llevó a la boca dos dedos de su mano derecha y como si de un pene se trataran los chupo a conciencia dejándolos brillantes por la capa de saliva que ayudaría sin duda alguna a su penetración. Buscó con la punta de sus dedos húmedos el canal de su vulva, separando lentamente los labios y profundizando un poco en su coño. Cuando alcanzo su objetivo, giró su muñeca y tensando los dedos se los metió de golpe.
Aunque debía estar esperando la acometida, no pudo reprimir un pequeño estertor que recorrió su cuerpo y la hizo gemir un poco mas fuerte. Inmediatamente su mano izquierda tapó su boca. Sus dedos iban adquiriendo cada vez mas velocidad en su coño, sus caderas se dispararon a moverse en pequeños círculos sobre el eje imaginario que formaban sus dedos.
“Bájate el vestido para que pueda ver tus tetas”.
Su mano izquierda entonces dejó caer el otro tirante del vestido y acompañó a la fina tela, hasta que toda ella descansaba sobre su cintura. Sus pechos aparecieron en pantalla, redondos, apetecibles, con las aureolas contraídas por el placer y los pezones hinchados y oscuros.
Se recostó un poco y separó aun mas sus piernas. Se follaba el coño violentamente, a mucha velocidad, podía empezar a oírse un chapoteo de lo mas sexual en aquel cuarto de baño. Su estomago y su pecho se lanzaron entonces en una carrera perfectamente acompasada de flexiones y extensiones que indicaban que iba en la dirección adecuada. La mano del cámara apareció entonces en escena, fue directa hasta un pezón, al que sin piedad, pellizcó y retorció lo justo para que Lydia de nuevo se corriera, mientras sus caderas se movían incesantemente de adelante hacia atrás y sus dedos, hundidos cuanto era posible en su coño, apretaban la mano sobre su pubis.
“Ahora quiero que me la chupes”.
El plano fue bajando lentamente hasta que se divisaba en su totalidad el miembro erecto del cámara que apuntaba directamente a la cara de Lydia. Su cara colorada aun por la brutalidad de su segundo orgasmo, se acercaba hacia ella al tiempo que su boca se iba abriendo para poder recibir aquel trozo de carne palpitante que se movía espasmodicamente.
Sus labios rodearon su glande y se dejo caer sobre el lentamente. Toda la extensión de aquel falo fue desapareciendo en la boca de Lydia, que cuando llego hasta la base, comenzó un movimiento de retirada aun mas lento. La lengua de Lydia, repasaba por la parte de abajo cada milímetro de tensa piel que escapaba de su boca y cuando el glande volvió a aparecer, su lengua se dedico a rodearlo lentamente, saboreando su tersura, su dureza y a jugar con el agujero de su ciclopeo objetivo. Cuando se aseguró que estaba bien duro, Lydia aceleró el ritmo de sus embestidas. Aquel pene aparecía y desaparecía del plano con una facilidad asombrosa.
Lydia lo estaba chupando con ganas, devorándolo mas bien. No tardó el cámara en acompañar aquella mamada con su propio movimiento de cadera y cuando éste se hizo mas profundo, Lydia dejo de moverse para dejar que fuera el cámara quien le follara a su voluntad aquella boca tan deliciosa que tenía.
“No te lo tragues aun”.
Ordeno el cámara con un grito contenido y al tiempo que hundía su polla hasta la garganta de Lydia, se corrió en ella. Con algunos empujones violentos y rápidos, el cámara iba descargando un bombeo tras otro, su semen dentro de Lydia. Estaba bien lleno, pues no tardó en aparecer en la comisura de los labios de Lydia el blanquecino rastro de su esperma. Con un suspiro más prolongado anunció el final de su descarga. Salio de ella retrocediendo y subiendo el plano hasta que solo la cara Lydia lo ocupaba.
“Enséñamela y después trágatela y no dejes ni un rastro”.
Lydia abrió entonces cuanto pudo la boca. Su lengua casi oculta por el charco de semen que tenia en la boca se movía lentamente, saboreando aquella esencia masculina que tan bien había sabido ordeñar. Cerró su boca lentamente y mirando fijamente a la cámara, tragó. De un solo trago, se bebió toda la hombría que el cámara había depositado en su boca. Su lengua se encargó de recoger los pequeños restos que quedaban en la comisura de sus labios. Luego volvió a introducirse el pene semierecto del cámara en la boca y lo chupó tres veces como si de un polo se tratara, dejándolo totalmente limpio. Mientras Lydia miraba a la cámara con cara de golosa ante una pastelería.
“Date la vuelta y apoyate contra la pared”.
No tardo en reaccionar y ahora era su culo y su coñito húmedo y resplandeciente quienes ocupaban la escena. Sus manos se acomodaron en la pared y separó las piernas un poco, para ofrecer un mejor acceso a su follador. El glande semifláccido del cámara volvió a escena. Ayudado por la mano del cámara, recorrió todo su coñito, esparciendo sus jugos y la saliva que aun le quedaba por todo el coñito y haciendo que Lydia se pusiera de puntillas al alcanzar su clítoris. Dos paseos mas entre sus labios y aquel ariete había recuperado la consistencia necesaria para un nuevo ataque.
Apoyo la punta directamente en la entrada de su coño y apretó dulcemente. El glande desapareció en el interior de Lydia y esta gimió al sentirse penetrada. Volvió a aparecer a continuación mas mojado que antes y arrastrando con el los labios menores de su vulva. Disfrutaba con aquella tortura y por los gemidos de Lydia, ella también.
De repente, de un solo embiste, se clavó entero dentro de ella. Los glúteos de Lydia amortiguaron el empuje de sus caderas y se acomodaron a la forma de su pubis. Se detuvo unos instantes en aquella postura, mientras Lydia se dejaba caer ligeramente, debido a que las piernas le fallaron un instante por la oleada de placer que aquella estocada de carne le provocaba. Cuando Lydia recuperó la compostura, el cámara comenzó a bombearla duramente. Casi sacaba en su totalidad su polla antes de volver a penetrarla completamente. Los glúteos de Lydia fueron cogiendo una tonalidad sonrosada por los golpes de pubis que recibían. Un gemido largo y contenido se escapaba de su boca al tiempo que su cuerpo comenzaba a temblar nerviosamente. Estaba a punto de correrse de nuevo. Un hilo de saliva cayo sobre su ano, ofrecido por la postura.
“Ahora metete un dedo en el culo”.
El dedo corazón de Lydia se apoyo en su esfinter y ayudado sin duda por la saliva, dos falanges desaparecieron dentro de el. El cámara aceleró un poco mas. Se oía perfectamente el ruido que producían al chocar sus cuerpos con un chapoteo húmedo de fondo. Lydia gritó. Su cuerpo fue presa de un ataque repentino de calambres que nervaban su espalda y tensaban su coño. Su orgasmo, brutal, se materializó en un grito de placer que no pudo contener. Su cuerpo se entregó al placer de aquella penetración salvaje en los baños de aquella estación de tren.
A continuación fue el cámara, el que a juzgar por sus movimientos espasmódicos, se corrió llenandole el coño a Lydia de una nueva descarga de esperma, ardiente y denso, directamente en el fondo de su feminidad. La violencia de las acometidas, hacían que la imagen temblara.
“No te muevas”.
El plano se amplio sobre el coño de Lydia. Poco a poco el pene fláccido de su follador fue apareciendo, mojado de los jugos de ella y de rastros de semen de el. Cuando mas de la mitad estaba fuera, se dejo caer completamente y salio de su coñito, que aun mantuvo durante un par de segundo la abertura para recibirlo. Al tiempo que se cerraba, un hilillo de blanquecino líquido recorrió su sexo, chorreaba la corrida de su amante.
La pantalla de la televisión se fundió al negro y el sonido del video me indicó que la cinta había llegado a su fin. Mi mirada entonces bajó hacia mi entrepierna donde la cabeza de Lydia subía y bajaba haciendo que sus labios recorrieran mi sexo. Los temblores de mi bajo-vientre no admitían duda alguna, estaba a punto de llenarle su garganta con mi corrida.
El pelo de Lydia, enredado entre mis dedos, me ayudo a mantener su cabeza en mi regazo, mientras mis ultimas explosiones de placer, llevaban directamente a su garganta chorros de mi esperma. Su boca cálida y su lengua juguetona recorrían todo mi miembro, provocándome pequeñas descargas que ascendían por mi columna hasta mi mente. Cuando terminé de correrme, Lydia aun estaba recogiendo de mi sexo, las ultimas gotas de semen y dejándolo tan limpio como si nunca hubiera pasado nada.
Por la palma de mi mano, con dos dedos dentro de ella aun, avanzaban algunas gotas de su flujo, fruto del orgasmo que acababa de regalarme un segundo antes de que le llenara la boca de nuevo de mi esperma. Recorrí con mi mano su sexo, ardiente y húmedo y saboreé el resultado de la paja que acababa de hacerle.
4 comentarios:
Mmmm, ya estoy deseando ver ese video, o quizá necesites ayuda para grabarlo...
Me encanta como escribes.Un beso Ruth.
Wow! ¡Gracias! Siempre quise escribir en mi sitio algo así. ¿Puedo tomar parte de tu post en mi blog?
Usted ha hecho algunos comentarios agradables allí. Hice una búsqueda sobre el tema y que se encuentran sobre todo la gente con tu consentimiento.
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